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CGT: acuerdan triunvirato los gremios oficialistas
Antonio Caló
Los «gordos» de los grandes gremios de servicios y los «independientes» alineados con el oficialismo se reunirán mañana en la sede de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA). Ambos sectores están de acuerdo en elegir en el Congreso del 3 de octubre próximo una conducción colegiada, que tendrá como secretarios generales a Caló, Andrés Rodríguez (estatales de UPCN, «independiente») y a Héctor Daer (segundo del gremio de la Sanidad y referente de los «gordos»).
En ese encuentro no estarán los miembros del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que encabeza el taxista Omar Viviani y que reúne a gremios hasta hace pocos meses aliados a Moyano. Ese sector se reunió la semana pasada para ratificar su apoyo a Caló como único postulante a la jefatura de una nueva CGT.
Sin embargo, los movimientos de Viviani parecen apuntar en varias direcciones. Mientras en público el taxista y sus colaboradores sostienen a Caló, en charlas con funcionarios los dirigentes dijeron haber aceptado la opción del triunvirato en vista de la aparente pérdida de confianza de la Casa Rosada en el metalúrgico. Incluso desde los otros sectores alegaron que el propio Viviani volvió a sondear sus chances para ocupar una de las tres secretarías generales de la próxima central sindical.
Negociaciones
De todos modos, con un consenso generalizado en torno del triunvirato, el eje de las negociaciones intersectoriales será la composición del futuro Consejo Directivo. Mientras «gordos» e «independientes» sostuvieron que los 35 cargos deberán repartirse en tercios entre ellos y el MASA, cerca de Viviani avisaron que presionarán por hacerse de la mitad de los espacios, con el argumento de que la agrupación, en su corta historia de vida (fue formada hace pocos meses), logró sumar más de 50 gremios.
La postulación de Caló perdió fuerza por errores propios: sus pares no le perdonaron haberse ausentado de un encuentro con Cristina de Kirchner a mediados de julio en la Casa de Gobierno ni la difusión en medios cercanos a la UOM de un eventual impedimento físico para hacerse cargo de la CGT. Hasta entonces el espacio opositor a Moyano confiaba en sumar al gastronómico Luis Barrionuevo, y bajo esa premisa se discutió la chance de montar una conducción de cuatro dirigentes. Una nueva fuga de Barrionuevo dio por tierra con esa posibilidad.
Subsidio
En la puja por espacios, el Gobierno no fue prescindente. Eligió uno de los sectores, el de los «independientes», para negociar un subsidio de $ 2.000 millones para las obras sociales sindicales, cuando en charlas reservadas previas, Viviani les había dicho a sus pares que tenía la llave para obtener fondos del Ejecutivo. Fue una de las señales de que la candidatura de Caló, con el taxista como principal promotor, se había debilitado.
Para esta semana, la expectativa de los dirigentes oficialistas está puesta en el eventual anuncio presidencial del jueves. Dijeron que con el anuncio de las obras sociales y el cambio en asignaciones familiares, el único ítem sensible pendiente con los gremios es el de Ganancias. Y estimaron que el Ejecutivo puede conceder un ajuste en torno del 20% en el peso de ese tributo como última señal a la futura CGT.


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