26 de mayo 2015 - 00:09

Charlas de quincho

Entre festejos, celebraciones y fastos, los quinchos de fin de semana largo acumularon irrepetibles ocasiones de encuentros políticos, como el que reunió en las alturas del vuelo al Chaco (festejos del “Coqui” Capitanich por las PASO) a dirigentes de escasa frecuentación recíproca: allí estuvimos, al igual que en el quincho pío, de vuelo más alto aún, en el que el Papa reunió a una veintena de funcionarios y empleados del Vaticano. Hubo también encuentros reservados de Daniel Scioli en los que el arte de juntar votos se fundió con avatares de una farándula movilizada por shows de música y baile. También estuvimos en el almuerzo que Mauricio Macri les organizó a algunos de los alcaldes más notorios del mundo, y cerramos con sabrosos quinchos judiciales. Veamos.

Francisco, ayer, en la residencia de Santa Marta en el Vaticano, brindó a funcionarios y empleados de la Embajada argentina  misa por el 25 de Mayo. Siguió un desayuno con familias. En la foto, con Eduardo Valdés.
Francisco, ayer, en la residencia de Santa Marta en el Vaticano, brindó a funcionarios y empleados de la Embajada argentina misa por el 25 de Mayo. Siguió un desayuno con familias. En la foto, con Eduardo Valdés.
Difícil de imaginar tanta acumulación de oportunidades de quincho en el fin de semana largo que sumó actos, celebraciones institucionales en todos los puntos del mapa, y también encuentros de peso político como los que llenaron las agendas en la noche del domingo. El elenco móvil del Gobierno se subió al avión rumbo al Chaco para acompañar a Jorge Capitanich en el festejo del buen resultado en las PASO de esa provincia, que reunió en un mismo avión a personajes de diversa extracción que no se suelen juntar salvo en público porque los separan proyectos divergentes, como Aníbal Fernández, Julián Domínguez y Fernando Espinoza, que disputan la candidatura a gobernador de Buenos Aires, vigilados por Florencio Randazzo, el sciolista Gabriel Mariotto y el severo Carlos Kunkel, y observadores más distantes del vértice del poder, como Edgardo Depetri y María José Lubertino, que quiere seguir en algún cargo después del 10 de diciembre. "Tendríamos que hacer uno de estos viajes cada 15 días, ayudan a distender el clima con los compañeros", musitó uno mientras dormitaba en las alturas. El viaje fue sumarísimo porque había que estar junto a Capitanich, que los esperaba con modestísimo buffet de sándwiches de miga y los primeros resultados que confirmaban las apuestas que había dicho "Coqui" en Buenos Aires sobre que le sacarían buena diferencia al arco opositor que lleva de candidata a la intendente Aída Ayala. Hubo tiempo para un primer análisis del resultado en el contexto del cronograma electoral nacional, que adelanta conclusiones novedosas: la principal, que la alianza entre el PRO y los radicales no termina de sumar los votos potenciales de esas fuerzas. Ese cierre opositor, efectivamente, parece darle prestigio al lema en la campaña, pero cuando llega la hora de los votos se cumple el fatídico dictamen de que en política dos más dos no son cuatro (Carlos Grosso repetía que en el peronismo de la Capital dos más dos eran cuatro, más Suardi y Padró, con referencia a esos dos dirigentes legendarios del distrito). Ese análisis no sólo lo comparte el Gobierno sino que lo amasa la liga opositora después de conocer los resultados en Salta y en Neuquén, donde el PRO probó, como en el Chaco, la eficacia del método de acumular radicales, conservadores e independientes con el corsé de que son lo distinto de lo establecido.

El regreso fue tan acelerado como la ida, porque el grupo quería estar en el complejo cultural Kirchner a medianoche para acompañar el show patrio con cantantes y orquesta entonando el Himno, pero no les dio el tiempo porque cuando descendieron ya había pasado esa fiesta, que tocó la madrugada de ayer. Algunos tenían otros compromisos, como Aníbal Fernández que se sumó, tarde, a la fiesta que había organizado la noche del domingo el exgobernador de Mendoza, Rodolfo Gabrielli, para festejar su cumpleaños. Como eso ocurre el 25 de mayo, organizado en su departamento del barrio de Recoleta, siempre una fiesta que arranca el 24 a la noche, y tiene su pico con la entonación del himno, es acompañada por pizzas a la parrilla, locro y empañadas. En ese sarao se encontró con un conjunto variadísmo de invitados, como los sciolistas Gustavo Marangoni y Rafael Follonier, Pablo Abal Medina, y el rector de la UBA, Alberto Barbieri. Este "Rolo" está dedicado hoy a la producción de vinos con la marca de su apellido y ha inclinado sus preferencias hacia la candidatura de Daniel Scioli. Su última performance en la burocracia fue como zar del sistema aeroportuario, puesto que resignó por cansancio moral la lucha contra los sindicalistas del sector. En el peronismo lo valoran porque es un gran conocedor de los territorios y aportó, cuando era ministro del Interior de Eduardo Duhalde, a uno de los más eficaces pactos fiscales que se recuerden. Tenerlo cerca, como en su momento hizo Julio de Vido en Infraestructura, aporta una agenda completa de dirigentes de todo el país, porque actúa en las primeras líneas desde hace 30 años. Por eso quiebran cualquier agenda y obra esas presencias en un cumpleaños tan a trasmano como el de los 25 de mayo.

