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Chávez devaluó un 65% y se arriesga ahora a un estallido de los precios
Hugo Chávez
«La tasa de cambio que va a tenerse a partir del 1 de enero es la unificación de la tasa de cambio de 2,60 a 4,30» bolívares por dólar», dijo el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, en un mensaje transmitido por la estatal Venezolana de Televisión.
Con este nuevo ajuste al control de cambio vigente, se elimina la tasa de 2,60, que fue fijada en enero para sectores prioritarios, como la salud, las importaciones de alimentos y las remesas al extranjero. Un tipo de cambio que estaba limitado principalmente a operaciones del Estado y al que los empresarios privados casi no tenían acceso.
Todas las transacciones estarán sujetas ahora a la paridad de 4,30 bolívares por dólar, establecida también en enero para el resto de productos y la venta de los dólares obtenidos de las exportaciones petroleras.
Según analistas, al reducir tan drásticamente el valor del bolívar para las importaciones de primera necesidad, se producirá un encarecimiento de los productos en este país que finalizará 2010 con la inflación más alta de América Latina: 26,9%.
Consecuencias
«Es una devaluación del 65%. Eso va a tener consecuencias importantes porque en las importaciones que se realizaban a 2,60 se concentraban alimentos y medicinas, y eso va a reflejarse en los precios de los productos», explicó Pedro Palma, presidente de la Academia de Ciencias Económicas.
«Esto va a tener una repercusión justamente en la dieta popular. Los más afectados van a ser los más pobres», dijo por su parte Eduardo Mayobe, ex viceministro de Hacienda.
Venezuela es un país monoexportador de petróleo que importa la mayoría de los alimentos que consume, que por temporadas pueden escasear de las góndolas.
Más allá de los dolores que se avecinan, en especial para los más pobres, la base electoral excluyente del presidente Hugo Chávez, los expertos coinciden en que la medida debía tomarse, pues la tasa de 2,60 bolívares por dólar era «artificial».
«Ese tipo de cambio era artificial que ya no tenía sentido económico alguno y que constituía una sobrevaloración exagerada. Por lo tanto, era obvio que esta medida se tenía que dar más temprano que tarde», añadió Palma.
Sin embargo, esto implica que sus efectos en la economía se vean traducidos en una inflación mayor a la ya alta meta estipulada por el Gobierno. Justamente, insisten los analistas, la elevada inflación ha sido un elemento clave en la rápida erosión del tipo de cambio.
«Es absurdo anunciar justo antes de esta medida una meta de inflación de entre el 22% y el 24% para 2011 porque obviamente va a ser superior», indicó Orlando Ochoa, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello, en referencia a las metas fijadas en el Presupuesto del año próximo.
Agencias AFP, DPA y Reuters


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