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Cerrado por intolerancia
Un grupo de policías custodió la práctica a puertas cerradas de San Lorenzo para que no se repitan los constantes incidentes con los barras bravas.
«Voy a pedir un informe porque hay seguridad privada que trabaja en el lugar», afirmó el vicepresidente Jorge Aldrey.
El hecho ocurrió la noche del sábado último, aunque trascendió por estas horas, dejando entrever el clima enrarecido que se respira en San Lorenzo debido a su delicada situación en la tabla de los promedios.
El daño fue advertido por los propietarios de los automóviles una vez que regresaron al club tras perder de visitante ante Atlético Rafaela por 2 a 1.
Los autos de Bernardo Romeo, Juan Manuel Salgueiro y Cristian Chávez, y del ayudante técnico Fabián García fueron elegidos como blanco por los violentos.
Las unidades fueron rayadas en las puertas y en el capó con algún objeto contundente.
Este episodio se suma a la agresión que sufrió el defensor Jonathan Bottinelli durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva, sin que hasta el momento se haya podido detener al responsable. «Todos los días trabajamos para que las cosas se den de otra manera», remarcó Aldrey.
Mientras tanto, los jugadores entrenaron con fuerte custodia policial en el estadio y a puertas cerradas.
Por otro lado, en las redes sociales se hacen llamamientos para no permitir que el partido se juegue sin público de San Lorenzo y hasta proponen bloquear la salida del plantel de la concentración, como ya se hizo una vez ante Racing.