Si hubiera que elegir el quincho de más alto rango, seguramente hay que mirar hacia el Vaticano, donde el papa Francisco dedicó ayer la misa de rutina en la residencia de Santa Marta a la Argentina. Para eso, invitó a los 23 funcionarios y empleados de la Embajada ante la Santa Sede, y les dedicó un sermón sobre las Bienaventuranzas que relacionó con la celebración patria. Después saludó de a uno a cada diplomático y operario de la Embajada que maneja Eduardo Valdés, al igual que a sus familias, y les improvisó un desayuno que terminó con una foto familiar. Valdés seguramente descuenta su tiempo de Purgatorio con estas tareas, porque de ahí llevó a todo el elenco a la Iglesia argentina de Roma, donde monseñor Marcelo Sánchez Sorondo les propinó la segunda misa de la jornada, a la que fueron todos los embajadores de países latinoamericanos, también para recordar la fecha patria. Ni en Santa Marta ni en la Iglesia argentina Valdés abrió la boca para contarle a nadie lo que habló con Francisco en un aparte después de la primera misa, seguramente detalles de la visita que el domingo le hará Cristina de Kirchner al Pontífice.

Igual, no fueron suficientes los fastos patrios para que se exhibiesen los caciques del oficialismo y de la oposición en la misma foto. Ni el sable del General San Martín, que es de todos, ni el centro Kirchner, que también es de todos, ni el refaccionado Teatro San Martín (reinaugurado la noche del domingo), que es de todos, pudieron ponerse por encima de la inquina de parte que pudieron albergar encuentros entre Cristina de Kirchner y contradictores como Mauricio Macri, Sergio Massa o Ernesto Sanz. Lo mismo ocurrió en 2010, cuando el jefe porteño reabrió el refaccionado Teatro Colón y los invitados del oficialismo de entonces, el mismo de hoy, dejaron sillas y palcos vacíos. Sí sirvieron para que los dirigentes del oficialismo estuvieran en la misma foto, como ocurrió con la Presidente y Daniel Scioli, quien dejó todas las actividades del fin de semana largo -que en otro momento hubiera pasado en Tandil- para acoplarse a la mayor agenda presidencial de actos, incluyendo apariciones en el barrio sur de la Capital Federal junto a Mariano Recalde -algo que el candidato extraña en otros compañeros que parecían obligados al acompañamiento, como el sindicalismo de porteros, que estuvo ausente del lanzamiento en el Luna Park hace diez días -, toda la saga del traslado del sable de ayer y el Tedeum de hoy en Luján, con inauguración también de obras en la basílica de la que es más que devota la Presidente. A esa agenda el gobernador sólo sumó el compromiso de la noche del sábado en la cancha de La Ñata, donde su equipo empató 7 a 7 con Barracas Central (estos desafiantes marcaron el tanto 7 cuando faltaban 3 segundos de juego). No es cierto que en la sobremesa con amigos hubiera alguna reconvención a integrantes del elenco íntimo, como Nacha Guevara y Alberto Samid, por el maltrato mutuo que se dieron en la semana en la rutina bailable de Tinelli. Quienes siguen esas coreografías sostienen que estaba todo libretado para simular un enfrentamiento como aporte al estilo chisposo de ese programa, quizá sin tener en cuenta que pese a ser ambos estridentes, y personalidades muy particulares, ninguno de los dos se caracteriza por el sentido del humor. Ayer el gobernador estuvo en el tedeum de Luján, asistió en San Isidro al premio 25 de Mayo de turf y terminó la jornada acompañando a Cristina de Kirchner en el acto de la Plaza de Mayo.

