Dentro del universo PJ y K hubo varios caciques sancionados con más saña: uno de ellos es Pablo Bruera, a quien la Casa Rosada, dejó sin senador provincial pero el intendente se rebeló y presentó su propia lista -encabezada por su hermano Gabriel Buera, en alianza con el presidente del bloque de diputados del FpV, Raúl Pérez- enfrentada a la que acordaron el kirchnerismo con el sciolismo y parte del peronismo platense. Deberían ir a internas el 14 de agosto. Algo parecido le ocurrió a José Eseverri, intendente de Olavarría. En la negociación quedó relegado y no pudo ubicar a uno de los suyos en la lista seccional del Frente para la Victoria. Por último, Sergio Massa también pagó sus disidencias: le habían ofrecido un lugar a salir por la Primera, que fuese cupo femenino, y ocupase su esposa, Malena Galmarini. El de Tigre propuso otro nombre pero le dijeron que la condición era que vaya su mujer. Y no aceptó: «Si no van a decir que hice todo para conseguirle una banca a mi mujer», se despidió.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario