28 de abril 2026 - 00:00

El valor de lo propio: por qué vuelve el cine en formato físico

En pleno auge de las plataformas, donde reina la inmediatez, lo tangible aparece como una forma distinta de ver películas. Un fenómeno global que, pese a los vaivenes económicos, aún sobrevive en Argentina.

Existen locales que reinventaron el modelo del videoclub y hoy funcionan como puntos de venta.

Existen locales que reinventaron el modelo del videoclub y hoy funcionan como puntos de venta.

Los Unos y los otros.

Hace algunas décadas, ver una película en casa implicaba pasar por el videoclub del barrio. Para muchos un paraíso cinéfilo, era un espacio repleto de títulos de cualquier tipo: desde los grandes estrenos hasta las opciones más desconocidas, donde elegir qué ver era parte de la experiencia. Ese ritual no desapareció, se transformó.

Hoy, con el auge de las plataformas de streaming, ese catálogo está a tan solo un clic de distancia desde la comodidad del hogar. Lo que antes era recorrer góndolas, ahora conlleva perder minutos (y quizá horas) scrolleando sin decidir qué ver entre las opciones que sugiere un algoritmo.

En medio de esa lógica digital —ya sea por moda, hobby, pasión o incluso por cansancio del streaming— hay quienes siguen eligiendo consumir películas en formato físico.

Cansados del streaming: el límite del catálogo infinito

La consolidación de las plataformas de streaming y la pandemia de Covid-19 provocaron una caída sostenida en las ventas de las películas en formato físico en los últimos años, con un descenso superior al 20% entre 2023 y 2024, según los datos registrados por el medio Los Angeles Times.

Pero algo cambió en 2025: la caída de las ventas de DVD, Blu-ray y 4K UHD se redujo un 9% y el mercado generó unos u$s870 millones. Si bien todavía es un nicho, el dato marca una inflexión en una tendencia que parecía condenada al olvido.

Parte de este freno en la caída se explica por el crecimiento del 4K UHD, impulsado por consumidores que priorizan la calidad de imagen y sonido frente al streaming, que suele comprimir la definición y perder detalles.

Coleccion Bluray 4K
En 2025, la caída de las ventas de DVD, Blu-ray y 4K UHD se redujo un 9%.

En 2025, la caída de las ventas de DVD, Blu-ray y 4K UHD se redujo un 9%.

En paralelo, según datos de la consultora Deloitte, el 47% de los usuarios siente que paga demasiado por sus servicios de streaming, mientras que el 41% cree que el catálogo no siempre justifica el precio. Es decir, que el problema empieza a estar en la percepción del valor y es ahí donde aparece una sensación de cansancio.

En ese contexto, entre los más jóvenes (la Generación Z) crece el interés por poseer y vincularse de manera sentimental con los consumos. En el caso del cine, tener las películas de manera permanente sin depender de licencias cambiantes, aumentos de precio o su eliminación del catálogo. La idea de ser dueño de lo que se consume empieza a recuperar valor.

El formato físico en Argentina: una resistencia cambiante

En el plano local, el fenómeno presenta particularidades propias. En la actualidad, la edición de películas quedó reducida a la importación y el cierre de las grandes distribuidoras del país dio lugar a una liquidación masiva del stock remanente a precios de remate, como ocurrió con SBP Worldwide.

A diferencia de lo que ocurre en mercados como el estadounidense, donde todavía existe una presencia sostenida de películas en formato físico en grandes cadenas, en Argentina el espacio dedicado a estos productos es más acotado. Por ejemplo, en el caso de Yenny directamente dejaron de comercializar DVD y Blu-ray, dos formatos que durante años tuvieron presencia en sus locales.

Aún así, en las calles todavía sobreviven espacios donde el formato físico sigue teniendo lugar. Tal es el caso de la feria de Parque Centenario, donde existen puestos de películas que se mantienen activos, mientras que, en otros puntos de la ciudad, algunos locales lograron reinventar el viejo modelo del videoclub y hoy funcionan como puntos de venta y encuentro para coleccionistas.

En diálogo con Ámbito, Damián Massat, quien atiende hace más de una década el local “Los Unos y los otros” sobre la avenida Corrientes, describió: “Nuestro local es de nicho, somos unos sobrevivientes. Hay gente que se asombra de que uno exista”.

Para Massat, el vínculo con el formato físico tiene una diferencia clave frente a las plataformas: “Las plataformas son la golosina del momento. Tienen la película del día y la serie en tendencia. Es un sabor momentáneo”.