La acumulación de compromisos dejó a Cristina sin el descanso de otro fin de semana largo, pero valía más la sucesión de apariciones que ya son de campaña que recluirse unas horas fuera del escenario. Más cuando el jueves parte hacia Roma, donde el domingo por la tarde la recibe el papa Francisco. Los médicos le recomiendan que los viajes no sean tan largos -de ahí la estadía en Granada cuando iba a Rusia- y que al llegar a un destino descanse más de un día. Por eso tiene libre viernes y sábado en Roma, compartiendo esa ciudad con Michelle Bachelet, con quien insisten en que no hay encuentro programado, aunque sí alguna coincidencia social. El Papa movió la agenda regional con la beatificación del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, ordenando para el sábado misas en todas las catedrales del país. En Buenos Aires, Mario Poli recibió a funcionarios del Gobierno de la línea pía, como Héctor Timerman y Guillermo Oliveri, protagonistas también de la ceremonia en la cual el cardenal Poli bendijo el sable de San Martín en la Catedral, en una escala del viaje desde el Regimiento de Granaderos hasta el museo del Parque Lezama. Ese sable iba a ser transportado en un desfile que iba a cruzar la Capital por primera vez en los últimos 30 años, pero se resolvió en una caravana modesta de granaderos y un jeep con la vitrina no más larga de una cuadra, que viajó rodeada de un público que esperaba quizás una parada militar más clásica, con desfile de tropas, etc. En la Catedral el sable fue acercado a los restos de San Martín, circunstancia que le hizo reflexionar nimiedades a algún testigo: nunca había estado el sable tan cerca de San Martín desde que éste murió.

Francisco invitó a Cristina a esa cita del domingo a la tarde que transcurrirá a solas en el Salón Paulo VI, un lugar en donde estuvieron antes Raúl Castro y Rafael Correa y que el Papa está usando mucho para descomprimir la atención sobre él en la residencia de Santa Marta, que después de todo es un hotel con muchos pasajeros. Nadie espera más que galanterías y cruce de regalos de ese encuentro, aunque algunos confían en que habrá alguna vuelta de tuerca al pedido del dueño de casa de que le aprueben el pliego de juez de la Corte al abogado Roberto Carlés. Éste se ha convertido en un allegado estrecho de Francisco, quien habla con él todos los sábados y nadie se explica el trato filial que le da. Quienes estuvieron el miércoles pasado en el corralito vip donde estaba el juez electoral subrogante de La Plata Laureano Durán escucharon que Francisco, al saludarlo, destacó la juventud del peregrino en una alusión directa a la edad de Carlés. Durán había logrado estar en ese corralito de la audiencia general y cuando se le acercó a Francisco con el grito de: "Soy el juez electoral de La Plata". ¡Qué joven que sos!", respondió el Papa, quien le propinó el regalo de siempre, el rosario que lleva en su morral su acompañante de turno.

El lunes, Cristina tiene el compromiso de ir a la FAO a recibir un premio y allí coincidirá con Lula da Silva, quien recibirá otro. Hasta anoche estaba descartado que la Presidente viaje después a la Feria de Milán y a Bruselas para la cumbre CERLAC-UE, con lo cual esperan todos que tome el avión de regreso esa misma noche. En la agenda global de la mandataria pesan otras tribulaciones que debe resolver antes del mes próximo, cuando viaje a Brasilia a la reunión de mandatarios del Mercosur, oportunidad para un encuentro con Dilma Rousseff. En la última semana reaparecieron los roces entre la Argentina y Brasil, esta vez por el destino del Mercosur. Del encuentro de Dilma con Tabaré Vázquez en Brasilia el miércoles pasado salió reforzada el ala crítica de ese sistema de integración que siempre ha alentado el Gobierno de Montevideo, que se siente el primo pobre y reclama alguna venia para firmar acuerdos comerciales con otros países por afuera del Mercosur. Esto lo alentó Tabaré en su anterior presidencia con Estados Unidos y ahora lo plantea dentro de las conversaciones con los socios del Mercosur sobre el demorado tratado con la Unión Europea. Como este sistema no se pone de acuerdo sobre la apertura (o no) a los productos agrícolas del Mercosur, que es el gran reclamo de la región, países como Uruguay e incluso Brasil cada tanto deslizan la conveniencia de que si no hay acuerdos globales, que se los autorice entre países individualmente, algo que impide la constitución del Mercosur so riego de quebrar la unión aduanera que es su columna vertebral.

