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Charlas de quincho
Quinchos jugosos en semana complicada para el Gobierno, cuya mirada se bifurca entre el juez Griesa y la suerte judicial del vicepresidente. Le contamos al lector las movidas tranquilizadoras del "master" en buitres, Daniel Pollack y, en el mismo tópico, el bordado fino que prepara el canciller para la reunión de sus pares de la OEA en Washington. Seguimos con una miríada de quinchos clericales-políticos que tuvieron escenario en Mar del Plata, con la presencia del gobernador bonaerense (a quien también encontramos en La Ñata, diseñando el plan de creación de la Policía municipal), y luego con los únicos viajeros de esta semana, los radicales, que fueron desde Jujuy hasta Malvinas. También hubo entre ellos una cuota de amargura, cuando Fernando de la Rúa acusó a correligionarios de haberle soltado la mano. Veamos.
Daniel Scioli acompañó en el jueguito de precalentamiento anoche al equipo de La Ñata, pero no jugó por prescripción médica el partido contra Almafuerte. En la foto, con el mánager de su club y un coequiper.
La acumulación de contratiempos, en una semana que no es difícil imaginar como la más complicada del Gobierno en lo que va de un año que tampoco ha sido tan grato, movió la orden general a los actores del oficialismo de dejar de moverse. Sólo viajó, en un período de frenesí de traslados, Cristina de Kirchner a El Calafate, en donde buscó soledad para mirar carpetas y diseños estratégicos para el frente externo -que no lo es tanto- del juicio Griesa, y para el frente interno -que tampoco lo es tanto- de la suerte judicial del vicepresidente. Sobre el tema más ardido -la deuda que se quiere pagar y no les dejan- el Gobierno juntó pólvora para enfrentar lo que pueda ocurrir desde hoy en Nueva York. Para eso usa jugosos detalles de la audiencia del jueves que se acumulan en carpetas que ya tiene la Presidente y que, si no son totalmente tranquilizadores, pavimentan una espera esperanzadora. Por ejemplo, el comentario que el mediador ("special master") Daniel Pollack les hizo a los abogados buitres y los abogados cóndores (los que patrocinan a la Argentina en la primera reunión del viernes): "Estuve viendo a este ministro Kicillof por TV, y me cayó muy bien lo que dijo". Pregunta buitre: ¿Dónde? "Por TV, cuando hizo la conferencia de prensa en la ONU; después del discurso, ¿no lo vieron?", se rió el "Master", que es como llaman a Pollack los funcionarios argentinos. En el imaginario criollo que el mediador ya tenga onda con Axel Kicillof anima ilusiones. La otra imagen que llegó a Buenos Aires es el balance de la reunión Griesa: nos iba a embargar y no nos embargó, nos iba a acusar de desacato y no lo hizo. ¿Podía? Por lo que advirtieron los asistentes, Griesa no tenía ni idea de cómo se había hecho el pago del jueves y nadie se ocupó de aclarárselo. No era fácil, porque trataron de explicarle que ese pago lo hizo la Secretaría de Hacienda a una cuenta que tiene el Bank of New York Mellon en el Banco Central de la Argentina, y que la entidad, como fiduciaria de los acuerdos, debe entregárselo a los bonistas buenos. Ya no es plata de la Argentina desde el jueves. Cuando le explicaron esto a Griesa, respondió: "Es muy complicado, me parece que hay que estudiarlo bien y en todo caso hay que seguir negociando". Le indicaría a Pollack que avanzase en el acuerdo en la semana que se inicia, pero el "Master" puso un reparo: "Hasta el 7 de julio no puedo porque tengo vacaciones". En Estados Unidos, el viernes 4 es fecha patria, el verano ya arrancó, aunque a medias, y el "Master" tenía los pasajes para tomarse esta semana de descanso, aprovechando el fin de semana largo. Griesa frunciría el ceño y desde el viernes intentó desmovilizar a Pollack de sus vacaciones para que desde hoy se ocupe de la tarea que le confió. Con este cuadro, ¿cómo no iba a haber en el Gobierno más tranquilidad en el fin de semana después de la tormenta que se había vivido?
Anoche Cristina viajó de regreso a Buenos Aires con este cuadro que le prepararon los funcionarios a quienes les ordenó que no se movieran. A Jorge Capitanich le pidió el viernes que no viajase por unas horas a Mar del Plata, donde tenía un turno principal de orador en la cumbre de los obispos de la Pastoral Social. El jefe de Gabinete lo llamó en persona al organizador, monseñor Jorge Lozano, para disculpase por causas de mayor necesidad, como escuchar los informes desde Nueva York y controlar los nervios de los abogados neoyorquinos que patrocinan a la Argentina, que han trabajado con todos los gobiernos desde hace más de 30 años, pero que recién ahora están entendiendo los códigos de estas tierras. Son quienes deben ir hoy a lo de Griesa para insistir en que reponga el amparo, que es la manera de que se respeten los derechos de todos a cobrar según lo que dicen los prospectos, las medidas del propio juez sobre el "pari passu", criterio que él impuso y también las leyes votadas por el Congreso. Otro que debió quedarse en su oficina fue Héctor Timerman, que tenía pasaje el viernes a la noche para ir a Madrid para una entrevista hoy con el canciller español José Manuel García-Margallo, para cerrar la tan trajinada visita al país de Mariano Rajoy. Éste esperaba mejor suerte para la selección de su país en Brasil, y calculaba que la vería por lo menos en cuartos de final, disfrazando el viaje con una pasada por Buenos Aires. Entre el colapso del equipo y la abdicación del rey Juan Carlos, se le mojaron los papeles.
El viernes, Timerman recibió la instrucción de suspender el viaje y venir a Buenos Aires ("Lo esperábamos", le respondió Margallo cuando lo llamó para disculparse), y ocuparse de dos temas, uno de escenario y otro más discreto. El primero es el montaje de la reunión de cancilleres de la OEA en Washington, adonde viajará con Axel Kicillof, quien ocupará la tribuna para explicar, como el jueves ante la ONU, la posición argentina contra los accreedores insatisfechos. Esa reunión pide un bordado fino, porque es difícil mover a los cancilleres de países que suelen argumentar que no tienen dinero para esos viajes. Hasta anoche se habían comprometido quince, merced a los llamados en persona del canciller, que interceptó a uno en un tren viajando -a lo bala- entre Tokio y, digamos, Kioto. Este trámite coincidió con una emergencia familiar de la representante en la OEA, Nilda Garré, que la obligó también a viajar a Buenos Aires y eso cargó sobre el canciller el trámite de llamar a todos los países que integran la organización, que hoy deberá sesionar para convocar a la reunión del jueves, que incluirá a esos cancilleres y los funcionarios que reemplazarán a los ausentes, que serán viceministros que logren fondos para viajar, o, en su defecto, los embajadores ante la OEA, que en muchos casos son los mismos que representan a sus países ante el Gobierno de Washington y por eso tienen a veces más importancia política que sus cancilleres (hay países en los que es más importante ser embajador en Washington que canciller). Anoche se consiguió, además, que a esa reunión del jueves asistan además los representantes de países que no pertenecen a la OEA, pero que tiene el estatus de observadores, en su mayoría son embajadores ante la ONU, concurrentes para esa función. Son por lo menos sesenta más que abultarán en las butacas de la OEA y podrán mocionar lo que quiere la Argentina, que es que haya una declaración virulenta contra los buitres y sus asociados en la Justicia de Manhattan.
