Un caso curioso, acaso sin similares actualmente. La compañía está desarrollando un ejercicio de muy buenos saldos, parciales y finales, cuando las condiciones generales no daban para ello. Más resalta lo que lleva en nueve meses, por comparación con años anteriores del último quinquenio y -en especial-con lo presentado en el 2008. Que a esta altura asumía casi $ 4,2 millones de pérdida «operativa», suavizada por lo financiero, y llegandoa línea final negativa en $ 190.000. Ahora, su cuadro marca $ 25 millones de ganancia del negocio natural, que al descontar impuestos resultan un total neto favorable por cerca de $ 14 millones. Y marca un buen 15% sobre lo patrimonial y el 17 por ciento respecto del capital emitido.
El origen de esto no proviene de mayor producción y más ventas, sino que en ambos casos resultaron inferiores al pasado. Faltante de materia prima para elaborar sus productos (en algún caso la baja resultó muy importante) y un sólo punto clave para forjar sus ganancias: que el precio del insumo básico resultó bastante por debajo, del que tuvieron para la venta sus productos.
Y así, el margen bruto trepó desde sólo el 6 por ciento el año anterior, a un 22 por ciento actual ($ 203 millones facturados dejaron más de $ 44 millones directos, cuando en el 2008 colocó $ 248 millones y sólo retuvo menos de $ 15 millones brutos).
Las distorsiones y desvíos de los canales naturales, por la crisis, le dio a Carboclor una ocasión atípica. Y la aprovechó.


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