Carrió ya empieza a condicionar a Macri por votos en Legislatura

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Mauricio Macri va sumando amigos desde el triunfo del domingo en las elecciones porteñas, como Ricardo Alfonsín y Elisa Carrió, dos candidatos a presidente que se enfrentarán en las primarias del 14 de agosto, donde el PRO no lleva fórmula (ver nota aparte).

La diputada ya hizo cuentas para ponderar el magro resultado que obtuvo su agrupación en los comicios porteños y se apuntó como pieza clave de la política de Macri, si se confirma su reelección en la segunda vuelta. La Coalición Cívica, que no llegó al 4% en los comicios, pudo arañar una banca para reponer de dos que renueva el 10 de diciembre próximo en la Legislatura porteña. Quedará con cinco diputados, que bien cree Carrió, podrían llevarle paz al jefe porteño. Para la dirigente, la aritmética encontró un sentido, ayer, cuando la solicitaron los micrófonos radiales.

«Somos la fuerza que da mayoría o quita la mayoría al macrismo. La victoria de Macri ha sido contundente. A nosotros nos fue bien, nosotros sólo jugamos la nacional, yo vengo a defender un proyecto nacional. Estamos metidos de lleno en las internas del 14 de agosto», explicó Carrió después de considerar que con Macri «compartimos el mismo electorado».

Si bien no especificó dónde y cómo nutrirá al PRO, la respuesta tiene al menos dos posibilidades. Si la C. Cívica le pudiera transferir el casi 4% a Macri, ya está ganando con facilidad el balotaje, pero lo más evidente se verá en la Legislatura porteña.

La situación del PRO no será tan distinta de la actual, pero la oposición podría endurecer su postura, ya que se condimenta de todos los perdedores del domingo. El PRO -que aumentará dos bancas- seguirá como bloque más numeroso, 26 diputados, pero no le alcanzará para armar quórum propio, ni mayoría absoluta (por ejemplo cuando se deba renovar el plantel de la Auditoría porteña, entre otros repartos), mucho menos reunir dos tercios (40 votos), como requieren algunas votaciones (la renovación de la Defensoría porteña, o la vacante en la Corte de la Capital Federal).

Ahí es donde Carrió acerca a Macri a los 31 votos, mitad más uno del recinto, si llega a un acuerdo con el PRO, que por ahora no se ha encaminado a las primarias de agosto.

En otros sectores podrán resultar aliados del oficialismo porteño los dos diputados radicales -ya lo vienen siendo en muchas ocasiones- ahora que Alfonsín manifestó su deseo de conversar con el jefe de Gobierno, y quizá el denarvaísta Daniel Amoroso, quien quedó solo en su bloque.

Desaparecerán los unipersonales del socialismo y del telermanismo, y podrían forzar unidad al kirchnerismo para superar en número a Proyecto Sur y acceder tanto a los dos cargos de conducción de la Legislatura (vice segunda y tercera) como al reparto en organismos externos, que suma sillas codiciadas como en la Corporación Puerto Madero, el Banco Ciudad de Buenos Aires, Autopistas Urbanas SA y organismos de control. El bloque de Pino Solanas, que contaría con 11 diputados, no apunta a permanecer aglomerado, sino todo lo contrario, ya que anticipó, para empezar, el divorcio con la agrupación de Claudio Lozano de la CTA, gremio al que reporta el titular de la bancada, Fabio Basteiro. Además, ingresará Alejandro Bodart, en reemplazo de Marcelo Parrilli, izquierdistas del MST, que ya tiene una bancada propia.

El futuro podría ser un poco mejor para el kirchnerismo. Actualmente suma cuatro bloques: el Frente para la Victoria y el PJ, pero además los aliados del ibarrismo y el sabatellismo. Si se tratara de una sola bancada, reunirá 14 diputados, pero esa convivencia ni se piensa. Es más, no hay acuerdo aún como para que los pejotistas se fusionen con el FpV, con lo cual podrían sumar 9 diputados en un solo grupo, llegando así a ser la segunda fuerza si P. Sur se disemina.

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