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Cimbronazo en Alemania: el auge de la ultraderecha opacó el triunfo de Merkel
La canciller estudiaba opciones para formar una coalición de gobierno luego que sus socios de la socialdemocracia rechazaran reeditarla. Sin embargo, pidió a sus socios que lo piensen.
¿EL FIN DE LA ALIANZA?.El líder de la socialdemocracia (SPD) Martin Schulz y Angela Merkel se saludan tras la difusión de los resultados.
"Estamos en el parlamento alemán y cambiaremos este país; cualquier gobierno que se forme deberá tener cuidado; lucharemos contra Merkel o cualquiera que esté en la conducción del gobierno", prometió desafiante uno de los candidatos y líderes de la AfD que sin dudas conseguirá una banca, Alexander Gauland.
Exultante, la cúpula del partido de extrema derecha, que nació hace sólo cuatro años para oponerse al euro y pronto giró hacia posiciones abiertamente xenófobas y filonazis, ratificó que una de sus primeras medidas en el parlamento será pedir la creación de una comisión para investigar si Merkel violó leyes nacionales cuando abrió las fronteras a cientos de miles de refugiados durante unas semanas en septiembre de 2015 durante la llamada crisis de refugiados europea.
"Hoy es un día triste y amargo para la socialdemocracia alemana", afirmó por su parte Martin Schulz, el candidato de la fuerza, que logró mantener el segundo lugar pero con una popularidad marcadamente menor que en el pasado.
En medio de un clima de desesperanza, Schulz también anunció que la socialdemocracia no reeditará la actual gran coalición con Merkel y pasará a la oposición.
No lo dijo, pero todo indica que los socialdemócratas no quieren dejar el camino libre a la extrema derecha para convertirse en la principal fuerza de la oposición, un rol institucional que conlleva mucho poder y reconocimiento en el parlamento federal alemán.
Pero con esta decisión, y dado que Merkel repitió hasta el hartazgo en la campaña que no se aliará con la AfD o con La Izquierda, la canciller se queda con una única opción para formar una coalición mayoritaria en el Bundestag: juntarse con los liberales del FDP -lo que ya hizo entre 2009 y 2013- y con Los Verdes, un partido con una plataforma progresista que rechaza el ajuste y una política económica pro mercado libre.
La otra posibilidad es sellar una coalición de gobierno en minoría, con el beneplácito de parte de la oposición, en este caso, los socialdemócratas. Pero esta opción siempre conlleva inestabilidad y la creación de un Ejecutivo débil y muy dependiente de las negociaciones coyunturales para cada tema.
Merkel prometió ayer iniciar "un diálogo sereno" y le pidió a Schulz que demore su decisión. Sin embargo, está claro que se avecinan momentos de mucha tensión y duras discusiones con partidos tan disímiles como los liberales del FDP y Los Verdes. Una vez más, la canciller alemana deberá poner en práctica sus conocidos dones de hábil dirigente política.
| Agencias EFE, AFP y DPA, y Ámbito Financiero |


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