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Cheque mata progresismo: cayó sesión por bodas gay
Tarde. Ni Vilma Ibarra, coautora del proyecto, ni Martín Sabbatella, llegaron a tiempo para habilitar el tratamiento del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Néstor Kirchner, quien había prometido debutar en las sesiones ordinarias para avalar el matrimonio gay ni siquiera llegó al Congreso y ordenó por teléfono no aportar quórum para evitar que en la frustrada sesión, los bloques opositores habilitaran el tratamiento de la coparticipación del impuesto al cheque. El ex presidente había desarrollado -y hasta convencido a sus fieles- una doctrina sobre la importancia de aprobar la iniciativa reclamada por la comunidad homosexual como vía para reflotar una transversalidad multitarget que le diera al kirchnerismo oxígeno para soñar con un triunfo en la primera vuelta electoral en 2011. Pero primó la disciplina financiera para evitar la fuga de 10 mil millones de pesos de coparticipación del impuesto al cheque para las provincias.
La oposición también volvió a resbalar y, pese a controlar el quórum, no logró sentar a 129 diputados en sus bancas. El lobby del Episcopado de Jorge Bergoglio hizo el resto y la sesión se convirtió en una mueca legislativa donde, literalmente, el cheque mató al progresismo.
A las 11.45, tras aguardar sin éxito 45 minutos por el quórum, el jefe del bloque del Peronismo Federal, Solá, pidió al titular de la Cámara baja, Eduardo Fellner, que levantara la sesión. En ese momento, había 116 diputados sentados en sus bancas y según argumentó Solá después de que se cayera la sesión, su intención fue «poner en evidencia» a los ausentes del Frente para la Victoria y el Nuevo Encuentro de Sabbatella, aliados del Gobierno nacional.
«El oficialismo y sus aliados son absolutos responsables de que no haya habido sesión, y lo más grave es que no tenemos una explicación de quienes jugaron fuerte a favor de esta ley, pero no vinieron a dar quórum», subrayó Solá. Sin embargo, el bloque del ex intendente de Morón tiene cinco integrantes, por lo que su estadía en el recinto no hubiera alcanzado para iniciar el debate, ya que el pico de diputados sentados fue de 121, ocho menos que el quórum (129).
Más allá de eso, sobre Sabbatella y especialmente sobre Vilma Ibarra, principal propulsora del casamiento gay, recayeron todas las críticas del arco opositor, que de derecha a izquierda denunció un pacto entre Nuevo Encuentro y el Gobierno para entorpecer el tratamiento de la modificación del impuesto al cheque.
«El levantamiento de la sesión de hoy fue una canallada de los sectores que no quieren que se igualen los derechos de homosexuales y heterosexuales. Quedamos atrapados entre quienes no querían tratar la ley de cheque y quienes no querían tratar la ley de matrimonio», explicó Sabbatella.
En respuesta, el líder de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, enfatizó: «Del oficialismo no quiso sentarse ni una persona porque le temía a la discusión del cheque, pero lo más vergonzoso, la perla, es para el bloque de Martín Sabbatella y Vilma Ibarra».
En la misma línea, la diputada de la Coalición Cívica, Fernanda Gil Lozano, apuntó contra Nuevo Encuentro y consideró que «hay algunos partidos que se dicen de izquierda y después no cumplen. Vilma Ibarra necesitó 45 minutos para juntar sus papeles y bajar al recinto. Que me lo venga a decir acá eso», desafió la legisladora luego de que la titular de la Comisión de Legislación General asegurara que no llegó a la sesión porque «como miembro informante -del proyecto de matrimonio gay- repasó el dictamen hasta último momento».
De todas formas, Gil Lozano admitió que «en los sectores más conservadores» de la oposición, como el PRO y el Peronismo Federal, «pedían a gritos que se levantara la sesión».
«Estaban todos los sectores más conservadores pidiendo a gritos que nos levantáramos. Si los de Sabbatella se hubieran sentado estaríamos sesionando», recalcó la diputada de la CC en declaraciones a la prensa en el Salón de Pasos Perdidos minutos después de que se frustrara el debate.
En tanto, el diputado del Sí, Eduardo Macaluse, expuso otra teoría y dijo que el pacto fue entre «el oficialismo y varios bloques del grupo A. Unos no querían tratar el matrimonio entre personas del mismo sexo, otros no querían tratar la ley del cheque y nadie quería tratar el tema deuda externa», se quejó Macaluse, y a su tesis se abonaron las referentes de Libres del Sur Cecilia Merchán y Victoria Donda.
Este martes en labor parlamentaria los representantes de todas las bancadas habían acordado el tratamiento en el recinto del giro a las comisiones del impuesto al cheque -el oficialismo proponía archivar el proyecto- y la ley que reforma el Código Civil para permitir el casamiento entre personas del mismo sexo.
La modificación que ya aprobó el Senado sobre el Impuesto a los Débitos y Créditos había quedado primero en la lista, por lo que se esperaba que la oposición volvería a tener la responsabilidad de juntar el quórum, ya que el oficialismo había anticipado que no contribuiría. En ese marco, a las ausencias de los aliados kirchneristas se sumaron las de algunos otros legisladores de la oposición, por lo que el número que se reunió en las bancas no alcanzó para iniciar la discusión.
Antes de que se disiparan los cruces y pases de factura entre los distintos bloques no oficialistas, el jefe del FpV, Agustín Rossi, anunció que había pedido una sesión especial para el próximo miércoles a las 10:00 con un único tema: el matrimonio de personas del mismo sexo. La oposición contraatacó con otra sesión especial, un día antes, el martes, con idéntico temario al fracaso de ayer: impuesto al cheque y el matrimonio gay.


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