29 de diciembre 2008 - 00:00

Charlas de quincho

A pesar de la pausa navideña, la semana fue pródiga en reuniones sociales. La temporada en Punta del Este -con precios y cantidad de argentinos muy por debajo del año pasado- comenzó oficialmente con la fiesta de una marca de ropa y un almuerzo «ladies only», ambos en José Ignacio. Menos glamoroso, en un almuerzo en Berazategui se intentó explicar por qué llegará a un club de fútbol un técnico que se negaba a regresar (tendría que ver la pelea del Gobierno nacional con el porteño). En tanto, un ministro debió festejar su cumpleaños 59 sin carbohidratos, sin los Kirchner y sin sus compañeros de gabinete (apenas con algún secretario que llegó tarde). Allí se habló de «la maldición de los DNI», que golpeó a varios ex ministros, funcionarios y hasta presidentes. Veamos.

Patricia Miccio, Tini de Boucourt y Mirtha Legrand en el almuerzo ayer en José Ignacio con cuarenta damas argentinas.
Patricia Miccio, Tini de Boucourt y Mirtha Legrand en el almuerzo ayer en José Ignacio con cuarenta damas argentinas.
El conurbano provee noticias en un país dormido por las fiestas y atemorizado por pronósticos de que el año próximo será peor que el que pasó. De Berazategui, por ejemplo, viene el presidente de Boca Juniors, Jorge Ameal Amor -empresario gastronómico con negocios en ese partido del conurbano-, quien puede hoy conmover a la mitad más uno si impone en la reunión de la comisión directiva del club el reingreso de Carlos Bianchi. Ameal Amor es un peronista que, apenas asumió en lugar del legendario Pedro Pompilio -el fallecido directivo de fútbol de quien se sigue hablando mucho-, debutó en un almuerzo de cumpleaños del hiperkirchnerista diputado Carlos Kunkel. Después de ese gesto, según quienes siguen con lupa la vida interna del club, confió el manejo de la chequera en dos delegados de Mauricio Macri, el ex CEO de Pérez Companc, Oscar Vicente; y Daniel Angelici, tycoon del juego (es presidente de la Cámara de Bingos de la Argentina y se le atribuye la propiedad, compartida con sus correligionarios radicales, de una tanguería en Puerto Madero). Si hoy llega a imponerlo como mánager de Boca a Bianchi, quien representa al anti-Macri, habrá producido una revolución que va a dar que hablar. El ex DT de Boca se negó a regresar al club, mientras Macri lo presidía y las razones por las cuales ahora aceptaría son confusas hasta para los expertos. ¿Una mano del kirchnerismo para sacar al macrismo de la conducción y llevar a ese club la pelea que tiene el Gobierno nacional con la administración porteña, a la que cree tiene que hacer fracasar para cortarle las alas a Macri? Aterroriza al Gobierno la soltura con la cual el jefe porteño exhibe encuestas en las que mantiene el nivel de aceptación de los vecinos que tenía cuando asumió en diciembre pasado. En las últimas horas, y ante los pocos amigos con quienes compartió la Navidad, Macri festejó el acierto de haber rechazado un acuerdo por el juego con Nación con el mismo énfasis que lamentó haberse quedado sin el dinero que le hubiera reportado hacerlo. «Acá billetera no mata a galán», se rió copiándose de una frase que había lanzado el radical arista Enrique Olivera para elogiarlo. Este contexto amortiguó mucho los festejos la noche del martes del campeonato en el hotel Intercontinental. El pretexto fue el duelo por Pompilio -a quien se le reconocen atributos que muchos desconocieron en vida-, pero la ausencia de dirigentes en esa fiesta que siguió al partido con Tigre tuvo más de política que de luto. Quienes miran en Boca sólo el fútbol ya tienen un pronóstico cierto para la llegada de Bianchi: «En cuanto Ischia empate dos veces, Bianchi asume como DT».

