3 de agosto 2009 - 00:00

Cayó hasta un 50% el precio de la lana

La actividad ovina atraviesa una profunda crisis, que incluye una caída del 30% en la exportación de esta carne.
La actividad ovina atraviesa una profunda crisis, que incluye una caída del 30% en la exportación de esta carne.
 En la reunión del viernes pasado, la Mesa de Enlace dio al Gobierno propuestas para mejorar la competitividad de la actividad ovina, en crisis porque en el último año el precio de la lana cayó un 50% y el de la exportación de esta carne bajó casi un 30%.

Los dirigentes solicitaron al Gobierno que por la relevancia social, ocupacional y económica del sector se prorrogue la ley para la recuperación de la ganadería ovina. Además, reclamaron que se eliminen los derechos de exportación a la lana y a la carne ovina, que en la actualidad se encuentran en niveles de entre el 5% y el 10% en el primer caso y en el 5% en el segundo.

También pidieron el tratamiento diferencial en el proyecto de Ley de Emergencia Agropecuaria contemplando el ciclo productivo de la actividad. La sequía de un año implica que para recuperar la majada hagan falta entre tres y cinco años.

«Esta caída de precios, junto con el aumento de costos, afecta la rentabilidad del productor poniendo en peligro no sólo la viabilidad económica de la actividad, sino lo que es más importante, los miles de puestos de trabajo que ésta genera y la cultura de vida en el campo», expresó el informe que los dirigentes le entregaron al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

La situación crítica que atraviesa la actividad ovina es más extrema en la región patagónica, donde no hay posibilidades de reconvertir los establecimientos y volcarse a producciones alternativas.

La Argentina es el cuarto productor de lana del mundo. En la zona patagónica, el valor de la mano de obra es un 20% superior a otras zonas productoras del país. El costo de la mano de obra representa más del 50% de los costos de producción ovina.

Según el sector rural, existen en el mundo oportunidades para la producción de lanas y de carne ovina, pero la actividad necesita visión de largo plazo acompañada de una política de fomento.

Es imprescindible además un trabajo conjunto de las gremiales representantes de la producción y del trabajo, para hacer sustentable la actividad ovina en la Argentina, explicaron los ruralistas.

Dentro de las razas que tienen desarrollo en nuestro país, la Pampinta, creada entre productores privados y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de La Pampa, sobresale con enorme potencial, ya que es triple propósito carnicera, lanera y láctea.

José Arostegui, tradicional cabañero de Pampinta, dijo que «hoy no cubren la demanda de esta raza nueva por el gran interés que despierta para criar en distintas regiones y también en el exterior».

Por su parte, Eduardo Ramiro Zurro, presidente de Criadores de Ovinos Frisones de Argentina (COFA), aseguró que «esta raza está posicionada como productora de leche de oveja que llega a producir 459 litros en más de 180 días». «Eso no quita que sea muy buena como carnicera, ya que hay engordes de 400 gramos por día y Uruguay produce corderos de 48 kilos en cinco meses cruzando Frisona con Corriedale», agregó el productor.

Mientras que los criadores de la raza Hampshire Down miran al futuro con un proyecto de incentivar la producción de un cordero pesado en 110 días y con rendimientos del 52% más de carne en la carcaza respecto de otras especies ovinas. Además, su vellón de lana es de cardar y tiene un precio relativo menor, pero muy buen mercado en China para confecciones artesanales.

Dejá tu comentario