La última rueda de agosto se pareció bastante a la anterior, mientras las que ponían el broche a un gran mes quedaron como las más aisladas del resto. En cotizaciones, casi sin poder seguir sumando -el viernes fue un 0,34%-, pero con más motivo para el comentario, proveniente del vertical descenso de las órdenes. La semana mantuvo ritmo superior a los $ 80 millones, de lunes a miércoles, sesgando de modo notorio a los $ 54 millones -del jueves- y los $ 50 millones del día final. Esto, que podía originar cierta brecha dolorosa en los precios, fue solucionado mediante una oferta que no se fue de largo, en cuanto a colocar cantidades. Y se adaptó a las nuevas condiciones. Un mérito de la relación entre las fuerzas, que promovieron un final de aterrizaje suave -en un campo bastante más arduo para operar- y hasta poniendo a salvo la semana.
Día con 37 alzas y 22 bajas, con el Merval tocando mínimo en los 3.905 puntos, con máximo que alcanzó los 3.963 y cierre de 3.935: una ondulación armoniosa que se supo acomodar al terreno más escarpado. Comprimidas en órdenes las líderes, lo mejor estuvo en Tenaris, pero sin pasar los $ 10 millones de efectivo (¿acaso recibiendo alguna presión, por las que cotizan en Nueva York?).
La semana: el Merval se anotó con un 0,83% favorable, frente a baja del 1,33% en el Dow Jones y del 4,2% en el Bovespa. El mes: la nota la dio el Dow bajando un 4,4%; el Bovespa logró suba muy leve del 3,7%. Y el Merval fue vehículo arrollador, superando el 17% de rendimiento en agosto. Muy encalmadas quedaron las aguas, septiembre deberá fijar el siguiente destino. La Bolsa, cumplida.
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