La otra tarea encargada al canciller la adelantó el viernes este diario, y es la preparación del escrito que la Argentina presentará en la Corte de la Haya reclamando por el fallo Griesa, los buitres y hasta la Corte Suprema de los EE.UU. Ese escrito lo elaboran en la Procuración del Tesoro, que aporta de la demanda, pero la ciencia en serio la pone Susana Ruiz Cerutti, encargada de legales de la Cancillería, que fue antes canciller de Raúl Alfonsín y a quien se le atribuyen capacidades especiales para estos entuertos, como lo demostró en el litigio buitre contra la Justicia de Ghana que capturó, y debió liberar, a la fragata Libertad. Los abogados de las dos reparticiones ya informaron cuál será el ancla para atacar las decisiones de la Justicia norteamericana en La Haya: según los tratados internacionales, los gobiernos son responsables ante el resto del mundo de lo que hacen no sólo sus gobernantes, sino lo que votan sus legisladores y también -aquí está el punto de la demanda- de lo que resuelven sus jueces. Tiembla Griesa.
Sobre la suerte del vicepresidente en la Justicia, que sorprendió a todos el viernes tarde en la noche, cuando se festejaba en todos los quinchos la clasificación del seleccionado en Brasil, la Presidente ordenó silencio de todos los voceros y trasmitir el ánimo de que era algo esperado después del auto de indagatoria del juez, que acumulaba reproches que adelantaban un procesamiento esperado. La minuta con la que se moverá el Gobierno divide en dos el asunto: en lo político, es esperable que la oposición aproveche cada día de lo que queda de campaña, hasta octubre del año que viene, para batir ese parche porque golpea en el prestigio del oficialismo. En este renglón se anota que en cada respuesta debe haber un recuerdo a Mauricio Macri, gobernante porteño que tiene el mismo padecimiento y que amortigua los dardos que podrían venir del oficialismo de la Capital, que en esto también es el distrito vidriera y recorta el arco opositor en los ataques que sobrevendrán de otras fuerzas que van a presionar por pasos al costado, amenazas de juicio político que difícilmente prosperen por falta de votos, y otros gestos que se le reclaman a Amado Boudou. En el otro renglón, el judicial, la instrucción táctica recomienda paciencia en un trámite que desde hoy transitará miles de kilómetros en los pasillos de tribunales, con apelaciones de todos los procesados en cámara, casación y hasta en la Corte Suprema, algo que dilata cualquier final hasta el año que viene.
La Pastoral Social quedó para quienes tenían la venia para la política de cabotaje. La ausencia de Capitanich le dejó el escenario grande a Scioli para una reunión que fue vidriera para que la Iglesia mostrase a quiénes tiene de amigos. El contenido de las conversaciones en público y las privadas fueron una exaltación de la oportunidad de que haya un papa argentino al que nadie en la política va a criticar por nada, y en quien se confía para salir de cualquier entuerto serio, fuera doméstico o internacional. Eso se vio en la miríada de quinchos clericales-políticos que mezclaron a dirigentes, funcionarios y sindicalistas con sacerdotes de todos los niveles. No sólo católicos, como fue el caso del evangelista Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, que se embutió en un almuerzo con el presidente de los diputados Julián Domínguez y el popular cura "Pepe" Di Paola, destinado hoy a la villa La Cárcova del partido de San Martín, en el conurbano bonaerense. Fue en el restorán Punta Marina, en el cual el trío compitió en conocimiento de la llamada Doctrina Social de la Iglesia, un cuerpo de doctrina que el peronismo ha hecho suyo y al que apela cuando le piden precisiones sobre qué piensa esa formación de lo social, que no es sólo lo que le atribuyen a su fundador Juan Perón. Se mostraron los tres en público en una sobremesa peripatética, porque caminaron desde ese restorán hasta el hotel en donde sesionaba la Pastoral, un trayecto de casi 40 cuadras por las calles de Mar del Plata. Estos gestos de modestia abundaron en esa cumbre a la que había que ir con ánimo austero: Antonio Caló, jefe cegetista, llegó al hotel en un taxi que pagó a la vista de todos, como si no tuviera movilidad propia. Esta modestia del encuentro no escapa a las paradojas de la vida pública, algunas de las cuales fueron tema de conversación en el almuerzo de la noche del viernes de los obispos con los invitados. Allí tuvimos detalles de cómo el papa Francisco, que dice no manejar internet y buscar un papado cerca de los creyentes, apela a toda la tecnología disponible para organizar su Gobierno. Para eso ha contratado a la consultora internacional McKinsey para estudiar y aconsejar en la política de comunicación de la Santa Sede. Ya esa firma tenia a su cargo la auditoría financiera que ordenaron los cardenales a quienes se les ha confiado ese sector junto a la firma KMPG. También conocimos en esas charlas el nombre del principal asesor en medios del Vaticano desde el año pasado, el periodista norteamericano Greg Burke, que asesora al secretario de Estado en el manejo de las comunicaciones a través de radio, TV y medios gráficos.