La novedad del nuevo mandato de Dilma es su inclinación hacia la ortodoxia y si nunca antes dejó puertas abiertas a una revisión del Mercosur, ahora parece plegarse a las críticas que ese sistema siempre recibió de los organismos multilaterales de ser una zona de desviación de comercio. No sólo permite ese debate, sino que designó como ministro de Asuntos Estratégicos al profesor Roberto Mangabeira Unger, un docente de filosofía que va por el mundo con el antecedente de haber sido profesor de Barack Obama en la Universidad de Harvard, en el seminario que sirvió como base a su libro "Reinventando la democracia". Esta semana, Mangabeira tiró un tomatazo al parabrisas con una nota en O Globo en la que dice directamente que su país tiene que revisar toda su política exterior y en especial la del Mercosur. Como parte de esa política, Brasil tiene que pedir la suspensión de la Tarifa Externa Común que se aplica a los países que no pertenecen al grupo para que Brasilia pueda negociar acuerdos bilaterales con otros socios. Es la primera vez que alguien del nivel ministerial de Brasil se anima a tanto, algo que saludan sectores anti-Mercosur, algunos de los cuales están en las dos cancillerías. En Buenos Aires, una de las rabietas que tuvo Timerman fue cuando algunos funcionarios le sugirieron hace unas semanas invitarlo a Mangabeira a dar una charla en el país. Mangabeira ha estado antes en la Argentina invitado por la ONG RAP (Red de Acción Política), una organización que ha aspirado a unir bajo el mismo sello a "los buenos" de la política criolla.

Si hay un personaje de la política con menos afición a las figuraciones sociales es Mauricio Macri, a quien nadie lo va a ver mucho en quinchos innecesarios. Agota su interés en esas reuniones en lo político porque tampoco es goloso ni bebe mucho, perfiles que comparte con su contrincante Daniel Scioli, otro de la línea austera en materia gastronómica. En la semana, el jefe porteño debió quebrar ese estilo en dos oportunidades. El miércoles abrió por primera vez el comedor del nuevo despacho en el acristalado edificio de Parque Patricios, para darle de comer a un grupo de intendentes de todo el mundo que habían venido a Buenos Aires a una reunión reservada a ciudades de más de un millón de habitantes, bautizadas con el obvio rótulo de Metrópolis. En ese comedor de la Jefatura porteña nunca se comió bien, con ningún Gobierno, pero esta vez, por el rango de los visitantes, eligieron en la gama de menús el más alto y calificado. La oportunidad para tanto boato se explicó con una presencia local, la de Horacio Rodríguez Larreta, funcionario, pero hoy, antes que nada, candidato a la sucesión. Mostrar a los postulantes a cargos en una agenda internacional es algo que rinde y por eso figura en todos los manuales. Esos visitantes globales no votan, pero replican en sus lugares de origen lo que pueden escuchar en este tipo de visitas. Macri lo presentó como el sucesor y le hizo hablar a Larreta sobre proyectos para su futura gestión, ya que descuenta que ganará las elecciones. Los invitados escuchaban con interés porque uno de los negocios de las ciudades que funcionan, o aspiran a hacerlo, es vender algunos de sus ingenios a otros. Es, por ejemplo, lo que ha hecho durante años la Corporación Puerto Madero en varias licitaciones de frentes marítimos parecidos en varias ciudades del mundo. Esa empresa estatal ganó experiencia con la iniciativa en el puerto de Buenos Aires y la ha transmitido a otros proyectos en el mundo, en asociaciones que a terceros les convienen porque en algunas legislaciones tener de partner a una empresa estatal puede significar pagar menos impuestos.

Esa presentación de Larreta sucesor la compartió Macri con el titular de la región Île-de-France, que gobierna sobre 11 millones de parisinos del gran París; Jean Paul Huchon, el alcalde de Berlín Michael Müller; el de Johannesburgo, Mpho Franklyn Parks Tau; la alcaldesa interina de Caracas, Helen Fernández, quien reemplaza al titular, que está detenido por oponerse a Nicolás Maduro; el alcalde de Porto Alegre, José Fortunati, y el de la región metropolitana de Santiago de Chile, Claudio Orrego; el catalán Josep Roig, secretario de la liga de grandes ciudades, y con su canciller de bolsillo, Fulvio Pompeo.

De ese almuerzo de presentación de Larreta a colegas de megaciudades, Macri partió hacia Posadas, en donde lo esperaba el jueves medio millar de empresarios y dirigentes del PRO para participar de una cena de recaudación de fondos de campaña; podrá dudarse de la suerte futura del PRO, pero no de su capacidad de convocar aportantes, porque en las cenas en Capital y en Córdoba, y ahora en esta de Misiones, no hay sectores medios ni empresarios que quieran quedarse afuera. El anfitrión fue el PRO local, que tiene de precandidato a Alfredo Schiavoni, cuyo nombre aparece en todas las negociaciones con otras fuerzas, especialmente con el radicalismo de la línea Barrios Arrechea -la otra, el lozadismo, está cerca del frente kirchnerista que anima el gobernador Maurice Closs-. La cena se hizo en el salón del complejo Aventura que regentea Carlos Nosiglia, de la etnia de los dirigentes de esa marca, que tiene raíz misionera. Macri estuvo acompañado de Humberto Schiavoni, presidente del PRO nacional y hermano de Alfredo, y del armador de alianzas Emilio Monzó, que siguió a Macri el viernes en su viaje a Entre Ríos, donde se mostró con Alfredo de Angelis.