En ese contexto, el comportamiento del mercado físico muestra cierta estabilidad. Marcelo Fiorentino, dueño de la tienda 365 CINE y con más de 15 años en el rubro, señaló: “Obviamente no se vende lo mismo que hace 10 años, pero la cantidad es más o menos estable, no hay una baja notoria. Por ahí depende más de los vaivenes de la situación económica del país”.

En esa línea, Pablo Borrazpardo, al frente de CINEYMUSICASHOP desde hace 18 años, aportó otra mirada sobre el mercado local. “En Argentina no afectan las plataformas ni la piratería: afectan el valor del dólar y el poder adquisitivo. Ese es el verdadero enemigo del coleccionismo en el país”, aseguró.

Esa dependencia económica se nota directamente en el consumo. En períodos de mayor estabilidad y capacidad de compra, el movimiento en los locales era significativamente mayor. “Hubo una época donde un cliente se llevaba cuatro o cinco películas por semana. Hoy es imposible”, recordó Borrazpardo.

Sostener el negocio en ese contexto no es sencillo. “Es muy difícil, es muy cambiante… Hoy el secreto no está en la venta, sino en la compra, en cuidar los costos”, explicó Borrazpardo.

Colección Bluray 4k 2
El DVD nació en 1996, el Blu-ray en 2006 y el 4K Ultra HD en 2016.

El DVD nació en 1996, el Blu-ray en 2006 y el 4K Ultra HD en 2016.

En la práctica, ciertos títulos mantienen una demanda constante. “Blade Runner, Alien, Interestelar, Rocky, El Padrino… son películas que se venden todos los meses”, enumeró Fiorentino dando cuenta de que la gente apuesta más por los clásicos a la hora de coleccionar.

Sobre el futuro, Fiorentino se mostró cauto: “en el corto plazo creo que el formato físico no va a morir, en 20 años no lo sé”. En ese sentido, Borrazpardo agregó que “las grandes empresas distribuidoras van a hacer lo necesario para que no desaparezca”.

Ese escenario no es exclusivo del cine. En los últimos años, los discos de vinilo dejaron de ser un objeto del pasado y volvieron a ganar terreno en la música, mientras que el libro de papel logró sostenerse frente al avance digital. Sin ser fenómenos idénticos, comparten una misma lógica: lo tangible empieza a pesar más que los consumos inmediatos, muchas veces efímeros.

El coleccionismo de películas: el objeto como identidad

El formato físico encontró un nuevo terreno en el coleccionismo: ya no se trata solo de ver una película, sino de poseerla como objeto. En este sentido, Fiorentino remarcó: “Había mucho público que compraba ocasionalmente una película porque era la única manera que tenían para verla. Con el tiempo, se empezó a transformar en algo más de coleccionistas”.

Ese cambio también se refleja en la oferta. Hoy conviven ediciones básicas con DVDs que pueden conseguirse desde los $5.000, junto con versiones premium en Blu-ray o 4K UHD que superan los $150.000 (y hasta más). De esta manera, el atractivo no pasa solo por la película en sí, sino también por el objeto: cajas metálicas o steelbooks, ediciones limitadas y lanzamientos de sellos boutique como Criterion o Arrow Video, que suman material extra, restauraciones y diseños especiales.

El hobby plantea además un desafío hacia adelante. “La gente que colecciona tiene más de 30, 40 o 50 años. El desafío es que se sume gente más joven”, advirtió Fiorentino.

Ese perfil tiene que ver con un componente generacional. Para muchos, el formato físico formó parte de su infancia y adolescencia, lo que explica por qué el coleccionismo hoy se concentra en un público adulto.

Más allá del factor emocional, ese vínculo con el objeto también tiene un costo. “Es un hobby caro para la Argentina”, reconoció Borrazpardo en relación a que gran parte del material es importado y está atado al dólar. A esto se suma la falta de reproductores dedicados en el mercado local, obligando a traer equipos costosos o recurrir a consolas de videojuegos.

De todas maneras, el valor del coleccionismo está en otro lado. “Uno colecciona por pasión y la pasión no muere”, afirmó Borrazpardo. En la misma línea, Fiorentino agregó: “Armar una colección está bueno porque representa los gustos de cada uno. Es un reflejo de la personalidad”.

En ese contexto, Massat lo sintetizó con una idea simple: la posibilidad de elegir. “El formato físico dura para toda la vida. Vas a tu biblioteca y elegís lo que vos querés ver”.

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