16 de abril 2013 - 00:00

Capriles, el antichavista que encontró una épica

Henrique Capriles
Henrique Capriles
Caracas (enviado especial) - Al llevar a las calles su protesta contra el resultado oficial de las elecciones del domingo, el líder opositor Henrique Capriles jugó ayer a fondo y abrió la puerta a que el Gobierno chavista lo acuse de conspiración, un reflejo que, lamentablemente, repite cada vez más frecuentemente.

La decisión hizo crecer aquí los temores a que se genere un escenario "explosivo", dijo el analista Luis Vicente León, un duro crítico del chavismo. Con el trasfondo de la tensión imperante entre dos mitades irreconciliables, "hay que considerar el desbalance de fuerzas armadas que existe en el país", añadió.

El consenso es que el recuento de los tickets emitidos por las urnas electrónicas, y su cotejo con el escrutinio informatizado, no debería arrojar mayores diferencias con la del domingo, por lo que el camino de la oposición parece demasiado empinado.

Hoy es difícil entrever en qué momento esta crisis política cederá, pero el cepo institucional de la Revolución (Tribunal Electoral, Corte Suprema, Fuerza Armada Bolivariana, milicias propias, Parlamento, aparato político, sistema de medios, poder territorial) parece llevar al caprilismo a un callejón sin salida. El Gobierno también decidió ayer acelerar en ese sentido.

Todos los animales políticos, como lo es sin dudas este hombre, detestan el llano: 2019 queda demasiado lejos y pueden pasar demasiadas cosas hasta entonces. Sin embargo, podría evaluar como ventajosa la posibilidad de esperar, a lo Lula da Silva, que perdió tres veces antes de conquistar el Planalto.

Es que Capriles salió fortalecido tras el casi milagro del domingo, que lo erige como líder indisputado de la opositora Mesa de Unidad Democrática. ¿Qué le pueden criticar sus aliados/competidores internos, como el exchavista gobernador de Lara, Henri Falcón, si estuvo a punto de lograr la quimera de vencer al aparato político más formidable que recuerde este país, por no mencionar la sombra colosal de Hugo Chávez?

Por otro lado, tiene sólo 40 años y un futuro grande por delante.

En tercer lugar, ese cepo político e institucional que mencionamos hace que luzca demasiado cuesta arriba la tarea para un eventual Gobierno suyo en esta coyuntura, más aún cuando los jefes militares han sido explícitos en los últimos años en que no aceptarían un comandante en jefe que no fuera bolivariano. Acaso podría esperar a que la difícil situación económica del país, con el impacto social que ya está teniendo, y las posibles reyertas en el Partido Socialista Unido de Venezuela hagan su lento trabajo erosivo.

El desempeño electoral de Capriles es digno de ser destacado. Para sorpresa incluso de sus propios seguidores, se sobrepuso al efecto emocional de la muerte de Chávez, a la poderosa maquinaria electoral desplegada desde el Estado y a un proceso electoral inequitativo por el uso del aparato del Estado en favor del presidente encargado Nicolás Maduro, por más que él haya jugado con cartas parecidas desde Miranda, sólo que con mucho menor poder de fuego.

Los últimos seis meses de su vida han sido para él una montaña rusa: perdió, pese a haber obtenido un buen desempeño, el 7 de octubre contra Chávez. Logró la reelección en los comicios de diciembre en su estado contra Elías Jaua, actual canciller y uno de los pesos pesado del oficialismo. Y la muerte del jefe de la Revolución Bolivariana lo obligó a salir otra vez a la cancha.

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