Caras largas. Luego del Consejo Directivo hablaron ante las cámaras Daer, Schmid y Acuña. Detrás estaba José Luis Lingeri, factótum de las obras sociales y que ayer expuso sobre una concesión clave del Gobierno.
La CGT se decidió a radicalizar su protesta contra el Gobierno por los despidos, sobre todo en la industria, y el deterioro de las condiciones económicas para los trabajadores. Ayer la jefatura de la central obrera resolvió poner en marcha un plan de lucha progresivo que incluirá una marcha el 7 de marzo al Ministerio de Producción, junto con los gremios industriales, y un paro general con movilización a la Plaza de Mayo pautado para fin de ese mes. La escalada, así planteada, es una invitación al Ejecutivo a reeditar una mesa de negociación para atender las situaciones de mayor urgencia en términos de empleo y salario.
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Las resoluciones llegaron al cabo de un encuentro del Consejo Directivo de la organización, que debió reunirse en la sede de la federación de gremios marítimos y portuarios (Fempinra) por un corte de luz en la sede de Azopardo. Además de las medidas de fuerza la CGT dispuso ayer, como había adelantado este diario, suspender las instancias de diálogo con funcionarios por entender que ni desde la administración de Mauricio Macri ni desde el sector empresario se cumplió con compromisos asumidos.
Como quedó planteado, el plan de lucha tendrá varios hitos propios de la CGT y otros en los que la dirigencia acompañará. Por caso, el 14 de febrero la central obrera respaldará la movilización lanzada por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y otros sindicatos industriales entre los ministerios de Trabajo y Producción. Y luego de la marcha general del 7 de marzo, la CGT también se comprometió -con varios referentes masculinos a regañadientes- a apoyar el paro internacional de mujeres del día siguiente.
La huelga nacional quedó sin fecha aunque ayer se mencionó como posibilidad el 30 de marzo, e iniciarlo al mediodía para garantizar el funcionamiento del transporte público para llevar a los trabajadores a la Plaza de Mayo para un acto por la tarde. Sería el primer paro nacional contra Macri luego de que el año pasado la CGT amenazara con lanzar una medida de esas características en varias ocasiones, pero en todas dispusiera suspenderla por tratativas en marcha con funcionarios. Ayer mismo varios dirigentes se jactaban de un cambio discursivo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que de avalar en varias oportunidades a los empresarios, por primera vez se decidió a criticarlos.
El Consejo Directivo sesionó con el triunvirato que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y la mayor parte de la dirigencia con algunas excepciones como el mercantil Armando Cavalieri, el albañil Gerardo Martínez y el estatal Andrés Rodríguez.
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