Lejos de los limos del Gran Buenos Aires, y sobre las arenas doradas del Este, un grupo de argentinos se agolpó la noche del sábado en La Huella, el parador emblemático de José Ignacio, para la fiesta que suele inaugurar la temporada y que ofrece el uruguayo que triunfó en la Argentina, Juan Navarro, para promover una marca de ropa de la cual es licenciatario (Lacoste). Este año, la crisis le hizo recortar la lista de invitados, por lo cual tuvo que aumentar la seguridad en el acceso a ese parador. Pasaron el filtro, entre otros, Santiago y Eva Soldati, el médico Ramón Leiguarda, Carlos Avila, Germán Neuss, Cecilia Zuberbühler, Jorge Pereyra de Olazábal, Ginette Reynal, Gerardo Werthein, Rosendo Fraga, Carlos Fontán Balestra, Gustavo Ceratti, Alejandro Estrada y un malón de mirones y mirados que gozaron de las pizzas, la barra y demás delicias del dueño de casa (Martín Pittaluga). Comentario dominante fue la ausencia de turistas argentinos en la temporada que comienza en Punta del Este y la zona, inundada en estos días previos al fin de año de extranjeros, especialmente alemanes, y con poquísima demanda de alquileres. «Es el verano de los argentinos pichuleros», comentó un broker inmobiliario que admitió que los alquileres de las mejores casas de, por ejemplo, José Ignacio, se han negociado al 50% del año pasado. Casas que dan a la llamada Playa Mansa de ese balneario que la temporada pasada se pagaban entre u$s 2 y 3 mil diarios (solares amplios con servicio incluido) este año han quedado en u$s 1.500. Algunos directamente no alquilan para no depreciarse en el mercado; prefieren los dueños usar ellos las propiedades o prestarlas a amigos antes que rematarlas.
Algunos, más necesitados, se rinden ante los turistas que llegan al balneario sin alquiler comprometido. «Esos -comentó el broker- no nos interesan; ninguno se sube al auto con más de u$s 5 mil en el bolsillo. Eso no es plata», remató altanero mientras atrapaba una empanada de sirí (cangrejo), delicia top de La Huella. La crisis, sin embargo, beneficia el bolsillo de los sectores medios: los precios de restoranes en la Punta han bajado a niveles más razonables que los del invierno, y eso permite celebrar el buen tiempo que hubo durante el fin de semana. Se comentó también la ausencia de bañeros en las playas, alejados por una pelea sindical y reemplazados hasta nuevo aviso por soldados de Prefectura que patrullan sobre el agua en gomones, que dan más seguridad que el silbato de los guardavidas. Siempre sobre la temporada turística que ya está encima, se recordó que está por llegar el primer crucero importante al Puerto de Buenos Aires. Pero a diferencia de años anteriores, no viene colmado. Los europeos se bajaron. La capacidad de la nave está ocupada en un 50%. Son alrededor de mil cien turistas, de los cuales sólo doscientos tienen comprometido voucher para ver tango. Antes, casi todos los que llegaban a estas costas tenían comprada la reserva para ver el espectáculo tradicional de Buenos Aires. Los locales de tango se preparan para trabajar con una merma del 65% del turismo. Para esta época, los lugares tradicionales, como El Viejo Almacén, La Ventana o El Querandí, tenían hasta cinco funciones diarias. Ahora hacen una. Los japoneses también están entre los ausentes.


Ante esos dramas, las damas parecían distantes. La mayoría se fue temprano porque ayer domingo, en otro restorán emblemático de la zona, Citrus, que pasó de La Barra a la plaza de José Ignacio, Patricia Miccio reunió a unas cuarenta féminas. Sin temor a discriminar a los varones que ayer despertaban con resaca, sentó en la cabecera a Mirtha Legrand en un almuerzo al que asistieron, entre otras, Vanessa Werthein, Tini de Boucourt, Bettina Guardia de Bulgheroni, Marcela Tinayre, Catherina Roemmers, Sofía Neimann, Gloria Fiorito y otras patricias argentinas. Tan lujoso plantel puede entrar hoy en un cono de sombra con la fiesta internacional que prepara la heredera de la editorial más famosa de Francia, Francoise Gallimard, para el casamiento de su hijo Thibaut con la argentina Sofía Achával, hija de Cecilia Duhau, hoy casada con el saliente embajador argentino en Londres, Federico Mirré, un bordonista que representó a los Kirchner en Gran Bretaña hasta hace unos pocos meses y que le agrega algún color político a la celebración que estallará esta noche en Laguna Escondida, un proyecto de resort que busca su lugar entre las ofertas de inversión en José Ignacio.

