Quinchos chinos de inicio, en una semana tensa. Estuvimos en el Palacio San Martín, donde el presidente de aquella nacionalidad obtuvo los tangos que quería. De allí nos fuimos al asado peronista que celebró el hermano de una ministra, donde se tocaron temas neurálgicos sobre los sufragios, y dos cumpleaños simultáneos, esta vez radicales. Pasamos luego por la elegante asamblea del Jockey Club, un hervidero top en el que se comentaron ciertas novedades de interés vinculadas con el campo, y terminamos con un quincho refinado e interclasista que unió a lo más granado de la diplomacia holandesa con una editorial cartonera. Veamos.
Domínguez le explicó al vicepresidente de China, Li Yaunchao, cómo usar el mate que le regaló al visitar el Congreso; Una multipartidaria regaló en la Feria del Libro algo que otros venden: textos de la Constitución porteña. Participaron A. E. Brailovsky, N. Ginzburg, J. M. Arnedo Barreiro, J. Enríquez, A. Maques, y R. Garré.; Desembarco argentino en Regent St. de Londres.
Las pujas por el proyecto de blanqueo y el final de la reforma judicial -elección de consejeros, que el Gobierno promulgará hoy para no pasarse de la fecha de convocatoria a elecciones y no exponer más la iniciativa ante los ataques en la Justicia que hará la oposición- agotaron los espíritus y le quitaron densidad a los quinchos de la semana, que transcurrieron por lo festivo, como si los protagonistas buscasen descansar luego de tanta tensión. Cristina de Kirchner se fue al sur después de entrevistarse con el vicepresidente chino, que le escuchó el pedido de que ese país aumente las inversiones en la Argentina. Li Yaunchao extendió la cita del viernes por más de dos horas, cuando estaba previsto un saludo protocolar, y la halagó con minucias casi coquetas, como el anuncio de que China ha autorizado la importación de caballos de polo, una especialidad agropecuaria argentina que encuentra otro nicho en un país donde los ricos son más ricos que los de ningún otro país y que buscan acercarse a los estándares de los afortunados de otras latitudes. Los anfitriones del chino, formalmente invitado por Amado Boudou, lo llenaron de galanterías como una camiseta de la Selección argentina con el número 10 y el nombre del visitante que le regaló el vicepresidente en el Senado.
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Desde que llegó la delegación china al país había una consigna excluyente y recurrente en sus labios: tango, tango. Por eso, en el almuerzo que le dio Boudou en el Palacio San Martín ese mismo viernes hubo sobremesa con tangos bailados, que es lo que piden estos visitantes. En la mesa que armó allí Héctor Timerman estaban los ministros más ligados a la relación con China, como Julio De Vido, Norberto Yauhar, Juan Manuel Abal Medina, Arturo Puricelli y el experto en oficialismo en cuestiones de ese país, Julián Domínguez, que es ministro de asuntos agrarios part-time desde que le dejó la cartera a Yauhar, dado el interés de los chinos por comprar alimentos y también productos de la mesa gourmet, como vinos finos de las marcas top. Como en todos los pasos institucionales que da Domínguez, anfitrión también en Diputados del visitante, llamó a los legisladores de todos los partidos para que lo acompañasen. Su proyecto de ser gobernador de Buenos Aires lo construye con un método parecido al de Daniel Scioli: sumar y no recortar. Por eso junto a él estuvieron, además de los kirchneristas, Omar Perotti y Héctor Tomas, los peronistas disidentes Alfredo Atanasoff y Eduardo Amadeo, el macrista Jorge Triaca y el fapista Gerardo Milman, quienes asintieron con gestos mudos las celebraciones que hacía Domínguez de la alianza con los chinos, algo que camina a ser el rumbo central de los negocios internacionales y que enardece a los brasileños, que han localizado en este amor hacia los asiáticos la razón de los frenos que hace la Argentina a sus productos. Una guerra sorda que avanza sin estallar, pero que no tiene pausas. El jefe de los diputados había invitado a representantes de la bodega mendocina Catena-Zapata, que llevaban de regalo muestras de sus vinos, que venden en aquel país en casas propias en varias ciudades. Domínguez, émulo del recordado regalo de Cristina de Kirchner a Jorge Bergoglio, le acercó a Li Yuanchao un mate con un paquete de yerba y le explicó, como pudo, las virtudes de la infusión y cómo debía administrarse. El chino se dio por enterado y como ante todas las zalemas, hizo reverencias y rió.
