29 de mayo 2012 - 00:00

CGT: Trabajo, más cerca de intervenir

El Ministerio de Trabajo intervendrá en la interna de la CGT en caso de presentarse una impugnación por parte de los opositores a Moyano. La viceministra de Trabajo, Noemí Rial, reconoció que la cartera laboral tiene «la obligación de intervenir» en un caso como el planteado por los «gordos» -grandes gremios de servicios- en la medida en que la objeción «fuera razonable». Los rivales de Moyano aseguran que el cronograma que desembocará en el Congreso de renovación de autoridades de la central obrera, el 12 de julio, está viciado por la presunta falta de quórum en la última reunión del Consejo Directivo de la organización.

Rial cuestionó a Moyano y le reclamó una «autocrítica» al asegurar: «Me pregunto si el rol del secretario general de la CGT es hacer de pac man con relación a otros sindicatos y afiliados», en alusión a la captación de trabajadores que reportaban a otros gremios en los últimos años. De todos modos, dijo que el Gobierno no quiere «una CGT dividida» porque sería «un dolor de cabeza» y puso como ejemplo la fractura que sufrió la CTA.

También sostuvo que «el Ministerio de Trabajo no está haciendo absolutamente nada para inclinar la balanza» a favor del metalúrgico Antonio Caló, rival declamado de Moyano para el Congreso de julio. En esa línea, aseguró que «ninguno de los dirigentes sindicales es influenciable» y agregó: «Si los trabajadores reeligen a Hugo, bienvenido sea».

Por la tarde, Moyano replicó la calificación de «pac man» de la funcionaria. «Que la viceministra les pregunte a los trabajadores si quieren volver al gremio en el que estaban o seguir en Camioneros», aseguró al clausurar un congreso de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), que tiene como nuevo jefe a Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento), aliado del líder de la CGT.

El camionero aprovechó el acto para volver a la carga contra sus rivales de la central obrera. Se preguntó por qué no habían lanzado a un candidato y puso en duda la postulación de Caló. Sin nombrarlo, focalizó sus críticas en el secretario general de Luz y Fuerza, Oscar Lescano (de los «gordos»), a quien le atribuyó «mentalidad de pigmeo» cuando advirtió de una posible «batalla campal» durante el Congreso de la central obrera.

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