La presencia del gobernador en Mar del Plata no fue la única actividad del sciolismo en la costa. La noche del jueves, por TV, Scioli había sido elogioso con Gabriel Mariotto, a pesar de que el vice no logró los votos para aprobar la Policía municipal y fue el gobernador el que decidió hacerlo por "decreto" -hoy firma el instrumento que le ordena al Ministerio de Seguridad que cree esa institución por una resolución- en un intento de hacer equilibrio entre los distintos candidatos a sucederlo que tienen, muchos, pésima relación entre sí, como ocurre entre Mariotto y Martín Insaurralde, o entre éste y Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, que tuvo que suspender un acto que tenía pautado para recordar otro aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón por pedido de la Casa Rosada. Hombre ligado al futbol -la conducción del club Banfield fue uno de los ring en los que se enfrentó con Insaurralde-, Mariotto viajó hasta Mar del Plata a una celebración del club Peñarol, una juntada de más de 600 personas, junto con Diego Garciarena, el mariottista que quiere ser intendente de La Feliz; el presidente del club Domingo Robles, dirigente del básquet y de Facundo Capazzo, a quien se considera el mejor del básquet nacional que se va al Real Madrid. Esa noche del jueves también estuvo en el balneario Gustavo Marangoni para darle chapa a una reunión de la rama de técnicos y profesionales del PJ local, antes de reaparecer el fin de semana en una acto con bomberos voluntarios de La Boca, barrio al que Maragoni va por profesionalismo, venciendo su militancia riverplatense.
Para sostener la chance del gobernador en Buenos Aires, también el jueves a la noche, en el gremio SUTACA, en pleno barrio de Abasto, el jefe de Gabinete Alberto Pérez repasó ante dirigentes sindicales y referentes sciolistas temas de gestión, en especial la Policía municipal y condenó a seguir una entrevista al gobernador por TV a todos los comensales invitados al asado que ofreció Roberto Passo, el jerarca del sindicato del ACA, uno de los dirigentes con más años junto al candidato presidencial. Passo se hizo escoltar por su secretario de Acción Política Vicente Fabbro, y Pérez estuvo junto al subsecretario de Relaciones con la Comunidad y Comunicación, Carlos Gianella, el subsecretario de Derechos Humanos "Jack" Namhias, la gerenta de la Fundación Banco Provincia, Soledad Peralta y el director provincial de Escuela de Gobierno, Ignacio Castro Cranwell. Estaban también, los responsables de la Escuela de Formación de Cuadros Justicialistas "Fermín Chávez", Diego Abatecola e Ivana Londero, creadores del "justisciolismo", que escucharon a Pérez hablar de encuestas -qué otra cosa dirían- muestran a Scioli 4 o 5 puntos arriba de Sergio Massa y mientras reflejan el crecimiento de Mauricio Macri. Pérez se animó a la numerología y las proyecciones sobre los demás candidatos del FpV y aunque se le insistió se mostró renuente a contar la charla de dos horas que tuvo con el papa Francisco en Roma juntó con el ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango y al asesor del Gobierno bonaerense Aldo Carreras.