En la noche del domingo, en el Teatro San Martín, Macri logró algo parecido a la normalidad política cuando aparecieron en la inauguración de la sala Martín Coronado nada menos que dos sciolistas de nota como Nacha Guevara y Lucía Galán, acompañadas de otra jurado del "Bailando", Moria Casán. Vieron junto con él una interpretación en ballet del "Himno a la alegría" y después animaron un cóctel en donde apareció la estrella española Nuria Espert (contratada por la Ciudad para dar un espectáculo sobre textos de Shakespeare). Como Macri había desaparecido (se le atribuyó estar en el piso 5 del teatro viendo la derrota de Boca ante Aldosivi), Hernán Lombardi hizo de bastonero de un diálogo entre Moria, Nacha y la Espert sobre cómo esta catalana había ayudado a exiliados argentinos en México (a Nacha, que al recordarlo lagrimeó con sinceridad). Miraban invitados de la grey macrista y curiosos del ballet como Santiago Soldati, José Miguel Onaindia, el poeta Guillermo Yanco, Daniel Chain y Eleonora Cassano, entre otros.

La pausa de la semana corta en el Congreso deja tiempo para proselitismo de urgencia y para que los candidatos ensayen partidas de contrafrente, canas al aire para ver si fructifican por las colectoras del voto. En ese rubro hay que incluir la visita que tiene prevista el jueves Ernesto Sanz a la CGT de Hugo Moyano junto con la mesa chica de su partido y los miembros de su equipo de campaña. Nadie imagina que los radicales, aunque compartan asociación con Macri al igual que Moyano, cosechen muchos votos de las vecindades que responden al gremialismo. Aunque algunos caciques tienen militancia radical, como el jefe de los bancarios, el mendocino Sergio Palazzo, el voto se inclina en elecciones hacia el peronismo. En la visita a la sede de la calle Azopardo los anfitriones halagarán a los invitados con la inauguración de un salón con retratos de Juan Perón y Ricardo Balbín que llevará el nombre de Sala de la Unidad Nacional-Abrazo Perón Balbín. Esta circunstancia obliga a que esté presente allí el exdiputado Rafael Pascual, que es el dueño de la marca Perón-Balbín de la misma manera que Juan Alberto Badía se creía el propietario de los Beatles. Estos acercamientos de campaña engañan mucho porque el moyanismo tiene mil brazos, más que votos, y se reparte en varias opciones. El hijo del camionero, Facundo, está cerca de Sergio Massa, pero el padre Hugo le ha prometido que le pondrá un candidato a vice a Adolfo Rodríguez Saá en el ticket presidencial del puntano, que convive todavía en la formación del llamado Peronismo Federal, que sesiona todos los martes a la noche -asado mediante- en la sede de los Petroleros de Guillermo Pereyra, que es hombre de Moyano.

Esa pausa de la semana corta les da tiempo a los radicales para ordenar algo los papeles, que se les vuelan en algunos distritos en donde están llamados a tener mejor suerte que en otros, pero si no los ordenan eso puede frustrarse. Por ejemplo, Córdoba, donde los ajustes de la alianza con el PRO con Oscar Aguad de candidato a gobernador no dejan de producir forcejos. El motivo es obvio: la integración de las listas de candidatos a legisladores locales, nivel en donde se asienta el poder de los dirigentes, que soportan las veleidades en la cúpula donde se cierran lemas que no siempre gustan hacia abajo, pero que se toleran si preservan ese poder en la base. En un distrito provincial como Río Tercero, el partido local ha llegado a considerar personas no gratas a la fórmula Aguad-Baldassi porque ese entente le cedió la candidatura de diputado territorial a un hombre de Luis Juez. En Río Tercero, el hombre fuerte del radicalismo, Hipólito Faustinelli, que ha sido diputado nacional y maneja el distrito para el radicalismo, ya salió en apoyo de la candidatura del peronista Juan Schiaretti, otra forma de cuestionar la alianza UCR-PRO.

Estos fenómenos son seguidos de cerca por los armadores del macrismo, quienes así como suman los beneficios de la cercanía del sector radical que representan Ernesto Sanz y Elisa Carrió, miden el deterioro que les produce en otras tribus de ese partido, más ligadas al alfonsinismo. Sin llegar a los extremos escabrosos como esa alianza en Río Tercero o al radicalismo Popular de Leopoldo Moreau, una alianza con el radicalismo siempre produce peleas en la base porque lo que aporta ese partido es su red parroquial en todo el país y eso hace poco compatible el acercamiento a formaciones también locales que no quieren sentirse desplazadas. Francisco de Narváez, en las charlas que mantiene en el piso que tiene en el edificio de Ciudad Gótica, los cuarteles del massismo en Tigre, suele afirmar que a Macri le puede ocurrir lo mismo que a él en 2011 (cuando fue socio de Ricardo Alfonsín en provincia de Buenos Aires): estar cerca de los radicales le producía un ascenso de imagen y de intención de voto en el público moderado de clase media, pero cuando se acercaban las elecciones se producía la dispersión por la pelea de los radicales y los otros partidos para quedarse con los cargos electivos de abajo.

