12 de junio 2009 - 00:00

Carmona exhibe su universo fantástico

Carlos Carmona (Buenos Aires, 1945), pertenece al prestigioso grupo de artistas de la gráfica que se ha mantenido vigente y resistente, que no ha abandonado la disciplina del dibujo con que planteaba -sin ruido- su inconformismo además de su denuncia, ante las situaciones políticas que quebraron el orden institucional así como una aguda observación de los efectos del poder, una usina, hasta hoy, inagotable.

En las obras que expone actualmente en Empatía (Carlos Pellegrini 1255, hasta el 13 de junio), encontramos lo que distingue a este artista: una cierta obsesión por autos, barcos, máquinas voladoras, siempre con ruedas, pájaros mecánicos, arquitecturas de barrio.

Las figuras aparecen como en una comparsa compuesta de vivos y muertos, con sonrisas macabras en situaciones insólitas acompañando a otros personajes de tinte surrealista. La idea de amenaza se corporiza, por ejemplo, en «Monstruo volador sobre la ciudad», lápiz carbón sobre madera terciada, listo para lanzarse con sus patas mecánicas sobre ingenuos ciudadanos y hasta sobre una Ramona de origen berniano.

Más allá de la fantasía en estos dibujos se destacan los contrastes de luz y sombra logrados con el lápiz carbón que utiliza con gran destreza, así como las obras de la serie «Caminantes» realizadas sobre tela, en las que exhibe gran minuciosidad en los detalles.

Dibujo preciso, línea pura para una imaginería en clave sarcástica que proviene de su conocimiento de la historia del arte y, especialmente, del románico que heredaría de los bárbaros la invención de animales fantásticos y monstruos imaginarios.

Presenta también 144 pequeños dibujos realizados en boletos de subte perforados, retratos de seres anónimos y de figuras emblemáticas de la historia del arte y del poder, entre ellos, Picasso, Holbein, Enrique VIII y Manuelita Rosas. Es un buen ejercicio mental y visual en el que Carmona, además de divertirse, ha captado la idiosincrasia de seres que desnuda con su pluma-bisturí.

*En la Fundación Klemm-Colección de Arte Moderno y Contemporáneo, su nueva denominación (M.T. de Alvear 626, hasta mediados de Junio) se ha rediseñado la puesta en escena de una colección seleccionada por su fundador, Jorge Federico Klemm, con obras de Warhol y otros artistas Pop, Christo, Ives Klein, Joseph Beuys, Mariani, algunos representantes de la Transvanguardia Italiana, fotos de Cindy Sherman, Mapplethorpe, del mismo Klemm y artistas argentinos de renombre. Merece ser visitada.

En la sala originaria de esta fundación, «Estados de la Materia» es una muestra pregnante por su silencio, invita a la contemplación de formas esenciales. En primer lugar, «Anónimos» de Víctor Grippo (1936/2002), que presentara en su última exposición individual, un conjunto de 7 piezas de yeso patinado, formas humanas a las que calificó poéticamente como «impávidas presencias humanas sin alma./clones de una misma nada/claveles del aire sin flor y sin recuerdos». Obra silenciosa como su vida.

«Sin título» de Elba Bairón, (Bolivia, vive en Buenos Aires desde 1967), exhibe una instalación de varias piezas en pasta de papel, estuco, hierro y madera enfrentadas a una figura principal, pero aquí no es tanto la forma lo que cuenta sino la vida interior que emana de ellas. Leo Batistelli (Rosario, 1972), vive y trabaja en Rio de Janeiro desde 2007 donde también produce objetos utilitarios. Un gran panel de madera, porcelana translúcida sobre backlight son los elementos de «Nado», registro -según el texto explicativo de Mercedes Casanegra, curadora de la muestra y autora del prólogo del catálogo- de las burbujas que produce el agua del Paraná cuando un cuerpo nada en estilo mariposa. No importa tanto la anécdota sino el bello efecto nacarado del material sobre el soporte.

Premio Klemm 2008, Konex 2002, Fortabat de Escultura, entre otros, Miguel Harte (1961), es un artista de vasta trayectoria perteneciente al grupo que comenzó a exhibir en el Centro Cultural Rojas a fines de los 80. Masilla poliéster y epoxi, esmalte sintético, laca, resina poliéster con fibra de vidrio, son los materiales de «Oscuridad» (2008), formas ominosas, un verdadero agujero negro, una suerte de atracción fatal que engulle al observador. Finalmente, Adriana Pastorini (Uruguay, 1965), trabaja y vive en Buenos Aires. Un verdadero contraste respecto a las demás obras expuestas, el oro y lo flexible es lo dominante, ropajes con las formas del cuerpo que cuelgan inertes, una visión dramática de un refrán popular: «no todo lo que reluce es oro».

*De Eugenio Cuttica sólo hemos visto, y esporádicamente, algunas obras que se caracterizaban por su «descomunal» tamaño, en palabras de Luis Felipe Noé, y por la densidad de la materia, poliuretano en aerosol.

Por omisión involuntaria o porque el artista vive desde hace más de 10 años en Nueva York, no obstante haber realizado varias muestras en Buenos Aires, participado en ferias como ArteBa y otras en el exterior, no hemos tenido mayor acercamiento a su obra. Por eso, su actual muestra en Galería Coppa Oliver ((Talcahuano 1287) constituye un descubrimiento que esperamos no sea tardío. «Gente de Pie» es una selección de obras realizadas en 2008, técnica mixta sobre papel de acuarela. Personas elegidas mediante la técnica de meditación móvil o azar dirigido que el artista denomina «familiares de un segundo». Son retratos de seres anónimos, una fusión entre abstracción y figuración, la figura emerge a manera de un palimpsesto entre caligrafías, colores sutiles, borramientos, transparencias.

El libro editado por el Banco Industrial en 2005 echa luz sobre el recorrido vital de un artista que cubre un período de casi treinta años y que como indica su título «EMET», verdad en hebreo, revela a un artista también poeta, cineasta, estudioso de filosofías orientales, que se identifica con la belleza, y cuya búsqueda es la búsqueda de la verdad. Hasta el 13 de junio.

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