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Carne: el mundo sigue atractivo, pero hay poco para exportar
Si bien la Argentina apunta a crecer en envíos, todavía falta mucho camino por recorrer. Crecer en producción y mejorar la competitividad son las claves.

Y en tal sentido, si bien siempre el consumo interno fue una de las columnas centrales de la actividad, nunca se había llegado a porcentajes de participación tan bajos de las exportaciones como en los últimos años, muy por debajo de las 300.000 t/año e incumpliendo, incluso, Cuotas extraordinarias como la Hilton (ahora nuevamente en u$s14.000/t) a pesar de lo codiciado de este cupo.
La situación, aunque revirtió levemente la tendencia bajista, aún se encuentra por debajo de los parámetros esperables de 500-600.000 toneladas, o más, de exportaciones por año como llegó a tener la Argentina en los ´90.
Una de las causas, obvia, fue la pérdida de una cuarta parte del rodeo vacuno hace 8-10 años atrás, y que solo se recuperó en 35%-40%. Pero también hay un factor que lo plantea tácitamente, el especialista Ignacio Iriarte cuando sostiene en Informe Ganadero que "en EEUU hay 30 millones de vacas de carne y 9 millones de vacas lecheras (...), mientras que en Argentina puede calcularse (ahora) unas 21,6 millones de vacas, y unas 1,7 de lecheras".
Sin embargo, la productividad y los niveles de extracción en EEUU son muy superiores a los de la Argentina, y eso es lo que permite que mientras ellos se mantienen entre los principales exportadores, la Argentina se haya caído prácticamente del mapa del comercio mundial.
También, aunque es cierto que localmente se faenan, en general, animales muy livianos (que son los que prefiere el consumo interno) desperdiciando, así, la posibilidad de producir más carne, no es menos cierto que hay un volumen de carne proveniente de animales pesados muy superior al que realmente se llega a exportar, lo que también deja en claro que la baja participación de Argentina en el mercado mundial responde a otros factores internos del país como el tipo de cambio, altos costos en dólares, cargas laborales, costo de la energía, etc., que le restan competitividad al producto local. Iriarte, además, sostiene que "se agrega, que el consumo local hoy paga mejores precios.
Así las cosas, y tomando en cuenta que ya se llevan tres ciclos con excesos hídricos e inundaciones en plena zona de cría, lo que viene provocando una sensible baja en la oferta anual de terneros y en los niveles de preñez, entonces queda en claro que el aumento en la oferta de carne para exportación, aún considerando que el consumo interno se mantenga solo en los 60 kilos actuales y el resto crezca de la mano de pollos y cerdo, va a ser muy lento y con señales de escasez en distintos eslabones de la cadena, por lo que el crecimiento deberá venir, especialmente, por los eventuales aumentos en las cotizaciones internacionales, y por la obtención de los mejores mercados para lograr mayores diferencias.

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