Periodista: Cuando se cumplen 400 años de las muertes de Cervantes y Shakespeare, usted publica "Cardenio", donde recrea cómo Shakespeare usa una historia del "Quijote" para escribir una obra de teatro. ¿Cuándo pensó esa novela?
Carlos Gamerro: El impulso inicial, que luego quedó congelado hasta nuevo aviso, fue la segunda vez que leo el "Quijote" cursando una materia en la UBA. Lo leí por primera vez en un viaje por Bolivia y Perú, llevaba un "Quijote" que se desarmaba, lo que me permitía tenerlo por fascículos en el bolsillo. Tenía 21 años. Un año después hago la cursada en Literatura del Siglo de Oro. Allí vuelvo al capítulo 23 donde está la historia de Cardelio y Luscinda, que fue punto de partida para una obra de Shakespeare a partir de la traducción del "Quijote" que hace Thomas Shelton en 1612. Imaginé a Shakespeare leyendo el Quijote, escribiendo algo a partir del Quijote, trabajarlo me quedó como algo pendiente. Pasaron años. Por el 2000 me puse a leer sobre Cardenio, y escribí algunas notas. Había renovado interés en la historia del "Cardenio" de Shakespeare, de la que no se encontró el original. Se publica, en una edición de las obras de Shakespeare, "El doble engaño", una obra teatral del siglo XVIII de Lewis Theobald basada en "Cardenio". Roger Chartier publica "Cardenio, entre Cervantes y Shakespeare". Y la Royal Shakespeare Company estrena en 2011 una versión del "Cardenio" reconstruida, reinventada. Todo eso me regresó a lo que yo había trabajado sobre él.
P.: Si bien usted cuenta la historia de Cardenio lo que pareciera interesarle es lo que sucede cuando dos se ponen a crear juntos una obra, un trabajo sobre la creación.
C.G.: Es otra línea del origen de mi novela, tiene que ver con la época en que escribí para el cine con mi amigo Rubén Mira, entre ellos la película de Renán "Tres corazones". Cuando dos amigos trabajan juntos y en el proceso se refuerza la amistad, eso está en mi novela. Borges cuando habla de sus obras en colaboración señala que es la formación de un tercer autor que no es deducible de la suma de ambos. Mi "Cardenio" muestra cómo trabajan dos personas tan disímiles como Shakespeare y Fletcher. Hay discusiones, peleas, a Shakespeare no le gusta la historia. Son de dos generaciones distintas, Fletcher es la nueva ola. Será de algún modo su sucesor. Cuando Shakespeare se retira es Fletcher quien queda como el dramaturgo principal. Es el encuentro del máximo dramaturgo trabajando con uno que era exitoso pero del montón. En la novela hay también una reflexión sobre un tema constante en la literatura de la época, que está en muchas historias que escribe Fletcher con Francis Beaumont, su compañero anterior, las amistades en espejo, dos amigos casi idénticos. El "Quijote" es interesante entre otras cosas porque cuenta la amistad de dos personajes distintos como son Quijote y Sancho. En mi novela eso se traslada a la relación de Fletcher y Shakespeare. Fletcher hasta entonces trabajaba en colaboración con alguien que es casi su gemelo, Beaumont, y eso se rompe, y tiene que trabajar con alguien muy distinto, que está en otra etapa de su vida.
P.: Su novela está construida como un diálogo teatral, donde aparecen textos, documentos, cartas, poemas y juegos en el tiempo.
C.G.: Me gustaba el desafío de escribir una novela que integrara las divisiones principales de la literatura: la narrativa, la poesía y el teatro. La novela es un género que puede combinar todos los otros géneros. Me gustan novelas que tienen texturas muy heterogéneas, como el "Ulises" de Joyce o "Moby Dick". Venía trabajando sobre la producción literaria en Inglaterra en tiempos de Shakespeare, donde no había novelas. En "Cardenio" se cuenta cómo Inglaterra aprende a escribir narrativa leyendo el "Quijote". En la novela no quería una voz que no fuera de la época. Una voz exterior, ni contemporánea. Hice un montaje de textos de época, cartas, poemas, escenas de obras que los actores ensayan. Quería que el resultado tuviera que ver con lo teatral. Se asiste a un diálogo, a una representación, a una obra y a la construcción de una obra.
P.: Luego de "Cardenio", de "Facundo o Martín Fierro" , del reciente "Borges y los clásicos", ¿en qué anda?
C.G.: Estoy tratando de iniciar una nueva novela sobre una familia de onas, o selknams, secuestrados en Tierra del Fuego y llevados a la Exposición Internacional de París cuando se construyó la Torre Eiffel. Junto a la Torre había una jaula con indígenas argentinos "antropófagos" a los que les tiraban carne cruda y la gente se horrorizaba. Junto a la Torre símbolo del progreso una jaula con indios de la Edad de Piedra.
| Entrevista de Máximo Soto |


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