En un elenco con poca experiencia de cercanía con los radicales, se atienden mucho estas observaciones de De Narváez, que es hoy quien sostiene el optimismo en el Frente Renovador, al que todas las mediciones muestran a la baja, por lo menos frente a los números de hace seis meses o un año, cuando lo ponían a la cabeza de las intenciones de voto. Massa suele dedicar las mañanas de los sábados a interminables rondas de mate con dirigentes del interior a quienes intenta capturar para su chance. A los que le preguntan por razones para ese optimismo, Massa les responde con seguridad: estamos ganando con Francisco en Buenos Aires y en Córdoba con De la Sota. Al final vas a ver que la fórmula será Massa-De la Sota y con un puchito en cada provincia entramos al balotaje. Es imbatible este argumento, como parecen imbatibles los del Gobierno, que cree que ganará con Daniel Scioli en primera vuelta, o los de Macri sobre que el apoyo de las clases medias en las grandes ciudades y un promedio de adhesión de 20 puntos en 20 distritos de Buenos Aires puede entrar en el balotaje incluso sin necesidad de ganar las elecciones en Buenos Aires. Lo entretenido de esta elección es que los contrincantes van todos con esta confianza a una pelea de final más que abierto. Como Massa orbita en el planeta peronista escucha otros consejos, como los que remiten la atención a las tres verdades del peronismo que ha agregado el expresidente Ramón Puerta y que circulan ya impresas como complemento de las 20 verdades clásicas y que según quienes profesan en ellas nunca pueden evitarse en cualquier mesa de arena del peronismo. Esas tres verdades agregadas dicen: Verdad 21ª: "El Adolfo siempre rompe todo"; Verdad 22ª: "Reutemann siempre se baja"; Verdad 23ª: "De la Sota siempre, al final, cambia". Interesante aporte para la consideración de analistas y gurúes en este tiempo de simplificaciones.

Para no alejarnos de Córdoba, esa ciudad asistió durante el fin de semana a un grupo de jueces y directivos de la Magistratura para disertar sobre el flagelo narco y cómo combatirlo desde los tribunales. En los distintos ágapes de cierre del sábado por la noche se dejaron ver la titular de la Magistratura, la camarista laboral Gabriela Vázquez, el consejero y juez de Bariloche Leonidas Moldes, el fiscal antilavado Carlos Gonella, el fiscal de la Casación Javier de Luca, el juez de los tribunales orales Luis Losada, la jueza de los tribunales en lo Penal Económico Karina Perilli, el juez cordobés Fabián Asís y el anfitrión, a cargo del management del encuentro y sus saraos posteriores, el juez Jaime Díaz Gavier que además de ser uno de los magistrados más rutilantes en el fuero federal de dicha provincia cuenta con la amistad del ministro de la Corte, Juan Carlos Maqueda. Entre el viernes y el sábado se desplegaron diversas ponencias, pero la más concurrida fue la ofrecida por el juez Moldes porque allí se discutió sobre una cuestión que genera cruces en Córdoba relacionada con que, por iniciativa del gobernador Juan Manuel de la Sota, ahora la Justicia provincial cordobesa está facultada para atender delitos menores vinculados al narco o mejor conocido como "narcomenudeo". Los cruces entre el fuero ordinario y el federal están garantizados porque, tal como se coincidió en la reunión, los jueces provinciales aprovecharán esa potestad reciente para ir por los cabecillas de las bandas narco lo cual por ahora les está vedado por ley. Esta disputa de poder no es nueva en el interior y ocurre en todas las provincias que adhirieron a la Ley 10.200 como Buenos Aires o algunas del noroeste. Un tema, por ahora con final abierto.

La jueza Vázquez, por su parte, fue buscada en los diversos conciliábulos porque actualmente -bajo la órbita de la Magistratura- se tramitan concursos para cubrir vacantes de alto voltaje político. A saber: cuatro sillas en la Casación federal (máximo tribunal penal del país), un cargo en la Cámara Federal (que supervisa a todos los jueces federales de Comodoro Py) y dos concursos para lotear lugares tanto en la primera como en la segunda instancia del fuero Civil y Comercial federal, terreno sensible para el empresariado. Vázquez, de buena llegada al oficialismo, explicó que la lista bordó de perfil opositor no prestará los votos en el Consejo para aprobar ninguna terna decisiva y que por eso justamente cotiza en alza la lista Compromiso Judicial que apareció en las últimas elecciones como un espacio intermedio entre los bordó y los celestes (lista en la cual reporta Vázquez). En Córdoba esa corriente (Compromiso) tuvo una nutrida concurrencia por la aparición de Moldes, Díaz Gavier y la jueza Perilli, que viene a ser una suerte de mánager de ese espacio. Al igual que en la política, en la Justicia las casualidades son más bien escasas.