El gobernador se encerró el sábado en La Ñata para diseñar la manera de crear la Policía municipal sin ley, pero sin legislar por decreto, de manera que nunca nadie le reproche decretazos en el futuro. De ahí salió esa figura de dar un decreto que manda a que Alejandro Granados cree la institución por una resolución. También se enfrascó en el espíritu del Mundial y dio unas declaraciones a un diario de Montevideo con críticas a la exagerada, cree, sanción de la FIFA al jugador Luis Suárez, la dentadura más rápida de ese deporte. Ayer apareció en la cancha de Almafuerte, en el partido de San Martín, adonde el equipo de La Ñata enfrentó al local. Se dedicó a acompañar el equipo en el jueguito de calemtamiento previo, pero sigue sin jugar por prescripción médica.
Los radicales sí se permitieron viajes, algunos de extrarradio como Julio Cobos, quien hizo una aparición en las islas Malvinas, gesto de campaña de fuerte influencia en el público que lo sigue acá, pero no en el archipiélago, cuyos habitantes votan en Gran Bretaña. El trío de Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Mario Negri estuvo en Jujuy con el pretexto de festejar un aniversario de la creación del partido, pero en realidad fue el lanzamiento de Morales como candidato a gobernador de la provincia, en donde los radicales huelen a gol. Hubo inauguración de local, homenaje al mítico ex diputado nacional Próspero Nievas, padre del auditor Alejandro Nievas, los diputados Mario Fiad, el exdiputado Normando Álvarez García y, entre otros, el intendente de San Salvador Raúl " Chuly" Jorge. Allí el grupo anunció que los cinco presidenciales de UNEN (Sanz, Hermes Binner, Elisa Carrió, Julio Cobos, Pino Solanas) estarán en Humahuaca el 1 de agosto para presentar su postulación y además participar de la fiesta de la Pachamama, a quien le ofrecerán su compromiso político, algo que no hicieron -herejes debían ser- en la Pastoral católica de Mar del Plata, adonde los representó Margarita Stolbizer. De ahí Sanz se fue a Formosa a un acto de asunción del senador Luis Naidenoff como jefe del partido y cuando mediaba la cena que le ofrecieron lo llamaron para contarle del procesamiento de Boudou. Aprovechó que estaba en Formosa, al cual le dedicó el juez Ariel Lijo un capítulo de su sentencia, para redoblar las críticas al vicepresidente.
Esa misma noche, en Córdoba, Fernando de la Rúa estuvo en un acto de homenaje de sus correligionarios a los expresidentes radicales con motivo de un aniversario de Arturo Illia. Tomó el micrófono para pedir disculpas por no haber podido terminar su mandato, insistió en que fue víctima de un "golpe organizado" por "un gran sector del peronismo" y ensayó una autocrítica: "Me tocó una lucha muy fuerte contra el gran capitalismo, tal vez no la expliqué o no fue comprendida, se desdibujó por la propaganda aviesa, como si estuviéramos extraviados". Se quejó, como lo ha hecho ya antes, de que su partido no reivindicó a su persona después de la absolución por los presuntos sobornos en el Senado: "Los correligionarios -dijo- tienen que saber unirse y mostrar un frente sólido y de confianza, y no entregar a las fieras a los correligionarios atacados y perseguidos, deben tener capacidad de defender a los propios gobiernos y no ayudar para abatirnos", una mención al sector alfonsinista que le soltó la mano en diciembre de 2001.