La diabetes le impide hasta el alcohol; por eso el cumpleaños 59 de Julio De Vido, en la vigiladísima quinta que tiene en Puerto Panal, sobre el Paraná de Zárate, ahuyentó a los políticos que además temían quedar retratados ingresando a la heredad del ministro. Debió conformarse con unos pocos allegados del ministerio (Roberto Baratta, José López) a los cuales De Vido además hizo trabajar tomándoles examen sobre las obras que anunciará hoy Cristina de Kirchner cuando visite la provincia del Chaco. Se perdieron ese sketch bajo los sauces algunos ausentes que prometieron ir, pero que prefirieron seguir al matrimonio presidencial en el viaje al Sur para pasar la Navidad, como Daniel Cameron o Ricardo Echegaray, que consolaron al dueño de casa con telefonazos, lo mismo que Néstor Kirchner, quien llamó al ministro para saludarlo y quien le debe algún regalo. Esas ausencias hicieron caer la calidad y la cantidad de los obsequios, ninguno superior a la modesta prenda y que estuvieron al nivel de la modesta bandejeada de pizzas -vedadas también para «Julio», a quien le tienen prohibidos los carbohidratos- que sirvió «Lali» Miniccelli, esposa y asesora del ministro, al caer el sol. Se las perdieron los rezagados Guillermo Moreno y el ex vocero Alfredo Scoccimarro (hoy secretario personal de Néstor Kirchner, a quien acompaña todas las tardes en sus caminatas por los bosques de la residencia de Olivos), que llegaron a la hora de una cena que nunca se sirvió.
Esas pocas presencias lamentaron que no se le reconociesen al ministro algunos logros -no la imaginación a la hora de acumular obras que se anuncian como nuevas, pero que ya fueron declamadas antes, sino el libre deuda que hizo la empresa Siemens exculpando a los gobiernos Kirchner de la admisión que hizo esa firma de haber violado la ley para lograr contratos-. Esa declaración no fue espontánea, sino que la exigió De Vido, para despejar cualquier duda que pueda surgir de nuevos negocios entre Siemens y la Argentina, especialmente la provisión de centrales eléctricas ya inauguradas y que seguramente estarán bajo la mira de los pesquisas de los Estados Unidos que revisan en todo el mundo qué empresas que actúan en su territorio (nacionales o extranjeras) violan la Corruption Act. De ese paquete forma parte otro hecho poco advertido: Siemens y la Argentina hace varios meses que pidieron al tribunal CIADI del Banco Mundial que se paralice la demanda que hicieron los alemanes por la caída del contrato por los DNI.


En esa charla bajo los sauces de la heredad de los De Vido se concluyó en el nivel altamente contaminante del negocio de la confección de documentos. Provocó la caída del primer ministro del Interior de Carlos Menem, el llorado Julio Mera Figueroa, quien movilizó un contrato para hacer DNI con la empresa francesa Thompson, heredado de la gestión radical y que formaba parte de un convenio que incluía la provisión del famoso sistema María de control aduanero. El mismo que el año pasado provocó la eyección de dos funcionarios kirchneristas, Alberto Abad de la AFIP y Echegaray de Aduanas. Esa caída de Mera Figueroa se atribuyó a presiones de un gigante informático de los EE.UU. que movilizaba la embajada de ese país, que tampoco se quedó con el contrato que años después, siempre con el menemismo, fue a manos de Siemens. En ese grupo de funcionarios respiran con alivio por cómo se ha podido despegar hasta ahora el Gobierno del caso Siemens, pero se preocupan porque el ministro Florencio Randazzo espera lanzar en pocos días un sistema de confección de los DNI directamente gestionado por el Gobierno. ¿Quién va a hacer DNI en el Estado, que no tiene ni choferes?, se preguntan los que saben. Seguramente las diversas etapas se tercerizarán y ahí nacerán contratos que van a caer bajo el embrujo de la maldición de los DNI.

