“Carla me estiraba los brazos mientras él la apuñalaba”

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La suegra de Carla Figueroa, la joven asesinada por su marido en La Pampa tras haberle perdonado una violación, aseguró ayer que la noche del crimen vio cómo su hijo apuñalaba a la chica y ella le extendía los brazos para que la ayudara.

«Me quedé dormida, me despierta el llanto desgarrador del nene, pensé que se había caído de la cama. Yo empiezo a golpear la puerta y no me abrían, sentía como una saña, que estaba haciendo algo, pero no sabía qué, a ella no la escuché», recordó la mujer llorando. «Yo pateé la puerta, me desgarré las dos caderas de tanto patear... me abre la puerta, sin prender la luz veo a Carla paradita, que me tiraba los brazos y él la seguía apuñalando. Él me abre los brazos llenos de sangre, la volvió a acomodar en el piso y le seguía dando», afirmó la madre de Tomaselli totalmente quebrada.

«Pobrecita, no la pude salvar, yo pensé que mi hijo me iba a matar a mí y a mi nieto también», relató Rosana Liz de Tomaselli, madre de Marcelo Tomaselli, que además dijo que el muchacho parecía «loco, transformado» y que no quería que su novia lo sacara de la cárcel.

La mujer contó que la madrugada del sábado ella regresó a su casa a la 1.30 tras una cena y que Carla y Marcelo estaban acostados en la habitación con el nene de tres años. Dijo que una hora después, su hijo le golpeó la puerta y le pidió que mirara al niño porque iban a salir un rato con Carla, pero a los veinte minutos volvieron, tomaron mate y ella escuchó que cerraron la pieza con llave. Dijo que alzó a su nieto y se fue a la cocina porque pensó que su hijo los iba a matar a los dos y que mientras ella llamaba a la Policía, él salió de la habitación y le gritó: «Ya está, ya la maté».

«A mí me están acusando de la muerte de Carla, y yo no tengo nada que ver, yo siempre la ayudé en todo, nunca la amenacé, siempre la acompañé, fue ella que quiso sacarlo de la cárcel», afirmó la madre de Tomaselli.

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