29 de abril 2026 - 14:48

Vaca Muerta, entre el impulso productivo y el desafío de sostener la competitividad

Ricardo Hösel, de Oldelval; y Bruno Agosta, de AC&A, participaron del segundo panel de Ámbito Debate sobre Energía y Minería.

El CEO de Oldelval, Ricardo Hösel, y el CEO deAC&A, Bruno Agosta, participaron del primer panel de Ámbito Debate sobreEnergía y Minería..

El CEO de Oldelval, Ricardo Hösel, y el CEO de AC&A, Bruno Agosta, participaron del primer panel de Ámbito Debate sobre Energía y Minería..

El CEO de Oldelval, Ricardo Hösel, y el CEO de AC&A, Bruno Agosta, participaron del segundo panel de Ámbito Debate sobre Energía y Minería, moderado por el periodista de Ámbito y Energy Report, Sebastián D. Penelli.

En el ciclo, titulado “Energía para el futuro”, Agosta definió a AC&A como “una empresa de ingeniería que trabaja hace 25 años en infraestructura” y agregó que en el país realizaron la obra en el Paseo del Bajo y colaboraron además con el BID en la reconstrucción de Haití y en otros proyectos en Centroamérica. “Ahora nos toca un desafío particular participando y siendo protagonistas en el proceso de desarrollo de la infraestructura vial con financiamiento privado en Vaca Muerta y el sector de oil&gas y potencialmente minería”.

Por su parte, Hösel resaltó que Oldelval “se dedica principalmente a construir y operar oleoductos en la cuenca neuquina, que es hoy el gran motor de producción de petróleo del país”. “Nosotros transportamos el 80% de la producción de Vaca Muerta y cerca del 60% de todo el crudo a nivel nacional a través de nuestros ductos”, indicó, para señalar que “hay otros actores como YPF que irán creciendo, pero hoy somos el principal actor en la cuenca neuquina”.

El efecto Medio Oriente

Al analizar la coyuntura global y los efectos de la guerra en Medio Oriente, Agosta aseguró que “vemos una dispersión de precios en insumos básicos, sobre todo para las obras viales, que no sabe si van a ser temporales y se va a revertir hasta volver a la normalidad o va a ser algo permanente, entonces eso está metiendo distorsión, pero no creo que afecte el mediano plazo”.

Esto encarece el precio del combustible o el asfalto. Cuando hay variaciones significativas, se termina distorsionando en el corto plazo decisiones de en qué momento hacer la infraestructura”, apuntó.

A su turno, Hösel analizó que “en las operaciones no ha cambiado nada, antes de la crisis el crecimiento de la cuenca neuquina venía a niveles exponenciales” y comparó: “Hoy tal vez sí hay un respiro para nuestros clientes que tienen que invertir mucho en infraestructura y tener mejores precios del petróleo hoy es algo positivo. Entendemos que no va a durar por mucho, pero es un impacto positivo para la industria”.

En cuanto al valor del crudo, admitió que “lo evalúan más nuestros clientes que nosotros” y apuntó: “Va a depender de Donald Trump. Parecería que lo que iba a ser una guerra corta es más larga y probablemente se extienda a lo largo del año. En el proceso se ha roto mucha infraestructura que va a ser difícil reponer rápido y entonces lo que iba a ser un impacto corto y el precio iba a volver a los niveles anteriores de entre 60 y 65 dólares va a tardar un poco más de tiempo”.

Articulación público-privada e infraestructura

Por otra parte, Agosta se refirió a la sinergia entre el Estado y los empresarios. “Se ha dado en Vaca Muerta y la cuenca neuquina un acercamiento entre el sector privado y público en cómo avanzar para generar la infraestructura necesaria y eso es positivo para el conjunto. Por primera vez se está pensando en infraestructura y todos jugando en la misma cancha”, valoró y destacó que “incluso los operadores entre sí y el Estado nacional diciendo que es responsabilidad de la provincia, que a su vez la toma y organiza este proceso de inversión privada”.

“Estamos trabajando dentro de la obra del anillo de Añelo en la parte de planificación e ingeniería, ayudando en buscar dar certezas de cómo hacer esa infraestructura y trabajando en amalgamar esos dos mundos, el privado y el público”, apuntó y explicó que el anillo “es una obra vial que se firmó hace pocas semanas y va a permitir descongestionar la principal ruta de acceso, con un impacto significativo por la ubicación, con una pavimentación y traza de camino nuevo”.

“Desde la geografía local de Vaca Muerta es una gran noticia porque va a permitir que muchos camiones dejen de transitar por rutas públicas y va a ser exclusivo para pesados. Va a comunicar con la planta de YPF también”, aseveró.

Adiós a los cuellos de botella y salto en la producción

A su turno, Hösel resaltó que se trata de “una enorme noticia” por el descongestionamiento del tránsito, mientras reveló los planes de Oldelval: “Estamos trabajando en dos frentes: por un lado, el Duplicar Extendido, después de trabajar el año pasado en el Duplicar Plus que llega al Atlántico y permitió eliminar el cuello de botella en la cuenca; y ahora ese ducto está en un 95% de capacidad y estamos repotenciando la estación de bombeo para que la cuenca puede seguir creciendo hasta que llegue el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) del consorcio que lidera YPF, que sería a fin de año o principios del que viene. Eso va a permitir que nuestros clientes sigan produciendo con el pedal a fondo porque va a haber espacio para todos”.

