CGT: sigue Caló, pero se escuchan ofertas

Edición Impresa

El bloque de rivales de Hugo Moyano blanqueó ayer, puertas adentro, la crisis que atraviesa por la definición de su próxima conducción. Una decena de dirigentes representativos de los tres sectores que integran el grupo se reunió en la sede del sindicato de albañiles (UOCRA) bajo una premisa: silenciar la crisis y mantener, sólo en lo formal, la candidatura del metalúrgico Antonio Caló para la jefatura de una nueva CGT a partir del 3 de octubre. Pero como anticipó este diario, hasta entonces buscarán otros postulantes y harán foco sobre el jefe de los mecánicos del SMATA, Ricardo Pignanelli.

Los sindicalistas que participaron del encuentro de ayer reconocieron que el diálogo fue tenso.

En particular, una charla reservada que mantuvieron el jefe de los taxistas, Omar Viviani y Caló. Viviani, al frente del novel Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) se había erigido como principal sostén del metalúrgico, que de todos modos melló sus propias chances: primero cuando se ausentó a mediados del mes pasado de un encuentro con Cristina de Kirchner, y luego cuando medios ligados a la UOM sugirieron que sus problemas de salud lo apartarían de la carrera por la CGT.

También estuvieron en la UOCRA el dueño de casa, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), por el grupo de los «independientes»; por los «gordos» participaron Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Héctor Daer (Sanidad), junto a Oscar Romero (delegado de Pignanelli, SMATA), Horacio Ghilini (docentes privados, aliado de Viviani) y la jefa del gremio de modelos, Noé Ruiz.

En lo formal, debatieron acerca del plenario de secretarios generales que hará el sector mañana en el sindicato de mecánicos, en el que esperan la participación de unos 80 dirigentes, y del resto del cronograma electoral, que prevé un Comité Central Confederal, el 5 de septiembre, y un Congreso en Obras Sanitarias, el 3 de octubre.

«Sigue todo igual, no hay cambios», dijeron casi al unísono Daer y Lescano respecto de posibles cambios con la candidatura de Caló. Se trata del discurso que acordaron en el encuentro, como método para no desgastar prematuramente a otros eventuales postulantes. En reserva, desde todos los sectores dieron por clausuradas las chances del metalúrgico.

Pignanelli estuvo ausente. Como adelantó este diario el miércoles pasado, el líder de los mecánicos pasó a ser el principal candidato a partir de los traspiés de Caló. Incluso a pesar de su propia resistencia declarada en público y también en la reunión de ayer, a través de Romero, con el argumento de su reciente jefatura en el SMATA.

Desde el gremio aclararon que la presión a favor de Pignanelli es creciente, no sólo de sus pares de la CGT oficialista sino del Gobierno, a través de funcionarios como la ministra de Industria, Débora Giorgi. Frente a ese escenario, el consenso de los rivales de Moyano fue que mantendrán el nombre de Caló para proteger a Pignanelli, considerado un recién llegado a la primera división de la central obrera.

Mientras tanto, los colaboradores más cercanos y los aliados del mecánico se ocuparán de una de las urgencias del postulante: su salud. Este diario pudo saber que antes de fin de año Pignanelli prevé someterse a una operación para la colocación de un cinturón gástrico que le permita bajar de peso. Además de su obesidad, buscarán tratarlo por su adicción al tabaco, ostensible incluso en reuniones en lugares públicos y vedados para los fumadores.

Distanciado de Moyano pero también de la oposición, ayer reapareció el gastronómico Luis Barrionuevo. En un encuentro de su CGT Azul y Blanca anunció que no participará con su sello del plenario del SMATA y reclamó «la unidad sindical para defender los intereses del movimiento obrero».

Los dichos de Barrionuevo exponen un diagnóstico compartido por todos los sectores de la CGT: el Gobierno tiene al sindicalismo en un segmento aislado de su agenda.

Dejá tu comentario