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Chile: escándalo por u$s 1.000 M
Sebastián Piñera
El escándalo estalló el 9 de junio, cuando la empresa reveló que había reestructurado créditos por u$s 1.000 millones sin conocimiento ni consentimiento de sus más de 400.000 clientes. Básicamente, refinanció créditos pactados sin avisarles a los tomadores, sin autorización del Banco Central y cobrando cargos mucho mayores. Esos montos obtenidos de manera ilegal deberán ser devueltos a los consumidores, lo que provocará un fuerte quebranto en los estados contables de la compañía. El monto a devolver es el equivalente a diez veces el EBIDTA (utilidades antes de impuestos y amortizaciones) obtenido por la empresa en el ejercicio 2010. Hoy se hará una asamblea de accionistas que evaluará un aumento de capital de hasta u$s 400 millones, fondos con los que la firma busca aliviar su situación financiera.
Accionistas
Hasta 2009, los principales accionistas de La Polar eran el fondo Southern Cross, que lidera el ex Quilmes Norberto Morita -con el 31% del capital- y un fondo de la familia Bemberg, los exdueños de la cervecera argentina. En la actualidad, el capital se reparte entre las AFP (24%), fondos de inversión extranjeros (19%), fondos mutuos (9%), corredoras de Bolsa (34%) y fondos de inversión nacionales (14%).
Hace dos semanas, la compañía admitió que en los últimos años refinanció créditos de cientos de miles de clientes sin consultarlos y aplicándoles intereses mayores que los que venían pagando. La crisis se agudizó el lunes con la renuncia de su presidente y por el acuerdo de todos los directores de la firma de poner su cargo a la orden ante la asamblea de accionistas. La Polar tendrá que separar cerca de u$s 1.000 millones para cubrir deudas incobrables y compensar a sus clientes.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, garantizó que se perseguirá a los responsables del fraude «de forma impiadosa», según un comunicado oficial. El Gobierno no aportará fondos públicos para rescatar a La Polar, según declaró ayer el ministro de Finanzas, Felipe Larrain. Agregó que las autoridades están estudiando «cambios en la legislación que regula las operaciones con tarjetas de crédito».
La firma inició ayer un proceso de negociación con los clientes a los que refinanció unilateralmente, aunque las medidas aplicadas no satisfacen a la mayoría de ellos. La firma admitió que será un «proceso complicado».
Otros medios de compensación ofrecidos por La Polar a sus clientes son la eliminación de cargos por cobranza, además de la suspensión de las acciones de cobro y el recálculo de los intereses de la deuda a tasa contractual, entre otros.
Los principales afectados por esta crisis son las administradoras de fondos de pensión (AFP), que en la asamblea de hoy exigirán que los accionistas principales capitalicen la empresa y que de inmediato busquen un comprador -en lo posible, otra fuerte cadena minorista- para La Polar. Las AFP ya exigieron el congelamiento de los planes de expansión que tenía la firma, el fin de las opciones de acciones que gozaban sus ejecutivos y una clarificación de qué se hará con el dinero que se obtenga de la venta de acciones propuesta.
Agencias Bloomberg y Reuters, y Ámbito Financiero


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