CHILE: DERECHA SE APRESTA A FESTEJAR

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Santiago - A 20 años de la recuperación de la democracia, un país que sobrelleva y hasta asume el mote de conservador aportó últimamente algunas novedades interesantes. Por caso, Chile llevó a una mujer a la presidencia, en un continente más bien machista, y el candidato conservador acaba de realizar una propaganda televisiva en la que posó junto a una pareja de hombres gays tomados de la mano. Dicen que sólo se trató de marketing, que no habrá matrimonio entre homosexuales en un eventual gobierno de Sebastián Piñera, pero el sólo hecho de la emisión de la publicidad revela que muchos de sus votantes, al menos por estrategia, toleran hoy el mensaje.

Un país en el que Augusto Pinochet se encargó de diagramar un andamiaje de democracia a la medida de sus necesidades llega a la cita del domingo con una presidenta en ejercicio que perdió a su padre a causa de las torturas; un candidato oficialista hijo de un ex mandatario envenenado por el pinochettismo, y otro de 36 años que es hijo del guerrillero más emblemático caído en combate. Unos 600 militares y civiles están procesados por violaciones a los derechos humanos, a medida que la Justicia fue rompiendo amarras, empujada, es cierto, por tribunales del exterior. Buen lector del cambio de época, Piñera, amplio favorito para ganar el domingo -aunque habría balotaje-, es de hecho el menos ligado al régimen dictatorial en la alianza que lidera.

Un país que es presentado como paradigma del «laissez-faire» ausente arribará al día de la elección con una mortalidad infantil de 8 por cada mil nacidos vivos, un nivel preeuropeo cuando era de 18 por mil en 1990. En la Argentina, en el mismo lapso se pasó de 25 a 15 por mil, según cifras del Banco Mundial. Las comparaciones internacionales de porcentaje de pobreza suelen llevar a equívocos, pero en la mirada cronológica, Chile sumaba en 1990 el 40% de pobreza, contra un 13,7% de la última medición. Los chilenos gozan del mayor nivel de desarrollo humano de Sudamérica (puesto 44º a nivel mundial según el PNUD), sitial del que el país desplazó a la Argentina (49º).

Un país privatista por excelencia pudo lograr un fondo anticíclico reconocido en todo el mundo para afrontar la reciente crisis, gracias a los ahorros que le brindó la estatal Corporación Nacional del Cobre. La «cobredependencia», que explica la mitad de sus exportaciones, le jugó a Chile a favor por méritos propios en esta ocasión.

Claro que hay contrastes, debates ausentes y la consabida desigualdad. Un tal Gini dice que Chile (0,54) distribuye marcadamente peor la riqueza que la Argentina (0,46). El joven Marco Enríquez-Ominami dijo a Ámbito Financiero que unos cien mil chilenos ganan más que ocho millones juntos, y que el 60% de la población percibe menos de u$s 400 mensuales. Muchos coinciden en que una clave para revertir ese cuadro es la educación, pero que será muy difícil desandar el camino, con una oferta de instalaciones universitarias a lo estadounidense, pero también de precios de esas latitudes.

La misma Michelle Bachelet, que ayer celebraba el proceso por el crimen de Eduardo Frei Montalva, padre del postulante oficialista, y abrazaba sincera y emocionada a la madre de un campesino ejecutado en los hornos minero de Lonquén, fue la que vistió de luto hace tres años, cuando murió Pinochet, y permitió al Ejército que le rindiera honores.

Nunca como ahora estuvo tan cerca el fin de la secuencia ininterrumpida de gobiernos de la Concertación. Nunca como ahora, un presidente concertacionista fue tan popular como Bachelet.

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