16 de enero 2015 - 00:00

Cerveza e historia, dos buenos motivos para recorrer Santa Fe

Un gran lugar de reunión durante el verano es el patio de la cervecería Santa Fe, donde se disfruta de la espumosa bebida recién fabricada.
Un gran lugar de reunión durante el verano es el patio de la cervecería Santa Fe, donde se disfruta de la espumosa bebida recién fabricada.
 Santa Fe tal vez no figure en la lista de las ciudades argentinas más buscadas por el turismo, pero aquellos que la visitan descubren una bella capital, que tiene entre sus atractivos la pasión por la buena cerveza y un circuito histórico que vale la pena explorar.

El bajo perfil parece ser una marca de identidad de Santa Fe, y tal vez sea por eso que no es tan conocida la profunda tradición cervecera local. Ésta se expresa en gran cantidad de choperías -como se conoce a los locales que ofrecen cerveza tirada- que presentan todo tipo de variedades de la refrescante bebida. El consumo de cerveza de barril es también moneda corriente entre los santafesinos. 

más de un siglo

La cervecería Santa Fe, en el barrio Candiotti, es el sitio donde el turismo encuentra la principal referencia sobre esta pasión local. Inaugurada en 1912, incluyó en su momento una fábrica de hielo y una sección especial para los toneles. Actualmente es el sitio donde se produce la cerveza Santa Fe, y otras marcas como Schneider, Heineken, Budweiser e Imperial.

La visita a la cervecería incluye un recorrido por la cocina del sitio, donde se macera el mosto cervecero en enormes ollas, marcando el inicio del proceso de producción. A ese líquido viscoso e hirviente se le agrega el lúpulo que da aroma y sabor a la bebida terminada. Luego el mosto se filtra y se enfría, pasando a tanques de fermentación y reposo, para dar paso al trabajo de la levadura, que genera el alcohol y el gas. Finalmente el filtrado y el emvasado concluyen una tarea que dura todo un mes.

La parte más esperada del tour es la degustación, ya que es cuando se disfruta de la cerveza fresca, recién salida del barril, sin pasteurizar y bien fría, siempre servida en un "liso", como bautizaron los santafesinos a su ya célebre vaso de 250 centímetros cúbicos (ver aparte).

Otro punto fuerte de la visita a la cervecería santafesina es el Museo Otto Schneider, creado en 2006 delante de la cervecería, en la antigua casona del gerente de la fábrica y su familia. Allí pueden encontrarse imágenes, etiquetas antiguas, envases de décadas pasadas, maquinarias en desuso y algunos avisos publicitarios que ya son parte de la historia de la cerveza en Santa Fe. También hay en exhibición viejos barriles de roble, aluminio y los actuales, de acero inoxidable. El museo también luce la réplica de una chopería y consejos para aprender a servir un "liso" perfecto.

El Patio Cervecero, con capacidad para 800 personas, es el destino final de todos los visitantes de la fábrica y el museo, ya que es el sitio donde relajarse y ordenar "lisos" de todos los sabores, que salen directamente desde los barriles de la cervecería.

El club Sarmiento es otro sitio ideal para disfrutar de la cerveza, ubicado en el corazón del barrio Candioti Sur. Es desde 1966 el primer patio cervecero de la ciudad y actualmente funciona durante el verano.  

camino de la constitución

Una visita por la ciudad de Santa Fe también puede incluir un paseo por el llamado Camino de la Constitución, el cual une 18 sitios y edificios vinculados con la creación de la carta magna de 1853. Pensado para hacerse a pie, puede comenzar en la Plaza 25 de Mayo, donde se ubicaba el Cabildo que luego fue demolido para construir la actual Casa de Gobierno. Próximo a la plaza, en el edificio colonial del Convento y Museo de San Francisco, se alojaron algunos constituyentes en 1853, como Fray Mamerto Esquiú y Dalmacio Vélez Sarsfield.

A su vez, en la Sala de los Constituyentes del citado museo se recrean en tamaño natural las siluetas de los congresistas de 1853. En el patio del convento se encuentran las tumbas del caudillo Estanislao López y su esposa.

Siguiendo con el recorrido, destacan los once puntos del Paseo del Boulevard a través de los cuales se relata la historia de la calle Gálvez, el efecto que provocó la llegada del ferrocarril y la relación con el barrio Candiotti donde se encuentra la mayor cervecería santafesina.

El final del circuito lleva hasta el puerto de Santa Fe, sitio del que parten varias excursiones embarcadas que llevan a través del río, lagunas e islas en un ecosistema dominado por el caudaloso río Paraná.

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