La baja del índice fue más marcada en los sectores de mayores ingresos (-8,3%). En cambio, aumentó 3% en la franja con menor poder adquisitivo.
El Índice de Confianza del Consumidor (IC) cayó en febrero un 3% mensual, informó ayer el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. En cambio, en relación con el mismo mes del año pasado, el indicador registró un incremento del 7,7%. La merma en el indicador se debe principalmente a la incertidumbre que empieza a tener la economía argentina para el futuro, ya que el índice de condiciones presentes mejoró un 1,3% en relación al mes anterior, mientras que el de condiciones futuras registró una caída del 6%.
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En el informe se vio un deterioro de la confianza en el Gran Buenos Aires (-5,2%), en CABA (-2,5%) y una ligera suba del 0,3% en el caso del interior del país. En tanto, entre los subíndices que componen el ICC, se registró una caída en el de Situación Personal (-6%) y en el de Situación Macroeconómica (-5,4%), mientras que el de Bienes Durables e Inmuebles avanzó un 4,7%. A su vez, la confianza del sector con mayores ingresos anotó una merma del 8,3% en febrero, al tiempo que en el de menor poder adquisitivo creció un 3%.
Los analistas atribuyen este comportamiento a que el gobierno continúa sin poder bajar la inflación a los niveles deseados. Si bien en diciembre se modificaron las metas del 10% al 15% para este año, los analistas estiman que la cifra se ubicaría cerca del 20%.
Además, el gobierno espera crecer este año un 3,5%, pero desde el sector privado se encienden varias alarmas, ya que algunos consideran que no se alcanzaría el 3%. El Ministerio de Hacienda busca reducir el déficit fiscal primario al 3,2% del PBI para fin de año, de modo que todavía se deben seguir corrigiendo los precios relativos de los servicios, como el gas, la electricidad y el transporte, entre otros. Como contrapartida de la reducción de subsidios aumentan las tarifas y restan recursos para el consumo masivo. El panorama adverso para las aspiraciones oficiales incluye la sequía que está atravesando el campo que complicaría la cosecha de soja.
De todos modos, el Ministerio de Producción destacó ayer un dato que podría sostener el consumo: el buen desempeño que registraron los bienes durables en el último tiempo ayudó a impulsar al segmento de consumo. Esto tiene que ver con la expansión de las líneas de crédito que está fomentando el Banco Central, principalmente las de créditos hipotecarios, según el Monitor de Economía Real.
No obstante, los componentes de consumo más afectados siguen siendo el masivo y las ventas minoristas, que a pesar de la recuperación en el segundo semestre del año pasado, cerraron el año en baja y presentan expectativas de crecimiento moderado para 2018, ya que se espera que el salario real no supere a la inflación. Según Kantar Worldpanel, el consumo masivo cayó 2% en enero, luego de dos trimestres consecutivos de crecimiento.
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