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Charlas de quincho
A pesar de la pausa navideña, la semana fue pródiga en reuniones sociales. La temporada en Punta del Este -con precios y cantidad de argentinos muy por debajo del año pasado- comenzó oficialmente con la fiesta de una marca de ropa y un almuerzo «ladies only», ambos en José Ignacio. Menos glamoroso, en un almuerzo en Berazategui se intentó explicar por qué llegará a un club de fútbol un técnico que se negaba a regresar (tendría que ver la pelea del Gobierno nacional con el porteño). En tanto, un ministro debió festejar su cumpleaños 59 sin carbohidratos, sin los Kirchner y sin sus compañeros de gabinete (apenas con algún secretario que llegó tarde). Allí se habló de «la maldición de los DNI», que golpeó a varios ex ministros, funcionarios y hasta presidentes. Veamos.
Patricia Miccio, Tini de Boucourt y Mirtha Legrand en el almuerzo ayer en José Ignacio con cuarenta damas argentinas.
Algunos, más necesitados, se rinden ante los turistas que llegan al balneario sin alquiler comprometido. «Esos -comentó el broker- no nos interesan; ninguno se sube al auto con más de u$s 5 mil en el bolsillo. Eso no es plata», remató altanero mientras atrapaba una empanada de sirí (cangrejo), delicia top de La Huella. La crisis, sin embargo, beneficia el bolsillo de los sectores medios: los precios de restoranes en la Punta han bajado a niveles más razonables que los del invierno, y eso permite celebrar el buen tiempo que hubo durante el fin de semana. Se comentó también la ausencia de bañeros en las playas, alejados por una pelea sindical y reemplazados hasta nuevo aviso por soldados de Prefectura que patrullan sobre el agua en gomones, que dan más seguridad que el silbato de los guardavidas. Siempre sobre la temporada turística que ya está encima, se recordó que está por llegar el primer crucero importante al Puerto de Buenos Aires. Pero a diferencia de años anteriores, no viene colmado. Los europeos se bajaron. La capacidad de la nave está ocupada en un 50%. Son alrededor de mil cien turistas, de los cuales sólo doscientos tienen comprometido voucher para ver tango. Antes, casi todos los que llegaban a estas costas tenían comprada la reserva para ver el espectáculo tradicional de Buenos Aires. Los locales de tango se preparan para trabajar con una merma del 65% del turismo. Para esta época, los lugares tradicionales, como El Viejo Almacén, La Ventana o El Querandí, tenían hasta cinco funciones diarias. Ahora hacen una. Los japoneses también están entre los ausentes.
Esas pocas presencias lamentaron que no se le reconociesen al ministro algunos logros -no la imaginación a la hora de acumular obras que se anuncian como nuevas, pero que ya fueron declamadas antes, sino el libre deuda que hizo la empresa Siemens exculpando a los gobiernos Kirchner de la admisión que hizo esa firma de haber violado la ley para lograr contratos-. Esa declaración no fue espontánea, sino que la exigió De Vido, para despejar cualquier duda que pueda surgir de nuevos negocios entre Siemens y la Argentina, especialmente la provisión de centrales eléctricas ya inauguradas y que seguramente estarán bajo la mira de los pesquisas de los Estados Unidos que revisan en todo el mundo qué empresas que actúan en su territorio (nacionales o extranjeras) violan la Corruption Act. De ese paquete forma parte otro hecho poco advertido: Siemens y la Argentina hace varios meses que pidieron al tribunal CIADI del Banco Mundial que se paralice la demanda que hicieron los alemanes por la caída del contrato por los DNI.
En ese almuerzo, convocado para que los empresarios de Florencio Varela empapasen con reclamos a Arlía, el dueño de casa, un ingeniero que se llama Carlos Esperi, contó que su firma hace ya documentos de identidad en varios países, como Ecuador, Perú, México y Colombia, con un nivel técnico que en la Argentina se desconoce. Como exhibía su producto, quizás ante un auditorio equivocado porque ninguno de los presentes hace DNI, se explayó en detalles sobre documentos que incluyen un chip con toda la identidad del usuario, lo que permite que con un lector electrónico se lo escanee sin necesidad de que lo muestre, basta con que lo lleve en el bolsillo. La charla se extendió a la historia de la producción masiva de DNI en el conurbano en tiempos electorales, expedidos en tiempo récord en unidades móviles promovidas desde el Gobierno. Una astracanada que motivó que Estados Unidos repusiese la visa para los argentinos con el argumento de que el país tiene un buen pasaporte, pero que se basa en un DNI muy flojo y falsificable. Mientras devoraban las exquisiteces que había llevado uno de los empresarios, dueño del frigorífico Calchaquí, uno contó cómo se ha convertido en una misión imposible conseguir un DNI en la Capital Federal desde que la Nación les derivó el trámite a los CGP (Centros de Gestión y Participación, unas oficinas vecinales que van ganando atribuciones cada vez mayores). El vecino tiene que ir a esos CGP, le toman el trámite y le dicen que vuelva en 6 meses a ver cómo le va. A desmarañar ese caos está dirigido el proyecto de los DNI del ministro Randazzo, paralizados porque el caso Siemens demoniza cualquier movimiento que haga el Estado en torno a la confección de documentos. Siempre atentos a los pases laborales, los empresarios comentaron el último gesto de Sebastián Palla, que fuera titular de la Unión de AFJP y antes subsecretario de Financiamiento de Eduardo Lavagna: presentó un curriculum para ingresar en el FMI, creyendo tener los antecedentes necesarios.
