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Chile: saqueadores devuelven bienes por u$s 2 millones
Michelle Bachelet visitó la Jefatura de Policía de Concepción, donde se acopiaron los electrodomésticos devueltos. En la tercera ciudad chilena tuvo lugar la semana pasada una ola incontrolable de saqueos que indignó al Gobierno.
La mandataria visitó la bodega en la que la Policía reúne los elementos recuperados. «Esos saqueos nada tienen que ver con la supervivencia, tienen que ver con gente que busca lucrar en medio del dolor. Hay vecinos indignados porque algunos estaban vendiendo estas especies. Los bienes tienen un valor de 1.000 millones de pesos (unos u$s 2 millones)», calculó Bachelet. Asimismo, insistió en que se les aplicará «todo el rigor de la ley» a quienes aprovecharon las circunstancias.
Desde allí, la presidenta decretó tres días de duelo por la tragedia que dejó unos 800 muertos y desaparecidos, en una cifra aún preliminar que está siendo revisada, según las autoridades.
Quien desobedeciera la orden de las fuerzas que custodian la región bajo toque de queda se arriesgaba a ser arrestado de inmediato o ser sometido a un allanamiento en su vivienda. En suma, unas 100 personas permanecían detenidas por su supuesta responsabilidad en los saqueos, que desdibujaron la imagen de prolijidad que los medios chilenos acostumbran a proyectar.
«Ya no hay saqueos. Fueron uno o dos días fuertes. Con el apoyo de las Fuerzas Armadas, nos permitió crear una fuerza suficiente para aplacar y combatir el pillaje, el cual ha bajado a cero. Volvió la normalidad», indicó el comisario mayor Rolando Molina.
Molina supervisaba ayer el depósito en un galpón de grandes dimensiones de lavarropas automáticos, televisores de última generación, hornos, heladeras, colchones, sillas, mesas y sofás, todo devuelto por los vecinos de barrios humildes como Palomares, de Concepción.
Centenares de personas murieron o desaparecieron después del sismo -de 8.8 puntos en la escala de Ritcher- y el tsunami del 27 de febrero, cuando decenas de miles de viviendas se derrumbaron o quedaron dañadas, con vastas regiones sin luz, agua ni alimentos.
Tras ello, Concepción y otras ciudades y pueblos se transformaron en tierra de nadie durante varios días, lo que se sumó a la desesperación de sus pobladores sin alimentos ni agua. El Gobierno impuso entonces el estado de excepción y envió 14.000 soldados a la zona a la vez que víveres. En ese sentido, Jaime Tohá, intendente (gobernador) de la región del Biobío, declaró a la prensa que «el toque de queda no será aún levantado».
Mientras tanto, pobladores sin techo en Talca, Iloca, Constitución y Pelluhue, todas ellas en la región de Maule, y en Dichato, en la región de Biobío, recibían ayer raciones de comida caliente, pero su situación seguía siendo desesperante, bajo la lluvia, viviendo en carpas o albergues tras haberlo perdido todo.
Caravanas de camiones con ayuda volvieron a partir ayer desde Santiago hacia al sur, cargados de alimentos, abrigo y viviendas de emergencia para aliviar a los dos millones de damnificados, tras una televisada jornada solidaria que consiguió unos u$s 5 millones bajo el lema «Chile ayuda a Chile».
Por su parte, el ministro de Obras Públicas estimó que las obras de reparación de caminos, rutas y puentes, tendrán un costo de entre u$s 1.000 y 1.200 millones. No obstante, aclaró que esta estimación no incluye las reparaciones de edificios públicos y puertos comerciales dañados.
En principio, el gasto total de reconstrucción sería de u$s 30.000 millones, estimaron consultoras.
Agencias AFP, DPA, EFE, Reuters y ANSA


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