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Capturaron a “Rogério 157”, el narcotraficante más buscado de Río de Janeiro
Afirman que es uno de los responsables del incremento de la violencia en la barriada de la Rocinha. La ciudad libra una batalla contra las organizaciones criminales.
SIN RESISTENCIA. Rogério Avelino da Silva, de 35 años, estaba escondido debajo de una manta en la favela Arará cuando llegaron las fuerzas de seguridad. De acuerdo con la versión oficial, intentó convencer a los uniformados de que no lo arrestaran.
La Rocinha fue escenario en septiembre de enfrentamientos provocados por una presunta guerra entre el bando de 'Rogério 157' y el de su antecesor, Antonio Francisco Bonfim, alias 'Nem', detenido desde 2011.
Medios brasileños publicaron 'selfies' de agentes, ostentando sus armas, en torno al detenido sentado, por cuya captura se ofrecían 50.000 reales (unos 15.000 dólares). Una de las imágenes más curiosas posteadas hoy en las redes sociales muestra a un policía y al preso, ambos sonrientes, posando ante la cámara.
En su ficha se precisa que está acusado de tráfico de drogas, lavado de dinero, extorsión y homicidio, como miembro de la facción 'Amigos dos Amigos' (ADA), aunque según informes recientes se habría adherido al 'Comando Vermelho', la mayor banda de narcos carioca.
En 2010 había sido capturado tras la toma de 35 rehenes en el Hotel Intercontinental de Sao Conrado, junto a La Rocinha, pero fue liberado en 2012 por una orden judicial.
El cerco sobre 'Rogério 157' se estrechó en los últimos tiempos. El mes pasado fue detenido su principal lugarteniente, Alberto Ribeiro Sant'anna, alias 'Cachorrao'.
El portal del diario O Globo mostró fotos de la que, según la Policía, sería la residencia de Rogério, lujosa, en medio de la favela, con jacuzzi y televisión con pantalla de plasma.
Ante la crisis de seguridad de Río, agudizada después de los Juegos Olímpicos de 2016, el Gobierno brasileño desplegó a fines de julio 8.500 militares para apoyar a la Policía en sus labores.
Las autoridades tratan desde hace décadas de resolver los problemas de las favelas, donde vive cerca de un cuarto de los 6,5 millones de habitantes de la ciudad de Río, la gran mayoría en condiciones de extrema pobreza.
La crisis se vio agravada por los problemas financieros del estado, el segundo más rico de Brasil gracias a sus recursos petroleros y al turismo, pero afectado por la caída de los precios del crudo en los últimos años y por un vaciamiento de fondos en obras faraónicas plagadas de corrupción.
El estado está al borde de la bancarrota y los salarios de miles de empleados públicos, incluyendo los policías, son pagados con importantes retrasos. Actualmente, dos de los tres últimos gobernadores de Río están presos, al igual que las máximas autoridades legislativas de los últimos años.
| Agencias AFP y ANSA |


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