De este asunto no quiso dejar de hablar, ante un auditorio bien distinto, el anfitrión del almuerzo del martes en la sede de su firma, el presidente de la empresa Agfa-Gevaert, quien llevó a comer al intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra; al ministro de la Producción de Daniel Scioli, Alejandro Arlía, y a empresarios con negocios en ese partido del conurbano. Pereyra preside la Federación Argentina de Municipios, una especie de ministro paralelo que atiende intereses de alcaldes de todo el país ante el Gobierno nacional, y que produce celos en todos los ministros del Interior (incluyendo al actual) por lo que ha logrado manejar en direccionamiento de inversiones. Todo, claro, gracias a la acción de Pereyra, uno de los entornistas más cercanos de Kirchner y también dueño desde 2003 de la relación entre los intendentes peronistas del conurbano y Julio De Vido.

En ese almuerzo, convocado para que los empresarios de Florencio Varela empapasen con reclamos a Arlía, el dueño de casa, un ingeniero que se llama Carlos Esperi, contó que su firma hace ya documentos de identidad en varios países, como Ecuador, Perú, México y Colombia, con un nivel técnico que en la Argentina se desconoce. Como exhibía su producto, quizás ante un auditorio equivocado porque ninguno de los presentes hace DNI, se explayó en detalles sobre documentos que incluyen un chip con toda la identidad del usuario, lo que permite que con un lector electrónico se lo escanee sin necesidad de que lo muestre, basta con que lo lleve en el bolsillo. La charla se extendió a la historia de la producción masiva de DNI en el conurbano en tiempos electorales, expedidos en tiempo récord en unidades móviles promovidas desde el Gobierno. Una astracanada que motivó que Estados Unidos repusiese la visa para los argentinos con el argumento de que el país tiene un buen pasaporte, pero que se basa en un DNI muy flojo y falsificable. Mientras devoraban las exquisiteces que había llevado uno de los empresarios, dueño del frigorífico Calchaquí, uno contó cómo se ha convertido en una misión imposible conseguir un DNI en la Capital Federal desde que la Nación les derivó el trámite a los CGP (Centros de Gestión y Participación, unas oficinas vecinales que van ganando atribuciones cada vez mayores). El vecino tiene que ir a esos CGP, le toman el trámite y le dicen que vuelva en 6 meses a ver cómo le va. A desmarañar ese caos está dirigido el proyecto de los DNI del ministro Randazzo, paralizados porque el caso Siemens demoniza cualquier movimiento que haga el Estado en torno a la confección de documentos. Siempre atentos a los pases laborales, los empresarios comentaron el último gesto de Sebastián Palla, que fuera titular de la Unión de AFJP y antes subsecretario de Financiamiento de Eduardo Lavagna: presentó un curriculum para ingresar en el FMI, creyendo tener los antecedentes necesarios.