Los empresarios querían escuchar algo sobre el futuro electoral, pero el intendente Pereyra no soltó nada. Venía de cenar la noche antes con Daniel Scioli, su colega Alberto Descalzo y el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, en la residencia del gobernador en La Plata y sólo transmitió optimismo, un producto escaso hoy en política. En esa cena, el gobernador les hizo recorrer la residencia, que ha podido mejorar pese a la escasez de fondos, y concentró la charla en su método para disolver conflictos. Le preguntaron sobre la seguridad y se aferró a sostenerlo al ministro Carlos Stornelli y la captura de la colaboración de los policías, devolviendo las jerarquías y las jefaturas. Sobre Duhalde no quiso abrir la boca, aunque Pereyra ironizó sobre las apariciones del ex presidente, quien saturó la semana con declaraciones, pero cuyos punteros a nivel de los distritos no aparecen por ningún lado. «Está más solo que Adán en el Día de la Madre», se rió mientras enrollaba un jamoncito cocido de la marca premium del frigorífico del distrito.
Pero algo hará Duhalde en política, y la señal es que ha hecho otra operación inmobiliaria. Siempre que planea algo, hace una movida de real estate, bromeó uno. El dato ahora es que vendió el departamento que tenía en el complejo de Pinamar que había comprado hace tres años. ¿Adónde veranea? Va a estar entre Punta del Este y Pinamar, pero en casa de amigos o en hoteles. «¿Saben cuál es la diferencia de Scioli con Ruckauf o con Solá? Que nos llama a los intendentes y nos escucha. Los anteriores gobernadores hacían como que escuchaban, pero después hacían lo que querían». ¿Mejora eso la gestión? Por lo menos tranquiliza, remató la charla entre sonrisas. El final, algo amargo, por las experiencias que cruzaron los presentes sobre peligro de insurgencia en el conurbano si se profundiza la crisis. Algunos de los empresarios presentes admitieron que hay supermercados que dieron en Navidad alimentos a activistas a cambio de que no les rompieran vidrieras. Saqueos, pero pacíficos. Ni hablar de la inseguridad, que se cobró otra víctima política en el ex embajador duhaldista Eduardo Amadeo, quien fue asaltado en Don Torcuato, querencia a la que migró desde San Isidro, ciudad que creía insegura. Hasta cuándo, se preguntaban al retirarse del almuerzo.
No declina, pese a las disidencias, la peña de los peronistas alternativos que se reúne en Lola los martes. Ya la dividió la semana anterior la presencia de Domingo Cavallo, motivo de un cisma que encabezan Moisés Ikonicoff, el abogado Alberto Iribarne y el economista «Lito» Muzykansky, que han pasado a sesionar en almuerzos paralelos en el mítico Rody, restorán familiar de Ayacucho y Junín. Esta vez la pelea la protagonizaron otros duetos. Primero Ramón Puerta y el abogado Aníbal Leguizamón, quienes discutieron sobre cómo oponerse a Néstor Kirchner. Leguizamón, hermano de la diputada kirchnerista María Laura, migró hacia la Coalición de Elisa Carrió porque cree que la crisis del kirchnerismo hiere de muerte al peronismo y adentro del partido no hay posibilidad alguna de futuro político ganador. Cree que la propuesta de Carrió debe alimentarse de restos del peronismo y del radicalismo en una nueva alianza.