Se sabe que los radicales tienen formas extravagantes de celebrar. En la Capital esta vez se mantuvieron, a diferencia de otros años, lejos de las necrópolis y de la simbología ritual a la que endilgan estar fuera de época. El jueves celebraron con una cena casi paqueta en el Palais Rouge de Palermo (sede de actos de Elisa Carrió) con un bono de mil pesos el cubierto para ser aleccionados por Martín Lousteau, exministro kirchnerista y autor de la polémica Resolución 125, al que colocaron al tope de su lista en las elecciones pasadas obsequiándole una banca en la Cámara de diputados al tiempo que dejaban irse a su casa al jefe de su propia bancada, Ricardo Gil Lavedra. La relación de los radicales con Lousteau es rara. No parecen amarse, pero se necesitan. Algunas tiendas de boina blanca lo sueñan candidato a jefe porteño por UNEN, pero el dice sentirse presidenciable. Lo varean por reuniones en comités para que con su estilo estudiantil les hable del mundo y la economía a jubilados y vecinos del barrio. Lousteau fue el único orador, presentado por el presidente de la UCR metropolitana, Emiliano Yacobitti, de La Cantera nosiglista, en la cena aniversario a la que fueron históricos del radicalismo que aguardan una revancha, y para quienes quince años lejos de los cargos y los oropeles los desanima. Enrique Nosiglia y su hijo Juan Francisco, Jesús Rodríguez, Rafael Pascual, Marcelo Stubrin, Ricardo Alfonsin; el presidente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy; Aldo Neri, Mabel Bianco, Juan "Yuyo" Gauna, José Bielicki, Pedro Querido, Quique Benedetti , Hernán Rossi, Willy Hoerth, y algunos aliados de UNEN como Maximiliano Ferraro, Julio Raffo y Virginia González Gass. Las ausencias fueron tan notables como esas presencias: no se los vio a Rodolfo Terragno, que llevó a Lousteau en su nómina y la de los dos presidenciables del partido, Cobos (en ruta hacia Malvinas) y Sanz, que estaba esa noche en Jujuy.
Hubo tiempo para otros homenajes, como el que le rindió un grupo de empresarios al directivo Jorge Montanari, de MetroGAS, que se jubiló. Un economista, ex Gas del Estado, que es reemplazado por el ex Danone, Rafael Rodríguez Roda, en su lugar. Además de la plana mayor de MetroGAS, en donde se destacaron las directoras Valeria Soifer, de larga trayectoria en YPF y en MetroGAS; la reconocida abogada Magdalena González Garaño y la ingeniera Patricia Carcagno (hija del general del Operativo Dorrego), estuvo la vieja guardia de la Asociación de Distribuidores de Gas (Adigas): Gustavo Pedace (ex Camuzzi, actual Roggio) y Hernán Maurette (antecesor de Montanari, actual Nidera), últimos presidentes del Consejo Profesional de RR.PP., signo de la relevancia que tuvo el sector en algún tiempo. También estuvieron la legendaria Bettina Llapur (Gas Natural y actual presidente del círculo Dircom), Mónica Gay (ex Gasnea y Enargas), Joe Montaldo (TGN), Mónica Gaillard (ex PAE), Martín Kaindl (director ejecutivo del IAPG) y Carlos Alfaro (Adigas). Lo despidió el director general, Marcelo Núñez, quien lo describió como "un caballero, en todo sentido". Fueron palabras emotivas que se expresaron en la misma sala de directorio en la que en su momento Guillermo Moreno anunció la fugaz intervención de la compañía, a pocos días del día de la nevada porteña (9 de julio de 2007). A siete años de aquella dolorosa experiencia, el management de MetroGAS, presente en pleno en la ceremonia, parecía respirar los aires de la recuperación.
