Chile exhumará en abril los restos de Neruda

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El caso se había iniciado hace dos años a partir del testimonio de su chofer

Santiago de Chile - La justicia chilena confirmó ayer que en abril se exhumarán los restos de Pablo Neruda, dentro de la causa en la que investiga si el Nobel chileno fue asesinado. Se espera que esta semana se conozca la fecha exacta. El abogado querellante, Eduardo Contreras, que representa al Partido Comunista (PC), dio por hecho que esta semana el juez Mario Carroza fije la fecha exacta del procedimiento. Según fuentes del tribunal, la fecha se conocerá tras una reunión que habrá en estos días entre el juez, el abogado Contreras y representantes de la Fundación Neruda y el Servicio Médico Legal (SML).

La investigación judicial se abrió a mediados de 2011 a partir de una querella presentada por el PC, al que Neruda pertenecía, después de que su antiguo chofer denunciara que el poeta fue asesinado mediante una inyección letal por orden de la dictadura pinochetista. Hasta entonces, la versión oficial atribuía la muerte del poeta a un cáncer de próstata. Neruda murió el 23 de septiembre de 1973, 12 días después del golpe de Estado, en una clínica privada de Santiago, y antes de un viaje que lo llevaría al exilio en México.

La posibilidad de que Neruda haya sido asesinado por agentes de Pinochet fue sostenida por Manuel Araya, asistente del escritor en sus últimos días, en una entrevista que publicó la revista mexicana «Proceso». La Fundación dijo del poeta que «el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, la muerte de su amigo, el presidente Salvador Allende, y la persecución desatada contra otros de sus amigos, agravó su estado de salud».

En ese contexto, añadió, «en las difíciles condiciones creadas por la represión de esos días, tuvo que ser trasladado de emergencia desde su casa de Isla Negra a la Clínica Santa María, el 19 de septiembre». Neruda, que por la declinación de su salud había renunciado al cargo de embajador chileno en Francia en febrero de ese año, murió el 23 de septiembre en la misma clínica donde nueve años después fallecería (envenenado por agentes de la dictadura, según determinó en 2009 la Justicia) el ex presidente Eduardo Frei Montalva.

Contreras pidió el 5 de diciembre de 2011 la exhumación de los restos de Neruda. «La duda es: le inyectaron Dipirona para calmarle los dolores del cáncer, como dice el doctor Sergio Drapper de la Clínica Santa María, o le inocularon veneno como dice el testigo. La única manera de aclararlo es haciendo una exhumación», dijo entonces Contreras. Con «el testigo» se refería a Araya.

«Neruda no estaba para morirse», dijo el chofer, sino que «fue asesinado por el régimen de Pinochet». Según su testimonio, luego del golpe de Estado de 1973, la familia y los amigos del poeta decidieron trasladarlo hacia una clínica con el objetivo de mantenerlo seguro y a salvo. «Pensábamos que en la clínica estaría más seguro. Nunca pensamos que le iban a colocar una inyección e iba a morir», siguió Araya.

Para Contreras no hay dudas: «está demostrado que Neruda no falleció del cáncer», señaló. «El certificado de defunción habla de caquexia, que es un estado de muerte o estado vegetativo que tiene que producirse después de varios meses». Oportunamente, el abogado anexó la declaración notarial del ex embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez, quien estuvo con el autor de «Veinte Poemas de amor y una canción desesperada» antes de su muerte, además de otras personas que lo vieron.

«Esto demuestra que sus últimas horas de vida hablaba normalmente y caminaba y no estaba en el estado que presume el certificado de defunción. La prensa de la época da cuenta que Neruda murió de un infarto provocado por un shock. Nosotros creemos que ese shock lo causó una inyección puesta el domingo 23 de septiembre en el estómago», finalizó Contreras. Los restos de Neruda están enterrados junto a su esposa Matilde Urrutia en Isla Negra, a 100 kilómetros de Santiago.

«Ese maldito pinchazo lo mató. Él estaba enfermo de cáncer, pero lo sobrellevaba muy bien. Ese día él estaba pendiente de su viaje a México que haría efectivo dos días después. No estaba mal y no tenía por qué haber muerto. El gobierno militar no quería que saliera del país y por eso lo hizo», agregó Araya en su declaración.

El relato oficial de los hechos indica que las causas de la muerte fueron producto de un cáncer de próstata mientras permanecía internado en la clínica Santa María de Santiago de Chile. La clínica, según consta en el expediente de Carroza, se excusó de entregar la ficha médica o epicrisis del paciente, invocando el tiempo transcurrido. También fueron interrogados por el juez la enfermera personal del poeta, Rosa Núñez, y Gonzalo Martínez Corbalán, ex cónsul chileno en México, que estuvo con Neruda antes de su regreso a Chile. El juez ya obtuvo los antecedentes del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso donde Neruda se trataba de cáncer de próstata, los que indican que la enfermedad estaba controlada. En Chile, el caso de Neruda se suma a otras exhumaciones como la de Frei Montalva y Salvador Allende, el ex ministro José Tohá y el cantautor Víctor Jara.

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