Acompañan la densidad de estos acontecimientos otras tramas más ligeras pero no menos cargadas de sentido de futuro, como la elección de la nueva cúpula del Círculo de Legisladores nacionales, en la que se enfrentan el oficialismo del exdiputado Francisco Toto, que gobierna hoy junto a leyendas de ayer y de siempre del Congreso, como Liliana Gurdulich, Miguel Pichetto, José María Díaz Bancalari, Ana Kesler y Oraldo Britos, con una lista multipartidaria que encabezan el duhaldista Daniel Basile al frente de una tira en la que figuran conservadores como Alberto Allende Iriarte y Federico Pinedo y radicales emblemáticos como Rafael Pascual. La elección debía hacerse este miércoles 27 en una asamblea, pero está empantanada en la Justicia. Pasó por las autoridades del Congreso, que se lavaron las manos, y rige un amparo de María Servini de Cubría que debe resolver su subrogante, Ariel Lijo, para que la Cámara Nacional Electoral, como si tuviera poco trabajo, deba destrabar. Es porque el oficialismo impugnó a Basile por falta de antigüedad como para disputar ese cargo, que redunda en la administración de un edificio en la calle Bartolomé Mitre que tiene un módico quinchito y una alta capacidad de lobby para que los exlegisladores accedan a beneficios de obra social y en el trámite de sus jubilaciones.

"Tienen razón, y probablemente el mundo cambie a partir del caso argentino contra los fondos buitre, pero lo que recomendamos es que haya una negociación. Es inevitable que con el tiempo eso ocurra". Esta reflexión se la pasaron dos legisladores alemanes a un grupo de argentinos convocados por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana con quienes compartieron un quincho en Berlín, más precisamente en el imponente restorán KTMfer, ubicado estratégicamente en la cúpula del Reichstag alemán, un edificio ubicado en la zona de Tiergarten que combina los estilos neobarroco de su diseño original en el siglo XIX con el neomodernismo fruto de la reconstrucción de Berlín luego de la caída del Muro. La cúpula absolutamente vidriada hacia el cielo y hacia el piso, desde donde se ve el salón de debate y votación de los diputados, fue diseñado por el arquitecto Norman Forster, el mismo que diseñó y construyó la nueva sede del Gobierno porteño. En esa misma cúpula funciona el KTMfer, al que se accede sólo por invitación y donde, entre otros (y además de obviamente Merkel), también almorzaron o cenaron alguna vez Vladímir Putin, James Cameron, Helmut Kohl y toda la galería de políticos europeos. Sólo la vista que otorga de Berlín vale la pena; además el menú es exquisito, pero, como se trata de un lugar para hablar de política y negocios a la europea (rápido y con la menor cantidad de vueltas posibles), el trámite se hace corto y la posibilidad de degustar opciones se complica. La conclusión, a dúo, la dieron los dos diputados que más saben de la realidad política alemana: Philipp Murman, del partido de centroderecha CDU, y Klaus Barthel, del centroizquierda SPD. Aunque en estos días la distinción partidaria es un juego de palabras: los dos principales partidos más importantes de Alemania gobiernan en una coalición que ya lleva más de siete años de vida y que aglutina a casi el 80% de los votantes del país. El CDU (el partido de Konrad Adenauer) y el SPD (de Willy Brandt) vivieron casi 50 años enfrentándose, hasta que eligieron una coalición de principios básicos a partir de la llegada de Angela Merkel al poder .