También estamos con la construcción del Duplicar Norte, que es traer toda la producción en el hub norte de Vaca Muerta, por la zona de Rincón de los Sauces. Creo que el segundo salto de crecimiento de la cuenca se va a dar ahí y para eso hay que hacer un ducto que llegue hasta la estación de bombeo principal”, apuntó.

“Todos nuestros proyectos se están adhiriendo al RIGI, nosotros también. Pasamos por todas las etapas y estamos esperando la aprobación final. Es importantísimo porque le da muchísima previsibilidad a las inversiones”, sostuvo y precisó que “es una obra de 400 millones de dólares y la financiamos en un 80% con clientes que nos prepagan parte de la obra y el 20% restante lo financiamos nosotros a través de Obligaciones Negociables (ON)”.

“Argentina está produciendo hoy 900.000 barriles y para fin de año o principios del que viene va a alcanzar el millón. La cuenca neuquina está produciendo hoy 600.000 y va a estar llegando al millón hacia principios o mediados de 2028”, expresó y, al observar que “la capacidad de evacuación hoy es de 750.000 barriles y con lo que se está construyendo, va a llegar a 1.400.000”, por lo que aventuró: “Con las obras en proceso y sin cuello de botella, vamos a estar con un crecimiento de 150.000 o 200.000 barriles por año y para 2030 vamos a estar cercanos a 1.500.000 de barriles”.

Planificación y costos

Al poner el foco en el relacionamiento con organismos internacionales, Agosta destacó que “es un trabajo largo, con mucha dinámica de justificar el racional de la inversión”, aunque consideró que “es algo muy positivo que hay que hacerlo, porque te permite no pensar solo en un proyecto, sino en una cuenca o en un proyecto más ambicioso”.

“Arranca desde una planificación estratégica de cuál es la infraestructura necesaria, un análisis de beneficio/costo y fases de implementación que van desde convenios y esquemas de financiamiento hasta la ejecución y realización de las obras”, agregó.

El referente de AC&A destacó que tanto el sector público como el privado “entienden que la eficiencia viene por bajar los costos en infraestructura y los vinculados con la operación”, para luego rematar: “La guerra trae ruido, pero hay que hacer inversiones que te permiten que los costos sean menores en el mediano plazo, que es una visión que no hay que perder. La competitividad tiene que venir por ahí”.

Hösel coincidió en que “mirando a largo plazo, en Vaca Muerta tenemos que tratar de ser el petróleo no convencional más competitivo del mundo, porque eso se nota más cuando los precios bajan” y llamó a “estar lo más lejos posible en los costos del precio, para evitar que los pozos dejen de producir”.

“Además, es muy importante el costo de financiación en infraestructura y que toda la cadena sea eficiente. Necesitamos que las tasas de interés sean cada vez más bajas, porque hoy estamos pudiendo financiarnos a tasas del 6 o 7%, pero a plazos no tan largos como tres o cuatro años. Y otros tienen tasas hasta el 12%. Entonces, tenemos que ser cada vez más previsibles y seguir en este camino como país para demostrar que hay largo plazo”, afirmó.

Agosta se sumó al concepto y recordó que “en el caso de la infraestructura de los ferrocarriles, uno piensa en 50 años”, por lo que indicó: “Es imposible no entender que una macro ordenada es una variable que si no está no se puede empezar a pensar. Es la condición base, después hay otras”.

El desafío del empleo

Agosta aseguró que “en la industria de la construcción hay un proceso de reconversión, con muchas empresas migrando desde las obras públicas a las privadas, lo cual va a terminar en un proceso positivo y probablemente diversificado”. “Ahí en el corto plazo hay capacidad ociosa, pero en el mediano plazo es un desafío para los niveles de inversión que estamos pensando. Va a haber cuello de botella locales, con más oferta de empleo en algún lugar, más demanda en otro y ahí se va a ver en función de la dinámica”.

Además, puso el foco en la ingeniería. “La preocupación más grande que tenemos desde hace mucho tiempo es la cantidad de ingenieros que se recibe, que es estable o decreciente. A medida que aumenta la cantidad de proyectos, lo hace la necesidad de ingeniería y está ni va a estar disponible. Estábamos acostumbrados a exportar y hoy usamos mucho localmente. Tiene que haber desde todos lados un impulso por las profesiones técnicas, alineado con las necesidades del país y las oportunidades del país”.

Finalmente, Hösel resaltó que “nos hemos multiplicado por siete en los últimos años y, si bien ha sido desafiante, hemos podido conseguir los recursos”, aunque admitió: “Hoy vemos que es más difícil y hay que ser más creativo para retener el talento”. “La Argentina tiene una buena base de potencial de trabajo y con mayor crecimiento será cada vez más desafiante”, concluyó.

Dejá tu comentario

Te puede interesar