Otro empresario, de la cooperativa SanCor, le entregó un paquete de la leche maternizada que la firma comenzará a venderle a China. "Le vamos a comprar todo lo que puedan producir", dijo el vice chino, porque en 2020 esperamos que nazcan 130 millones de bebés. Lo que no esperaban los anfitriones era que el visitante tuviera claque propia. Al salir del Congreso por avenida Rivadavia, en donde lo esperaban cuatro autos negros blindados, fue acosado por una nutrida barra de chinos residentes en la Argentina que le pidieron fotos y autógrafos. como si fuera una estrella de rock, pero que quería tangos. Y se lo dieron, porque esa caravana, y los legisladores que había juntado Domínguez, se fueron corriendo a la tanguería que fue de Edmundo Rivero, "El Viejo Almacén". Le propinaron una cena con show, y eso que Timerman a mediodía había dado nutrido menú argentino y tangos, que terminó con un torneo informal de baile de tango entre la comitiva del chino y los legisladores argentinos, entre quienes Eduardo Amadeo mostró las mejores habilidades, según el jurado de esa tenida, el embajador chino en la Argentina, Yin Hengmin. En las charlas de sobremesa hubo temas variados, como algunas anécdotas sobre una industria que a los chinos les cuesta mucho exportar, como el cine. En sus estudios hay pasión por el cine histórico y en particular sobre historias del conflicto con Japón durante la Segunda Guerra Mundial, que es asunto de la mitad de las películas que se filman en aquel país. Se escuchó en "El Viejo Almacén" sobre filmes de exaltación patriótica a veces tan exagerados en la exaltación del heroísmo chino y en la detracción de las atrocidades de los japoneses que el Gobierno chino dictó un decreto que establece que en esos filmes, por cada japonés que muere, debe morir un chino. Eso es revisionismo en serio y no el que tenemos por casa.
Con legisladores al tanto de asuntos de afuera, en esa cena ya era comentario la investigación que hace la Justicia española sobre los negocios en la Argentina del hijo de Jordi Pujol, eterno gobernante catalán, a quien se le buscan pistas por acá dentro de la trama de negocios sucios en la Península. Jordi Pujol Ferrusola es bien conocido por Rosario porque tuvo en su momento un 20% de las acciones de la empresa que maneja el puerto de esa ciudad, uno de los más grandes del mundo en la exportación de cereales. En ese negocio tuvo como socio a un político ligado a su padre, Lluis Badía i Chancho, quien también está en la mira de la Justicia española por manejo de fondos, y sus socios locales eran Guillermo Salazar Boero y Gustavo Shanaghan. Este Pujol ya se deshizo de las acciones que tenía con el compromiso de no venderlas durante diez años. Cuando se cumplió el plazo, vendió ese 20% al grupo Vicentín -mayoritario en esa empresa-, que a su vez vendió acciones al grupo chileno que administra el puerto de Talcahuano, que inyectó capitales de inversión. También hubo lugar para hablar de otro flanco de las relaciones con España, el entuerto no resuelto por la estatización de las acciones de Repsol, que el Gobierno sigue esperando dé alguna luz en la asamblea de la petrolera española del 30 de mayo. Esa expectativa se cuelga ahora de lo que dijo el jueves el director financiero de la empresa en una exposición sobre los resultados del primer trimestre. Miguel Martínez dijo ante operadores financieros que "ya han tomado nuestras acciones y nuestros dividendos, así que lo que queremos es ahora una justa restitución. Si es posible, en efectivo, que es nueva preferencia, pero si es en activos líquidos convertibles en efectivo, que sería la segunda opción, podríamos aceptarla", indicó, antes de matizar que lo que realmente desea Repsol es "una justa compensación". Antes de exponer esos resultados, Martínez sacó el tema de la Argentina y dijo: "Repsol sigue abierta a discutir con el Gobierno argentino una solución justa para la confiscación de YPF, respetando los principios legales y de buena fe. Mientras tanto, Repsol no tiene otra alternativa que insistir en todas las opciones legales disponibles". Para hacer apuestas.
