«Quien le teme al lobo, no entre al bosque...» (dice un apropiado refrán ruso) y ayer la mayoría de los mercados bursátiles se despojaron de la euforia del festejo que mejoró al mes de junio: con un primer paso sumamente medido, cauteloso dando la impresión de que las medidas tomadas en la «cumbre» no espantaron a algún «lobo» que esté aguardando en el interior del bosque de julio. Quedó, eso sí, otro avance inercial proveniente de la aceleración del viernes, en varios de los índices de Europa. Probablemente, los más sedientos en precisar de algunos tragos más dulces, que lo amargo casi permanente. y en tal zona estuvo lo más entusiasta, igualmente más regulado y menos exuberante, que al pasar al continente americano se tradujo en un final sin diferencias para el Dow Jones (asimilando un «dato malo» propio), que al replicar en el Bovespa se mejoró hasta dejarle un 0,6% de aumento.
Finalmente, el porcentual más alto en el Merval (nuevo conjunto líder, con sólo una docena de nombres) rozando el 1 por ciento de utilidad en la primera rueda. Tras marcarse con mínimo de «2.337» puntos, alcanzó máximo de «2.369» unidades: siendo también el número que sirvió para el cierre.
La expresión más favorable, en tal coincidencia, para oponerle a la que resultó la menos agraciada. El retorno al paso lento, cansino, de la producción de órdenes y que apenas alcanzó los $ 29 millones de efectivo. Diferencias prevaleciendo las bajas, «21» mejorando y «30» con retrocesos, terminan las series de evidencias de una entrada a julio: mirando hacia todos lados. La Bolsa... y el lobo.
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