20 de octubre 2009 - 00:00

Carrió promete, en un año, derogar la reforma política

En menos de una semana Elisa Carrió atacó los dos proyectos claves de los Kirchner: la ley de medios y ayer, junto a Alfonso Prat Gay, la reforma política.
En menos de una semana Elisa Carrió atacó los dos proyectos claves de los Kirchner: la ley de medios y ayer, junto a Alfonso Prat Gay, la reforma política.
«Que hagan lo que quieran con la reforma política, que nosotros el año que viene la vamos a cambiar». Elisa Carrió le cerró así la puerta al proyecto que el Gobierno presentará esta semana, siguiendo la línea que había inaugurado el radicalismo al prometer revisión de todas las leyes que se voten antes del 10 de diciembre. Para la líder de la Coalición Cívica, la reforma política es sólo una herramienta más de la estrategia electoral del matrimonio Kirchner para 2011.

La estrategia de Carrió tras su regreso al debate político hace dos semanas ya está clara: ahora desperoniza totalmente su discurso cuestionando no sólo al Gobierno, sino a todo el PJ, disidente o no.

«Cuando el PJ está en crisis siempre saca una ley para llenar páginas de los diarios y entretener a los políticos con las internas. Lo importante son los pobres, hay que enfrentar la pobreza, hay dinero», dijo en una conferencia en el instituto Hannah Arendt, donde presentó un informe de la Coalición Cívica sobre la pobreza.

Para Carrió, la reforma política tiene un solo sentido: «Que Néstor Kirchner siga en el poder», según dijo ayer.

Así directamente dejó claro que no le «preocupa» el proyecto kirchnerista de reforma política que el Gobierno quiere utilizar sólo como una distracción para que no se atiendan las cifras de evolución de la pobreza, argumenta.

Por eso rechaza también el proyecto de subsidio para la niñez que el Gobierno ya prepara para sancionar antes del 10 de diciembre. La idea, una variante de la que Carrió viene impulsando desde hace años, tiene diferencias respecto de esa versión original: por lo pronto, el proyecto oficial no establecerá una asignación universal, sino un subsidio para hijos menores de 18 años en familias que no tengan otra asistencia social: «Esto permitirá la continuidad de prácticas clientelares», denunció ella ayer.

«El subsidio debe llegar a todos los chicos de todas la clases sociales; si no, caemos en otra trampa clientelística. Los chicos pobres van a ser esclavos de Kirchner», denunció ayer Carrió. «Para los niños hay dinero de sobra, porque el subsidio universal significa el 1% del PBI. Y si no lo convalidan son criminales, porque están avalando esas muertes».

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