Final con bellas artes, porque en la Colección de Arte Fortabat, Erica Roberts presentó "Buenos Aires", un libro con casi 250 imágenes de Facundo de Zuviría y breves textos de Borges y Cortázar. María Kodama fue la primera en llegar al cóctel y también en marcharse. Rápida, trepó a un Mercedes Benz de color azul luego de advertir que ella y su anfitriona se habían puesto el mismo vestido: un kimono del diseñador Martín Churba. Se dijo entonces que Churba suele prestar sus prendas, para promocionarlas. Pero no es éste el caso, obviamente: son dos clientas que no necesitan favores. De Zuviría, socio de Roberts en el sello editorial RZ, cambió de tema y aseguró que Kodama les cedió a ambos los derechos para publicar los textos de Borges. "Un milagro", aseguró un entendido ignorando que el fotógrafo es autor de los mejores retratos de la viuda. Para la presentación del libro llegaron desde el Uruguay las organizadoras de la Bienal de Arte Montevideo, la princesa Laetitia d'Arenberg y Carolina Viola Villar, junto al artista Dani Umpi. La Bienal, una megamuestra con artistas de todo el mundo inaugura este año su segunda edición y aspira a convocar a los amantes del arte que van rumbo a las playas. Sus puertas se abrirán en el Banco República de Montevideo en un período estratégico: las vísperas del verano.
Canela von Buch, recién llegada de París, traía noticias sobre el homenaje a la galería Ruth Benzacar que presenta en estos días el galerista Renos Xippas en el barrio Le Marais. Entretanto, De Zuviría subía y bajaba por las escalinatas mecánicas para mostrar su propia exposición. La curadora María Pimentel presenta en el Fortabat 60 imágenes de "Ciudades de América", título de la colección que Roberts y el fotógrafo iniciaron en Cartagena de Indias, con textos de García Márquez. Allí estaban, para brindar por el libro, Alberto Sendrós, Esteban Tedesco, Gaby Urtiaga, Orly Benzacar, Emanuelle Supervielle, Claudia Stad, Alejandro Reynal, Teresa Bulgheroni, Norberto Frigerio, Jean Louis Larivière, Andrea Grocobopatel, Mónica Gancia, Teresa Gowland, Miguel Frías, Luis Erize, Juan Pablo y Mariana Bagó, Adrián Gorelik, Sergio Quentin y Germán Barraza, director del Fortabat. En esa noche de anuncios, Alejandra Aguado y Solana Molina Viamonte contaron que van por la segunda etapa de un ambicioso proyecto artístico, también apoyado por Roberts. Casi al fin de la noche María Pimentel y Marcela Rabufetti (la dueña de Lejano Oriente) iniciaron una gira hacia el restaurante Bella Italia, donde no funcionaban las tarjetas. Así terminaron comiendo otro menú italiano en Olivetti: deliciosos linguinis con pulpitos y tagliatelles con langostinos acompañados por un vino de cosecha tardía y de postre helados de crema y canela.
Más que con un chiste, vamos a terminar con un test de inteligencia. Veamos las cuatro preguntas, que no son muy difíciles:
Pregunta: ¿Cómo mete una jirafa en una heladera?
Respuesta correcta: Abra la heladera, meta la jirafa y cierre la puerta (busca determinar si tiende a complicar cosas sencillas).
P.: ¿Cómo mete un elefante en una heladera?
R.: Si respondió «abro la heladera, meto el elefante y cierro la puerta», está mal. La correcta es «saco la jirafa, meto el elefante y cierro la puerta» (Es para testear su habilidad para pensar más allá de sus acciones previas.)
P.: El Rey León da una conferencia; van todos los animales menos uno... ¿Cuál es?
R..: El elefante. Está en la heladera: ¿no se acuerda de que acaba de meterlo allí? (Es para testear su memoria.)
P.: Usted debe cruzar un río en el que habitan miles de cocodrilos y no tiene bote... ¿cómo hace?
R.: Se tira al agua, nada y llega a la otra orilla. ¿No habíamos quedado que TODOS los animales estaban en la conferencia del León? (Prueba si usted aprende rápido de sus propios errores).
Una consultora descubrió que un 90% de los profesionales encuestados respondieron mal todas las preguntas, pero muchos chicos de preescolar acertaron varias. Esto negaría que muchos profesionales tengan el cerebro de un chico de cuatro años.