La calle Cerrito, entre Posadas y Alvear, era un hervidero el martes. Unos salían de la asamblea del Jockey Club, otros ingresaban en la Mansión del Four Seasons, aquella que fue el hogar de Macoco Álzaga Unzué, para la comida de recaudación de fondos de la Fundación Temaikén, y otros simplemente cruzaban de la asamblea a la cena. En Temaikén se destacó la fauna de ricos y famosos, que excede lo que cubrimos en estos quinchos, mientras que en el Jockey la situación se ha vuelto muy interesante por el liderazgo del radical Enrique Olivera en el Club. Ex jefe de Gobierno de la Ciudad, presidente del Banco Nación, del Francés, de Adeba, deportista en las más variadas disciplinas (fue skacht de golf) y clubmen profesional, logró la reelección como presidente del Jockey, sin adversarios. Atrás quedaron las asambleas colmadas de socios indignados, las denuncias, las sospechas. La lejana posibilidad de que se presentara una lista opositora literalmente desapareció (cosa que el republicano Olivera lamentó públicamente). Las presentaciones de los avances de las negociaciones y de la gestión del club, que fueron masivas hasta diciembre, cedieron y los socios lo confirmaron en la conducción. Estaban en esa asamblea el desarrollador Alejandro Cornejo; Francisco Soldati -hijo del empresario asesinado por la guerrilla, que se integró a la comisión directiva-; los abogados Miguel Murray, padre e hijo; Rafael Zambrano; Mariano Gagliardo; el financista Emilio Ocampo; Adolfo Sánchez Zinny; Raúl y Joe Nelson; Héctor Somoza. Los últimos años se tornó lo más normal volver a ver a destacados empresarios argentinos en las asambleas.
Algunos de los asistentes a esa asamblea habían estado en el Salón de la Mujer de la Casa Rosada escuchando los anuncios presidenciales sobre el trigo, junto a directivos de la exportación de cereales, como Hugo Kranjc, de Cargill, y Roberto Urquía, de AGD. Aunque, a decir verdad, entre los grandes exportadores empiezan a colarse, merced a la gestión del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, grandes productores que ahora también pueden exportar, como Claudio Andreoli, que aplaudía en primera fila junto al presidente de la cámara de pequeños exportadores (Capeco), Ider Peretti. De Andreoli se dice que quiere conformar una nueva cámara para sacar asociados a Ciara y aproximar a los grandes productores al zar del comercio interior y exterior. Lo notable fue la ausencia de Gustavo Grobocopatel, cuya presencia era insistentemente reclamada a viva voz por los funcionarios. En el acto, la Presidente se vio físicamente muy deslucida y, en su intento por incentivar a la siembra del trigo, trató de desenredar un anuncio en sí mismo ya enrevesado. La idea de devolver el 23 por ciento de a través de un fideicomiso gestionado por privados en lugar de enviar al Congreso un proyecto que las derogara crea desconfianza de los productores. La medida en sí misma debería ser una señal muy contundente. El propio presidente de la Federación de Acopiadores, Roberto Rivas; el titular de la Rural, Luis Miguel Etchevehere, y directivos del CRA expresaban su preocupación ese mismo jueves en A Todo Trigo, un congreso de acopiadores en el que hubo productores del sudeste bonaerense. Estas jornadas, curiosamente para un cultivo en retroceso, juntaron a unas ochocientas personas. Los salones del Sheraton Hotel de Mar del Plata lucían prácticamente igual que en un Coloquio de IDEA. Los más informados lamentaban el hecho de que en la Casa Rosada se hayan omitido lo que el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, viene anticipando desde hace semanas: atractivas líneas de crédito del nueve y del quince por ciento en los bancos Nación y Provincia y el fomento fiscal para la fertilización que podría significar más de un diez por ciento de rebaja. Acopiadores, productores y dirigentes gremiales varios se mezclaban en los pasillos en el cocktail del mediodía manifestando una misma preocupación: que la proactividad oficial no revierta la recuperación que se venía registrando en el área sembrada de trigo. Los cultivos de invierno permiten una rotación de cultivos que favorece la sustentabilidad de la producción. A las dificultades presentada por la cebada y otras especies que vienen a incursionar para reemplazar al trigo, ahora amenazado por la politización de su precio, convergieron mejoras sensibles en el precio internacional y en la demanda del producto. El trigo, según informaciones, por ejemplo, de la Bolsa de Cereales manifestaba una recuperación del área frente a la cebada. Pero esa tendencia no refleja una mejora del área de la llamada "cosecha Fina" en conjunto. De no aumentar esos volúmenes, Brasil volverá a recurrir a Rusia para abastecerse de un bien que históricamente proveyó su vecino del Mercosur, y el sueño de los 20 millones de toneladas termina resultando sumamente utópico, tal como dijo el presidente de Argentrigo, Santaigo Labourt en una ajustada presentación.
