11 de agosto 2010 - 00:00

Carrió aprovecha retenciones para romper el Acuerdo Cívico

Furiosa, pero no tanto. Elisa Carrió se abrió ayer del Acuerdo Cívico y Social. Junto a Patricia Bullrich, lo anunció tras las declaraciones de Hermes Binner sobre retenciones.
Furiosa, pero no tanto. Elisa Carrió se abrió ayer del Acuerdo Cívico y Social. Junto a Patricia Bullrich, lo anunció tras las declaraciones de Hermes Binner sobre retenciones.
«Tal cual está estructurado hoy el Acuerdo Cívico es peor que la Alianza». Se lo dijo Elisa Carrió ayer a este diario y fue la peor sentencia que podría haber lanzado sobre esa asociación que cerró con el radicalismo en las últimas elecciones. Decidió así salirse del Acuerdo poniendo un pausa en la que seguirá manteniendo relaciones con sus íntimos de ese grupo, Gerardo Morales y Ricardo Alfonsín, pero nada más. Pero se aleja de Hermes Binner (quien con sus declaraciones de apoyo al Gobierno en el tema retenciones precipitó la ira de Carrió), de Margarita Stolbizer y, por supuesto, de cualquier posibilidad de diálogo con Julio Cobos.

Lejos de estar enojada, la salteña apareció ayer exultante. Su propio partido la venía presionando para que pusiera distancia del resto de los socios. Aprovecha, entonces, para calmar el frente interno, solucionar las candidaturas del grupo y dentro de unos seis meses volver a negociar con el radicalismo, una vez que hayan decidido si Alfonsín o Cobos lideran la batalla de 2011. De ese proceso quedará afuera, aunque apoyando en las sobras a su amigo Ricardo.

Cuestionamiento

Carrió cuestionó al socialismo. «Viola las promesas de campaña», dijo y dejó clara su alegría por las declaraciones de Binner (ver nota aparte) sólo por un punto: le confirmaron lo que venía denunciando desde hace tiempo en relación con la postura final que tomaría el gobernador santafesino.

Para Binner, la posición sobre las retenciones desnuda también sus intenciones futuras: da la sensación de que optó por terminar tranquilo su gestión, no pretender candidatura alguna y, menos, tener problemas de fondos en la provincia.

La definición de lo que viene para Carrió es bien distinta. «Creo en otro tipo de coalición de gobierno, en superar los 50 años de peronismo o no peronismo, en la UCR y en un sector del PJ sin Duhalde», dice. Si se da ese esquema en el tramo final de la campaña, volverá a plantearles a los radicales un acuerdo electoral.

«Yo sabía desde hace un mes de este corrimiento de Binner al Gobierno y no me creían. Por eso estamos muy felices de haber tomado este sendero. La actitud del gobernador confirma la decisión: no quería estar con los que traicionan al electorado con el tema del campo y no lo estoy», confirmó ayer Carrió. Imposible un nivel de ruptura superior.

Juramento

De todas formas, jura que seguirá manteniendo relaciones con el resto de la oposición para sostener el acuerdo en el Congreso. Incluso con socialistas como Rubén Giustiniani, al que, casi con piedad, le reconoce estar en una interna feroz dentro del socialismo en medio de los coqueteos de Binner con el Gobierno y parte de su partido aliado al kirchnerismo.

No hubo medias tintas en sus acusaciones contra Binner durante la conferencia que dio en la presentación de un proyecto para modificar el control sobre los organismos de inteligencia: «Traicionó al campo; los problemas del socialismo ya no son los problemas de la CC. Nosotros vamos a cumplir las promesas de campaña».

Y se desmarcó definitivamente de Stolbizer: «Que se decida si va con Solanas o si va con el Acuerdo y ahí va a tener autoridad para reclamar», dijo. De ella, ex socia hasta hace poco, parece separarla un abismo superior a cualquier otro. Junto a ella, Juan Carlos Moran, ex aliado a Stolbizer, insistió: «Se entiende ahora por qué somos complicados y polémicos. Porque con una oposición débil, Kirchner se lleva puesto al campo».