Puerta cree, por el contrario, que hay futuro para un peronismo no kirchnerista y que el final del actual ciclo no arrastrará al conjunto. En el almuerzo del martes vaticinó que la coalición de Carrió será como la Alianza UCR-Frepaso, una entente justificada sólo en oponerse al actual presidente: «Radicales y peronistas tienen que seguir separados y hacer política; los partidos eximen a los dirigentes de explicar nada, para eso existen. Un país sin esos partidos no es la Argentina, no se engañen». Leguizamón reaccionó con argumentos tremendistas: «Si siguen apareciendo en la provincia candidatos como Solá, Ruckauf o De Narváez, lo único que hacen es alimentar un triunfo de Kirchner con el 25% de los votos. ¿No se dan cuenta?». «Acá -replicó Puerta- tiene que haber dos frentes, uno con ADN radical, que incluye a Cobos y Carrió, que miden bien, y hay que hacer ahora otro con ADN peronista. Ése es nuestro esfuerzo». Sobre el final estalló otra disidencia, entre el ex senador Héctor Maya e Ikonicoff, acusándose mutuamente de ser los responsables de contar a la prensa lo que se dice y hace en esos almuerzos de Lola. Una pelea destinada al fracaso porque ninguno de ellos es fuente periodística, al menos de estos quinchos. Puerta logró aliviar los ánimos con una selección de anécdotas de su pasado político. La más brillante ilustró a la platea sobre los «celos de Cristina de Kirchner sobre mi novia por ser más linda que ella, que la hizo bajar del avión presidencial» en un viaje oficial a España al que fue invitado Puerta cuando era senador. Remedió esa discriminación enviando a su novia en un avión de línea que la hizo reaparecer en la delegación.
A la hora del café hubo cruce de noticias sobre nuevas formas de protesta en la clase media, por ejemplo, la que libran los protagonistas de la guerra a los parquímetros que invadieron algunas zonas residenciales de la Capital. Son personajes elegantes y, sobre todo, educados: cortan el tránsito en French y Pueyrredón durante sus manifestaciones, para hacerse oír, pero tienen la gentileza de dejar una vía libre para no trabar del todo la circulación. Y, por supuesto, como un solo carril no alcanza, se comen algún insulto con gallardía. La gran mayoría son ejecutivos con trajes de buen corte y lindas corbatas, chicas bien vestidas, que libran su batalla a la salida del trabajo. Se reunieron el 23 al caer el sol y volverán a manifestarse hoy a la misma hora. Sus armas son los volantes, donde explican el porqué de su demanda con claridad, y desde el último encuentro, los discursos ante las cámaras y las radios que fueron a entrevistarlos. Muchos reconocen que votaron a Macri y se sienten defraudados; otros están tan enojados que ni lo mencionan.
La propuesta de los manifestantes, liderada por Juan Chavarri Latorre y Ariana Crisoliti, consiste en que se liberen las zonas residenciales, o que al igual que en algunas ciudades de Europa, se les otorgue una oblea de libre estacionamiento a los vecinos que demuestren vivir en las calles hoy ocupadas por los parquímetros. Sus argumentos son contundentes; se estaciona en la calle por varias razones. El auge de la construcción generó la ausencia de garajes, playas, estacionamientos, y luego el costo de las escasas cocheras se tornó abusivo para los ingresos en caída libre. En Barrio Norte sólo un edificio de cada 10 tiene cochera, y apenas el 30% de sus habitantes puede estacionar el auto en su casa. Además, los demandantes echaron luz sobre algunas arbitrariedades, como el estacionamiento medido que colocaron en la calle Pacheco de Melo, donde hasta la semana pasada sacaban «fotomultas» por ser el desvío obligatorio de los autos que no pueden circular por la avenida Las Heras. Ahora se puede estacionar, pagando, claro. En Agüero entre Pacheco de Melo y Peña, los parquímetros instalados en la mano izquierda impiden el paso de la autobomba del Cuartel de Bomberos que queda a sólo dos cuadras. En la calle Beruti, entre Pueyrredón y Anchorena, perturban la entrada de ambulancias del Hospital Alemán. ¿Será cierto -como afirman algunos- que las empresas concesionarias le pagan al Gobierno de la Ciudad la suma de 1.000 pesos mensuales y recaudan algo más de 600.000? ¿Habrán hecho bien la cuenta?
Vamos a terminar con un chiste suave, a pesar del personaje que lo protagoniza. Un día la maestra pregunta a la clase dónde está Dios. Uno de los chicos levanta la mano y dice:
-¡En el cielo!
Otro lo imita y exclama:
-¡En mi corazón!
Un tercero asegura:
-¡En todas sus criaturas!
Y Jaimito, sin esperar que la maestra le dé la palabra, dice:
-¡En el baño de mi casa!
La maestra, atónita, le pregunta:
-¿En el baño de tu casa? ¿Pero de dónde sacás eso?
-Es que cada mañana mi papá se levanta de la cama, golpea la puerta del baño donde mi mamá entró un rato antes, y grita: «¡Dios mío! ¿Todavía estás ahí adentro?».

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