El descansadero que fue el fin de semana dio lugar a encuentros sociales, como el que promovió el dirigente del peronismo porteño Raúl Garré, que este año debió dejar el cargo de jefe de gabinete en el ministerio de Seguridad que ejerce su hermana Nilda, enredado por la crisis por los aumentos a las fuerzas armadas aunque lo hizo por obediencia debida porque él no tuvo mucho que ver. Fue en su chalé del country Mapuche para festejar su cumpleaños y sirvió el sábado por la noche un asado a sus amigos Eduardo Valdés, el mítico "Oso Charly", Carlos Monti, el jefe de la oficina anticorrupción Julio Vitobello y otro legendario del PJ porteño, Juan Manuel Arnedo Barreiro. Ese grupo de amigos esperan que este Garré tenga otra oportunidad en el gabinete. Cuando renunció sus allegados le hicieron una cena-homenaje de despedida y desde la cabecera de la mesa Guillermo Moreno vaticinó ante un centenar de militantes que Garré dejaba el cargo por un tiempo y volvería en nueva convocatoria. Esas salidas fusibles de funcionarios son una mortificación de la política que en el peronismo es más dolorosa por el maltrato que se dan los militantes entre sí. Esta vez la cena discurrió por anécdotas de la militancia juvenil y también por algunas especulaciones sobre las elecciones que vienen, que dependen en su formato político si prospera la elección de consejeros o no. Salvo Vitobello, de los presentes ninguno tiene cargo público hoy y era la mayoría abogados por lo cual todo lo que pasa por lo judicial tenía un peso importante en la discusión. Garré, que pertenece a una de las etnias más importantes del peronismo del distrito, venía junto a Arnedo de ensayar una multipartidaria bastante original pero que se explica por la pasión abogadil de los políticos. Estuvo en la Feria del Libro repartiendo ejemplares de la constitución porteña junto al radical-macrista Jorge Enríquez y la pos macrista Nora Ginzburg. Hicieron ruido y atrajeron al público de la feria en uno de los días de más concurrencia a la muestra. Ni qué decir lo que pensaban los libreros de los stands que ofrecen constituciones porteñas al ver a estos políticos regalando lo que ellos venden.
