12 de febrero 2013 - 00:21

CGT-Caló retoma actividad y reclama plan integral

• Dirigentes juzgan “insuficiente” el congelamiento de precios

Antonio Caló
Antonio Caló
La CGT oficialista volverá a reunirse esta semana para acordar un pedido al Gobierno de un paquete de medidas superador del acuerdo de precios cerrado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con las principales cadenas de consumo masivo. Ese entendimiento "va en el buen sentido", pero "es insuficiente" para resolver la inflación, le dijo a este diario el secretario de Prensa de la central, Héctor Daer.

La afirmación del dirigente expresa una idea generalizada en la organización que encabeza el metalúrgico Antonio Caló. Los dirigentes creen que el congelamiento -sea efectivo o no- no alcanzará para encauzar las negociaciones salariales en una pauta de aumentos inferior al 20%, como espera el Ejecutivo.

La reunión de la cúpula sindical está prevista para mañana o pasado. A mediados de enero los gremialistas se habían entrevistado con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Desde entonces, la situación interna se volvió más compleja por las respuestas acotadas o nulas que dijeron haber recibido desde el Gobierno a sus reclamos.

En concreto, el sector mantendrá sus quejas por el aumento del 20% en el mínimo no imponible de Ganancias, por entender que en lugar de frenar la escalada de pedidos salariales terminará por alimentarlos. Otro ítem irresuelto es el de las asignaciones familiares: es que el incremento anunciado el año pasado vino acompañado por una reformulación en el pago del beneficio que terminó por afectar a las parejas de trabajadores que ganan en conjunto por encima de los nuevos topes impuestos para su percepción.

Como informó este diario, uno de los planteos centrales será para exigir la normalización del PAMI, intervenido por el Gobierno desde hace una década. El objetivo de mínima de ese reclamo será incorporar a dirigentes en las líneas directivas de la obra social de los jubilados, y el de máxima será el desplazamiento del jefe de la repartición, Luciano Di Césare, sindicado por los gremialistas como el principal responsable de la falta de distribución de fondos entre las organizaciones de salud de sus sindicatos.

Un dirigente sostuvo que entre los argumentos para reclamar la normalización (y el fin de la intervención) se hará mención a que el Tesoro nacional absorbió unos 7.000 millones de pesos de las finanzas del PAMI.

"Hace falta un plan más integral para atacar la inflación. Es bueno que el Gobierno haya detectado el problema que representa el aumento de los precios, pero son necesarias otras medidas", reflexionó Daer. En la misma línea se había expresado durante el fin de semana el jefe del sindicato de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, para quien el congelamiento acordado por Moreno es "un blanqueo de que la inflación se le escapa" al Ejecutivo.

Pero el malestar de la CGT oficialista no es sólo con el Gobierno. También tiene un costado interno. Los recelos de los dirigentes crecieron al compás de la poca atención que les prestó Cristina de Kirchner una vez que se constituyó la nueva central, en octubre pasado. Desde entonces, hubo encuentros con funcionarios y con la propia jefa de Estado, pero ninguna de las medidas anunciadas estuvo en la dirección reclamada. Por caso, Roberto Fernández, jefe del gremio de colectiveros (UTA), amenazó con abandonar la central.

La desconfianza entre los sectores internos brotó hacia dos direcciones: por un lado, contra Caló por el ostracismo en que se sumió durante todo el verano. Y por haber enviado mensajes contradictorios respecto del viaje a Roma de una comitiva que se entrevistó con el todavía papa Benedicto XVI (ver pág. 8).

Pero también hubo pases de facturas al taxista Omar Viviani por un supuesto armado arbitrario de la delegación que se trasladó al Vaticano, compuesta mayoritariamente por dirigentes alineados con su Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). En el medio de ese malestar, los gremialistas comenzaron a sugerir la posibilidad de una eventual reunificación de la CGT con el sector de Hugo Moyano, una posibilidad todavía lejana pero que podría tomar forma a partir de mitad de año en caso de mantenerse sin cambios la situación con el Gobierno.

Dejá tu comentario