Los empresarios querían escuchar algo sobre el futuro electoral, pero el intendente Pereyra no soltó nada. Venía de cenar la noche antes con Daniel Scioli, su colega Alberto Descalzo y el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, en la residencia del gobernador en La Plata y sólo transmitió optimismo, un producto escaso hoy en política. En esa cena, el gobernador les hizo recorrer la residencia, que ha podido mejorar pese a la escasez de fondos, y concentró la charla en su método para disolver conflictos. Le preguntaron sobre la seguridad y se aferró a sostenerlo al ministro Carlos Stornelli y la captura de la colaboración de los policías, devolviendo las jerarquías y las jefaturas. Sobre Duhalde no quiso abrir la boca, aunque Pereyra ironizó sobre las apariciones del ex presidente, quien saturó la semana con declaraciones, pero cuyos punteros a nivel de los distritos no aparecen por ningún lado. «Está más solo que Adán en el Día de la Madre», se rió mientras enrollaba un jamoncito cocido de la marca premium del frigorífico del distrito.
Pero algo hará Duhalde en política, y la señal es que ha hecho otra operación inmobiliaria. Siempre que planea algo, hace una movida de real estate, bromeó uno. El dato ahora es que vendió el departamento que tenía en el complejo de Pinamar que había comprado hace tres años. ¿Adónde veranea? Va a estar entre Punta del Este y Pinamar, pero en casa de amigos o en hoteles. «¿Saben cuál es la diferencia de Scioli con Ruckauf o con Solá? Que nos llama a los intendentes y nos escucha. Los anteriores gobernadores hacían como que escuchaban, pero después hacían lo que querían». ¿Mejora eso la gestión? Por lo menos tranquiliza, remató la charla entre sonrisas. El final, algo amargo, por las experiencias que cruzaron los presentes sobre peligro de insurgencia en el conurbano si se profundiza la crisis. Algunos de los empresarios presentes admitieron que hay supermercados que dieron en Navidad alimentos a activistas a cambio de que no les rompieran vidrieras. Saqueos, pero pacíficos. Ni hablar de la inseguridad, que se cobró otra víctima política en el ex embajador duhaldista Eduardo Amadeo, quien fue asaltado en Don Torcuato, querencia a la que migró desde San Isidro, ciudad que creía insegura. Hasta cuándo, se preguntaban al retirarse del almuerzo.


No declina, pese a las disidencias, la peña de los peronistas alternativos que se reúne en Lola los martes. Ya la dividió la semana anterior la presencia de Domingo Cavallo, motivo de un cisma que encabezan Moisés Ikonicoff, el abogado Alberto Iribarne y el economista «Lito» Muzykansky, que han pasado a sesionar en almuerzos paralelos en el mítico Rody, restorán familiar de Ayacucho y Junín. Esta vez la pelea la protagonizaron otros duetos. Primero Ramón Puerta y el abogado Aníbal Leguizamón, quienes discutieron sobre cómo oponerse a Néstor Kirchner. Leguizamón, hermano de la diputada kirchnerista María Laura, migró hacia la Coalición de Elisa Carrió porque cree que la crisis del kirchnerismo hiere de muerte al peronismo y adentro del partido no hay posibilidad alguna de futuro político ganador. Cree que la propuesta de Carrió debe alimentarse de restos del peronismo y del radicalismo en una nueva alianza.
Puerta cree, por el contrario, que hay futuro para un peronismo no kirchnerista y que el final del actual ciclo no arrastrará al conjunto. En el almuerzo del martes vaticinó que la coalición de Carrió será como la Alianza UCR-Frepaso, una entente justificada sólo en oponerse al actual presidente: «Radicales y peronistas tienen que seguir separados y hacer política; los partidos eximen a los dirigentes de explicar nada, para eso existen. Un país sin esos partidos no es la Argentina, no se engañen». Leguizamón reaccionó con argumentos tremendistas: «Si siguen apareciendo en la provincia candidatos como Solá, Ruckauf o De Narváez, lo único que hacen es alimentar un triunfo de Kirchner con el 25% de los votos. ¿No se dan cuenta?». «Acá -replicó Puerta- tiene que haber dos frentes, uno con ADN radical, que incluye a Cobos y Carrió, que miden bien, y hay que hacer ahora otro con ADN peronista. Ése es nuestro esfuerzo». Sobre el final estalló otra disidencia, entre el ex senador Héctor Maya e Ikonicoff, acusándose mutuamente de ser los responsables de contar a la prensa lo que se dice y hace en esos almuerzos de Lola. Una pelea destinada al fracaso porque ninguno de ellos es fuente periodística, al menos de estos quinchos. Puerta logró aliviar los ánimos con una selección de anécdotas de su pasado político. La más brillante ilustró a la platea sobre los «celos de Cristina de Kirchner sobre mi novia por ser más linda que ella, que la hizo bajar del avión presidencial» en un viaje oficial a España al que fue invitado Puerta cuando era senador. Remedió esa discriminación enviando a su novia en un avión de línea que la hizo reaparecer en la delegación.