Para completar el arco del debate sobre lo que significa la elección de consejeros de la magistratura como novedad que puede darle un giro a las elecciones del 27 de octubre, era imprescindible poner la oreja en algún quincho radical, y ninguno más conspicuo que el que festejó dos cumpleaños al alimón: el del ex diputado radical Rodolfo Abalos y el de Joaquín Carreras, en el restorán Gure-Etchea y que tuvo Rafael Pascual - proto candiadato a diputado nacional por la Capital de esa fuerza. Esa comida sirvió para conocer detalles de lo que harán los radicales ante ese proyecto. Primero de todo, esperar a que se promulgue la ley que votó el miércoles el Senado, algo que esperan para hoy porque vence el plazo de convocatoria a elecciones. El jueves el gobierno llamó a diputados y senadores y hoy debería hacerlo a consejeros, pese a que en un artículo transitorio de esa ley se las da ya por convocadas. Apenas se haga la publicación en el Boletín Oficial los apoderados de la UCR, Mariano Genovese y Gustavo Lema, ya tienen listo un escrito que presentarán ante el juzgado de Servini de Cubría impugnando esas elecciones. Ese escrito ha sido visto por expertos del partido como Ricado Gil Lavedra y otros. Al mismo tiempo, la FACA (gremio nacional de abogados), presentará un escrito igual en todos los juzgados federales del país. Creen estos radicales que en cuestión de horas el reclamo puede estar en la Suprema Corte por la vía del "per saltum". Si la elección prosperase pese a estas impugnaciones, los apoderados de la UCR creen haber encontrado el vericueto para que los partidos de la oposición presentes todos una misma lista de candidatos a la Magistratura que no irá enganchada a la de diputados y senadores. ¿Se puede hacer eso?, preguntó en la mesa de Ábalos un despistado. Le respondieron que sí, que hay una ventana en la letra de la ley para hacerlo. "Creo que en eso se les escapó la tortuga?", agregó uno más enterado. Esa lista no se beneficiaría del efecto arrastre que tiene una lista completa pero buscaría explotar el nombre de los candidatos. ¿Quiénes serán? Hay tapados para todos los gustos, pero este arco buscará que sean estrellas del derecho, que además sean conocidos y que no tengan necesariamente una identidad partidaria para hacerlos "pasables" para todos los partidos opositores que participarán de esta lista desenganchada. Es una apuesta fuerte al marketing electoral porque la lista desenganchada deberá sacar la cabeza por encima de las otras que pedirán el voto para legisladores nacionales. El final del festejo fue con música criolla dada la estirpe de uno de los cumpleañeros, que pertenece a la misma familia de los Hermanos Ábalos.
El embajador del Reino de los Países Bajos, Hein de Vries y su mujer, Chantal, homenajearon con un cóctel a los titulares de la editorial Eloisa Cartonera, ganadora del Premio Principal Príncipe Claus 2012. Si bien el premio de 100.000 euros ya lo recibieron el extravagante poeta y novelista Washington Cucurto y María Gómez en Ámsterdam, el brindis porteño fue el sábado por la noche en el bello e inmenso jardín de la residencia de la Avenida Libertador y Ugarteche. El delicioso banquete con vinos argentinos abundaba en lomos, salmones, tarteletas de berenjenas, rolls de langostinos, cuadrillé de tortilla, culminó con rissoto y helados de postre. En medio del festejo, el embajador De Vries y la presidente de la Fundación Príncipe Claus, Lilian Gonçalves, elogiaron la función social de Eloísa Cartonera que cumple 10 años en 2013. Ambos contaron lo que algunos argentinos no saben sobre esa editorial de artistas, escritores y cartoneros que surgió en la calle Guardia Vieja durante las tristes secuelas de la crisis económica y política de 2001. Los libros, con textos inéditos de autores latinoamericanos como César Aira y Ricardo Piglia, entre muchos, son de cartón comprado a los cartoneros en la calle y tienen las portadas pintadas a mano por cartoneros que también los encuadernan y reciben una remuneración por su trabajo. El modelo de Eloísa se extendió por toda Latinoamérica. En primera fila, elegante y con moñito, estaba el artista Javier Barilaro que realizó los primeros y alegres diseños para las tapas. Entre los invitados estaban Adriana Rosenberg (Fundación Proa), Norberto Frigerio y Adrienne Vulliéty con el embajador de Alemania, Bernhard Graf von Waldersee quien se sorprendió al presentarse. Cuando dijo que si su nombre resultaba complicado, mejor lo recordaran como Bernhard, el artista y autor de las letras del grupo Virus, Roberto Jacoby, no sólo lo repitió como un prusiano sino que además lo tradujo: "El lago del bosque". Entre artistas como Patricio Larrambebere, Eduardo Navarro o Melina Berkenwald, la coordinadora de los Premios, Fariba Derakhshani y la diplomática Liesje Klomp , estaba la curadora Victoria Noorthoorn que, dicho sea de paso, fue compañera de colegio de la reina Máxima. Se recordó que Noorthoorn tiene buenas credenciales para presentarse al concurso por la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes. Pero ella aseguró que tiene dos propuestas que le interesan más, "en la Argentina y en el exterior". Cucurto y varios escritores invitaban a conocer Eloísa Cartonera que se mudó al barrio de La Boca, mientras planeaban futuros títulos. Entretanto, De Vries le contó al historiador Ángel Navarro que la casa fue construida por el arquitecto Bustillo para una familia que, como tantas de la sociedad criolla, acabó por dividirla y venderla. No obstante, la residencia tiene 1.000 metros, no es poca cosa.
