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China hace pie en África antes que Occidente
Sudáfrica se siente halagada, pero Turquía, Indonesia o México tienen un Producto Bruto Interno (PBI) notablemente mayor. También la tasa de crecimiento de Sudáfrica está claramente por debajo del nivel de los BRIC.
Sin embargo, la idea es una nueva prueba de la ofensiva de Pekín en África, que está cada vez más rendida ante la «seducción china». Incluso el Gobierno de la Sudáfrica democrática está fascinado por una perspectiva que combine crecimiento y bienestar con un Gobierno autoritario.
El entusiasmo del Gobierno del presidente Jacob Zuma, y sobre todo de su partido, el Congreso Nacional Africano, con la planificación central china y su paz interna queda en evidencia por los numerosos contactos y visitas de delegaciones de alto nivel al gigante asiático.
Sin embargo, lo decisivo han sido los éxitos de China en países de cuño autoritario como Zimbabue, Angola, Mozambique o el Congo. «Los chinos ofrecen soluciones atractivas por mano propia sin exigencias políticas, algo con lo que no podemos competir los europeos», lamenta un importante diplomático de la Unión Europea en Maputo (Mozambique).
A cambio de explotar recursos como el petróleo, el gas, el hierro, el cobre, la bauxita o el uranio, Pekín ofrece un paquete de créditos, inversiones y proyectos. Con esta ayuda se construyen calles, hospitales, aeropuertos, estadios y palacios presidenciales.
China quiere hacer buenos negocios. Poco importa cómo las elites africanas traten al pueblo o a las minorías. «La ayuda china para África se guía por las necesidades de África, sin imponer condiciones políticas», dijo en 2010 el viceministro chino de Comercio, Chen Jian.
Para alegría de los dictadores, aquí no hay «intervención imperialista», ni molestos reclamos para que se respeten los derechos humanos o el Estado de derecho. A otros dos miembros del BRIC tampoco les importan mucho la corrupción y la mala gestión económica en el continente negro.
China ya está presente en más de 40 países africanos, donde trabaja más de un millón de empleados y técnicos de ese país. Sin embargo, la presencia china en el continente, que también pone en evidencia las dudas de Pekín sobre la competencia y el empeño de los africanos, resulta políticamente explosiva. Diplomáticos estadounidenses informan desde
Angola y Nigeria sobre un creciente descontento en esos países, según documentos revelados por WikiLeaks.
Sin embargo, la influencia de China en África crece sin parar. El gigante asiático ya desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial. Pekín invirtió en África hasta 2009 más de 100.000 millones de dólares, según la revista African Business.
Agencia DPA


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