11 de noviembre 2013 - 00:00

Casación, en vilo por presidencia 2014

Gustavo Hornos
Gustavo Hornos
La Corte Suprema y el Gobierno se mantienen atentos al tramo final de la carrera por la presidencia 2014 de la Cámara de Casación Penal, máximo tribunal en esa materia y a cargo de revisar las sentencias de los juicios que inquietan al poder político y económico. A diferencia de 2012, en esta ocasión será prácticamente imposible designar al titular de dicha instancia en forma unánime. El primer piso de los tribunales de Comodoro Py ha sido en los últimos meses una caja de resonancia de los principales debates que dominaron al Poder Judicial con lo cual todo tipo de internas y revanchas entre los camaristas salen a la luz al momento de definir la presidencia.

La tradición en la Cámara siempre mostraba como favorito para la presidencia al vicepresidente del año corriente, o sea, en este caso, el juez Alejandro Slokar quien ocupa ese asiento como segundo de Gustavo Hornos.

Sin embargo la candidatura de Slokar, que es un camarista bien visto en Balcarce 50 y fue funcionario en el Ministerio de Justicia, no logra pisar fuerte. En la Cámara hasta ahora sólo reúne apoyos explícitos de Ángela Ledesma y de Pedro David quien ya le prometió el voto antes de jubilarse lo cual abrirá una nueva vacante. Pero hay otra complicación: Slokar acumula vetos en la Corte Suprema, desde Carmen Argibay y Carlos Fayt hasta Ricardo Lorenzetti, los primeros por su incursión en la corriente Justicia Legítima y el segundo, por cuestiones operativas que debe ejecutar el presidente de la Cámara y que requieren de un pragmatismo muy lejano a las ideologías.

En realidad, la tendencia mayoritaria entre los ministros favorecería una continuidad de Hornos, pero este juez por el momento no quiere pensar en candidaturas. En la Corte consideran crucial el rol que desempeñó desde la Junta de Camaristas Federales para lograr que el Gobierno modificara la letra chica de la reforma judicial que se votó en el Congreso. "Si en la Corte existe la reelección del presidente, ¿Por qué ésta no puede ejecutarse en la Casación?", deslizó un justice.

Liliana Catucci y Ana María Figueroa también se han promocionado como candidatas. Ninguna convence en las máximas esferas. El kirchnerismo ve en Catucci la representación de los sectores más conservadores del Poder Judicial, y en la Corte no cayeron bien los últimos escritos de esta camarista en la "causa Carreras", un tema sensible para los justices por las repercusiones públicas del caso.

El caso de Figueroa es similar: sin sponsors de peso en la Corte (semanas atrás se autoconvocó a una reunión en la calle Talcahuano), tampoco genera confianza para el oficialismo -a pesar de su pasado como funcionaria- por sus posiciones cada vez más cercanas a Luis María Cabral, tenaz opositor a la política judicial del Gobierno desde la Asociación de Magistrados.

En tanto Ledesma, jueza siempre destacada por el buen perfil técnico de sus fallos, en cambio tendría mayores adhesiones en la Cámara: hasta ahora sólo Eduardo Riggi avisó que no la votaría por considerar que no realizó una buena gestión cuando le tocó ser presidente.

Otro candidato que asoma con chances es Juan Carlos Gemignani (viene de firmar un fallo clave en la causa Ciccone), especialmente si se ofrece para el cargo.

La clave de estos dos candidatos es que no acumulan objeciones de tinte ideológico o político sino las típicas críticas que conlleva la labor técnica en los tribunales.

La intriga no durará demasiado: el 3 de diciembre en un plenario se definirá la presidencia 2014. Esta vez habrá ganadores y perdedores.

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