En esa recepción accedimos a algunos breves de sociedad, como el casamiento del ex secretario de Planeamiento de Carlos Menem y periodista Jorge Castro, con una modesta ceremonia en el registro civil de la calle Uruguay, seguido de un servicio de lunch en un salón de la confitería Petit Colón. Se casó con Marcia Carmo, una periodista brasileña que trabaja en la BBC y que perteneció al equipo de comunicaciones de Fernando Henrique Cardoso cuando era presidente. Pocos amigos y familiares en el festejo íntimo, entre ellos el hijo del novio Nicolás Castro Bronstein, poeta que hace roncha en el under y Julieta, con reputación de ser de las jóvenes más bellas de Buenos Aires en el sub 26.
El alma criolla, errante y viajera, de estos quinchos, se dio un aparte para sobrevolar ayer por la fiesta callejera que organizó la alcaldía de Londres con stands y representaciones de todo el mundo, y en que se lució una representación argentina. Aunque la lluvia le quitó lucimiento, en Regent Street entre Oxford y Picadilly se colgaron estandartes con el lema "The World on Regent Street" donde Argentina aparecía como el primer sponsor de la movida. Hubo comida, bailes de todos los países y en el último tramo de Regent, cuando pega la curva para llegar a Picadilly se instalo una cuádruple carpa de Argentina. Alicia Castro no estaba pero sí los organizadores de la cadena de restaurantes Gaucho y la bodega Cheval de los Andes que armó una fiesta aparte de Malbec. Esa cadena es propiedad de Zeev Godik, un israelí que importa la carne de Buenos Aires y se lo llevó hace dos años a Fernando Trocca como chef ejecutivo (pasa cada tanto a inspeccionar). Hace seis meses Godik tuvo algún problema por el lobby local que le quiso imponer el "buy british" en la carne, apriete que pudo resistir. Están metidos también en toda la movida del Polo argentino en Londres y han armado otra cadena de bares, "Galante" con tragos y recetas importadas de Argentina. En la otra punta del tolderío argentino en Regent se instalo una pista de baile donde mechaban música de Gustavo Ceratti con bailanta con un estruendo que se escuchaba hasta en Picadilly Circus.
Terminamos con un enigma de hondo contenido inmobiliario, comercial y religioso: ¿cuál es la propiedad, una de las más caras del centro de Buenos Aires, que irá a la Iglesia por legado de su propietaria cuando Jorge Bergoglio era aún arzobispo de Buenos Aires?
Para el final, un chiste que muestra los límites de la fe cuando la tentación es grande. Un rabino llega de Israel a Ezeiza y, aún antes de pasar por Migraciones, la gente lo saluda admirada. -¡Vino Cafrune! ¿No me firma un autógrafo? -lo confundió una mujer-. -Mi no ser Cafrune, mi venir de Israel, mi ser rabino -intentó corregir el visitante, quien no llegó a salir del aeropuerto antes de pasar por el mismo equívoco. -Mi no ser Cafrune, mi venir de Israel, mi ser rabino -volvió a aclarar mientras los curiosos le pedían autógrafos y sacarse fotos con él-. La llegada al hotel fue igual, con un hall que se llenó rápidamente de curiosos. -Mi no ser Cafrune, mi llegar de Israel, mi ser rabino -volvió a decir, ya cansado-. Por suerte, en la conserjería le entregaron rápidamente la llave de su habitación. Pero el revuelo hizo que lo mandaran a una habitación equivocada. Al entrar el hombre de fe se encontró con dos sensuales mujeres en baby-doll que, insinuantes, exclaman: -¡Ah, Cafrune! Vení, papito... -Sambe, de mi esperanze...