A la hora del café hubo cruce de noticias sobre nuevas formas de protesta en la clase media, por ejemplo, la que libran los protagonistas de la guerra a los parquímetros que invadieron algunas zonas residenciales de la Capital. Son personajes elegantes y, sobre todo, educados: cortan el tránsito en French y Pueyrredón durante sus manifestaciones, para hacerse oír, pero tienen la gentileza de dejar una vía libre para no trabar del todo la circulación. Y, por supuesto, como un solo carril no alcanza, se comen algún insulto con gallardía. La gran mayoría son ejecutivos con trajes de buen corte y lindas corbatas, chicas bien vestidas, que libran su batalla a la salida del trabajo. Se reunieron el 23 al caer el sol y volverán a manifestarse hoy a la misma hora. Sus armas son los volantes, donde explican el porqué de su demanda con claridad, y desde el último encuentro, los discursos ante las cámaras y las radios que fueron a entrevistarlos. Muchos reconocen que votaron a Macri y se sienten defraudados; otros están tan enojados que ni lo mencionan.
La propuesta de los manifestantes, liderada por Juan Chavarri Latorre y Ariana Crisoliti, consiste en que se liberen las zonas residenciales, o que al igual que en algunas ciudades de Europa, se les otorgue una oblea de libre estacionamiento a los vecinos que demuestren vivir en las calles hoy ocupadas por los parquímetros. Sus argumentos son contundentes; se estaciona en la calle por varias razones. El auge de la construcción generó la ausencia de garajes, playas, estacionamientos, y luego el costo de las escasas cocheras se tornó abusivo para los ingresos en caída libre. En Barrio Norte sólo un edificio de cada 10 tiene cochera, y apenas el 30% de sus habitantes puede estacionar el auto en su casa. Además, los demandantes echaron luz sobre algunas arbitrariedades, como el estacionamiento medido que colocaron en la calle Pacheco de Melo, donde hasta la semana pasada sacaban «fotomultas» por ser el desvío obligatorio de los autos que no pueden circular por la avenida Las Heras. Ahora se puede estacionar, pagando, claro. En Agüero entre Pacheco de Melo y Peña, los parquímetros instalados en la mano izquierda impiden el paso de la autobomba del Cuartel de Bomberos que queda a sólo dos cuadras. En la calle Beruti, entre Pueyrredón y Anchorena, perturban la entrada de ambulancias del Hospital Alemán. ¿Será cierto -como afirman algunos- que las empresas concesionarias le pagan al Gobierno de la Ciudad la suma de 1.000 pesos mensuales y recaudan algo más de 600.000? ¿Habrán hecho bien la cuenta?


Vamos a terminar con un chiste suave, a pesar del personaje que lo protagoniza. Un día la maestra pregunta a la clase dónde está Dios. Uno de los chicos levanta la mano y dice:

-¡En el cielo!

Otro lo imita y exclama:

-¡En mi corazón!

Un tercero asegura:

-¡En todas sus criaturas!

Y Jaimito, sin esperar que la maestra le dé la palabra, dice:

-¡En el baño de mi casa!

La maestra, atónita, le pregunta:

-¿En el baño de tu casa? ¿Pero de dónde sacás eso?

-Es que cada mañana mi papá se levanta de la cama, golpea la puerta del baño donde mi mamá entró un rato antes, y grita: «¡Dios mío! ¿Todavía estás ahí adentro?».

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