Los dos anfitriones eligieron un ámbito inmejorable para ir al punto sin rodeos sobre el conflicto entre la Argentina y los fondos buitre. Coincidieron en que "los buitres no pueden provocar una nueva crisis, más cuando un país logró que el 93% de los acreedores aceptaran una opción de pago, lo que los convierte en minoría". Mencionaron cómo hace pocos años toda la Unión Europea tuvo que salir a "defender" a Irlanda contra la acción de los fondos buitre que querían quedarse con varios bancos de ese país. Insistían los legisladores con que "un solo jugador como los buitres no puede poner en jaque todo un sistema financiero". Para ambos la discusión se tiene que dar en las Naciones Unidas, que anticiparon que probablemente haya algún tipo de avance en los debates que se están dando en estos tiempos en la ONU y que son propiciados por la Argentina. Sería todo un cambio ya que, hasta ahora, el Gobierno de Merkel vino votando en contra de la aplicación de restricciones a la acción de los buitres. Sin embargo, la certeza de que están comprando bonos griegos y avanzan en otros Estados, como Hungría y la experiencia irlandesa, hicieron que Alemania y otros estados comiencen a tomar en serio la posibilidad de la creación de una Corte Internacional independiente, especializada en este tipo de cuestiones. "Sería como un nuevo CIADI", se reflexionó en la mesa del KTMfer". "A la larga, siempre se deberá negociar. Es la forma en que los problemas se solucionan". Según Barthel y Murmann, el acuerdo al que se llegó en mayo de 2014 con el Club de París puede ser un ejemplo a repetir. ¿Qué ganaría la Argentina negociando con los fondos buitre y llegando a un acuerdo? El dúo de legisladores alemanes no tiene dudas: es el momento de invertir en la Argentina, y para eso hay que terminar definitivamente con problemas como la herencia del default de 2001.

Siguió el previsible bombardeo de preguntas a la delegación argentina: ¿Cómo ven a Scioli? ¿Puede haber un acuerdo Macri-Massa? ¿Qué tienen pensado hacer los candidatos con la prohibición para habilitar las transferencias de las empresas alemanas en la Argentina? ¿Durará mucho más esa restricción? Como ya se evidenciaba que no había mucha solidez en las respuestas, se pasó a hablar de Grecia, el gran dilema europeo de estos tiempos y que tiene a Alemania como actor fundamental. "Los puentes sólo se romperán si lo decide Grecia. Nunca la Unión Europea dejará solo a ese país", insistían los diputados, aclarando de todas maneras que el Gobierno griego debe aplicar reformas duras "y reales", las que "deben hacerse de cualquier manera". Pidieron finalmente que la mirada sobre Grecia sea "sólo profesional" y se recordó que en el salvataje griego están involucrados "países, no el mercado". Finalmente, y volviendo la conversación a la relación entre Alemania y la Argentina, los diputados reconocieron que actualmente "la relación está fría". Las causas fueron deslizadas de manera muy pulite y diplomática, pero clara: la falta de habilitación para el acceso a dólares por parte de las empresas alemanas, el acuerdo con Irán y la cercanía con Venezuela. "Pero todo puede mejorar, somos dos países muy amigos y la relación puede pasar de manejable a productiva en poco tiempo". La relación está fría, pero puede mejorar.

Temas parecidos discutió entre Washington y Nueva York otro grupo multipartidario que viajó a los Estados Unidos por gestión de la Cámara de Comercio Argentino-Americana, y que reunió a personajes que viven peleándose en la superficie, pero que en la cabina de un avión o en la convivencia de un tour cruzan experiencias y sueñan con una política menos ríspida y convivencial. Ese viaje les permitió explicar proyectos y también responder a preguntas sobre los de sus jefes partidarios, a gente del massismo como José Ignacio de Mendiguren y Marcelo Alessandro, del macrismo como Laura Alonso y Patricia Bullrich y del sciolismo como Gustavo Marangoni quien, en agenda aparte, hizo el clásico tour con inversores de la plaza de Nueva York y Nueva Jersey, explicando quién es Scioli y qué hará si gana las elecciones. Del viaje ese conjunto trajo la seguridad de que la candidata fija de los demócratas es Hillary Clinton y que los republicanos van a una pelea dura para decidir al contrincante.

Vamos a terminar con un chiste de ultratumba.
Muere un motoquero y va al infierno. Lo recibe Satán en persona y se produce este diálogo:
-¿Por qué esa cara?
-Y... ¡estoy en el infierno!
-El infierno no es tan malo. ¿Te gusta beber, por ejemplo?
-¡Mucho!
-Entonces los lunes te van a encantar: hay tequila, whisky, cerveza, vodka, todo lo que puedas imaginarte, y nada te va a caer mal porque estás muerto.
-Suena bien.
-¿Sos fumador?
-Sí.
-Vas a amar los martes: tenemos los mejores cigarros y cigarrillos del mundo, y podés fumar lo que quieras sin riesgos. Y el juego, ¿te gusta?
-Mucho.
-Los miércoles son tu día: blackjack, ruleta, póker, carreras. Y aunque te quedes sin plata, podés seguir porque estás muerto.
-¡Genial!
-Las drogas, ¿te gustan?
-Y... sí, mucho.
-Los jueves tenemos cocaína, marihuana, éxtasis... Y, como estás muerto, podés consumir sin que te hagan nada.
-¡Guau! ¡Nunca imaginé que el infierno fuera un lugar tan copado!
-¡Sí! ¿Y sos gay?
-No, ¿por?
-Ay... no creo que te gusten mucho los viernes.

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