8 de noviembre 2010 - 00:00

Chubut impulsa el maíz en los valles irrigados

La producción de maíz en los valles irrigados de Chubut es impulsada por el Gobierno provincial para abaratar costos en la alimentación de ganado.
La producción de maíz en los valles irrigados de Chubut es impulsada por el Gobierno provincial para abaratar costos en la alimentación de ganado.
El Ministerio de Industria, Agricultura y Ganadería de Chubut lanzó el «Programa de producción de maíz y sorgo en los valles irrigados de la provincia», que apunta a abaratar los costos de la producción de carne vacuna en la zona.

La actividad «tiene un alto techo de crecimiento, dado que la demanda supera ampliamente a la oferta de los productores», según explicó el ministro de la cartera provincial, Leonardo Aquilanti. La siembra de maíz y sorgo viene «atada a tener una mayor cantidad de ganado bovino», agregó.

«En este momento Chubut está produciendo el 30% de lo que consume, por lo tanto todavía tenemos un techo muy alto en lo que es mercado interno», aclaró Aquilanti.

Sin embargo, no descartó la venta al exterior «porque con la condición sanitaria que tenemos nosotros podríamos estar entrando en los mejores mercados del mundo».

El funcionario explicó que la ecuación económica de lo que es la producción del kilo de carne «cambia totalmente pudiendo hacer la siembra del maíz y el sorgo acá». Asimismo, destacó que «hoy los productores están teniendo que traer de las provincias del norte estos cereales».

El ministerio provincial buscó unificar criterios con municipios e instituciones como el INTA, la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) y las empresas que forman parte de la cadena productiva, con el fin de generar recursos propios para la alimentación y engorde de ganado, y para la próxima temporada superar las 300 hectáreas con más de 70 productores. Para esto se dispuso una línea de crédito destinada a la compra de maquinaria específica para la siembra y cosecha de estos cultivos.

También se informó que el organismo oficial realizará un aporte para cada hectárea incluida dentro del programa con 50 kilos de fertilizante, que representa el 50% que debería tener el cultivo para expresar su rendimiento potencial, mientras que corresponde la parte restante al productor.

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