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Arrancamos el jueves con IRSA Propiedades Comerciales ganado $911 millones, un 47 por ciento más que un año atrás, pasando el viernes a IRSA Inversiones y Representaciones, que básicamente por efecto de la asimilación del gigante israelí IDBD mostraba un neto adverso de $1.872 millones. Pero así como la consolidación de la israelí golpeó las líneas ordinarias de aquel balance, su aporte por la diferencia de conversión se transmuta en un integral favorable de $2.020 millones, 252 por ciento más que los $574 millones de 2015 (es importante tener en mente que recién el 11/10/15, y tras un dura contienda legal, tomó el control del 68,3 por ciento de esta sociedad, iniciando el proceso de su consolidación y eficientización).
Bajo la idea del análisis del grupo como un todo, no debiera sorprendernos demasiado si los resultados de Cresud se encontrasen en algún punto intermedio al de sus vinculadas. Es así que vemos a ésta con ingresos por $35.384 millones (526% más que el año previo), costos por $26.090 millones (447% más) y cambios en el valor de activos y productos agropecuarios por $1.452 millones (7%), dejándole un bruto de $11.162 millones, 414% mayor al del año previo. El 35% en la caída del resultado por venta de campos y propiedades, aunado a la casi septuplicación de los gastos (los de comercialización pasaron de $474 millones a $6.279 millones) la dejan luego con un saldo operativo de $3.746 millones, un 34% más que el año previo.
Si bien muestra un ostensible mejora en los ingresos financieros (+409% a $1.974 millones), esto no alcanza para balancear la suba de los egresos (+388% a $8.220 millones), quedando con pretax en contra de $2.669 millones, que tras la intervención del fisco pasan a un neto adverso de $2.472 millones o favorables $2.177 millones en integrales, 526% más que en 2015.
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