25 de febrero 2019 - 00:02

Adiós a Donen, el hombre que le dio alas al musical

Otras de sus grandes películas en Hollywood fueron "Siete novias para siete hermanos" y "Boda real", donde figura esa famosa escena en la que Fred Astaire, su ídolo de infancia, rompe literalmente la gravedad.

Donen. La Academia le negó el Oscar a Cantando bajo la lluvia, en 1953, pero él se destacó muchos años más tarde cuando ganó el honorífico.
Donen. La Academia le negó el Oscar a "Cantando bajo la lluvia", en 1953, pero él se destacó muchos años más tarde cuando ganó el honorífico.

“Para mí, dirigir es como el sexo: cuando es bueno es muy bueno, pero cuando es malo, aun así es bueno”. La frase pertenece a Stanley Donen, director de 27 películas, casi todas memorables y deliciosas. De ese total, sólo 11 fueron musicales, pero tan buenas que lo llamaron El Rey del Cine Musical. Y aunque no era actor, también hizo uno de los mejores números en la historia de la Academia, cuando a los 73 años recibió el Oscar a la Trayectoria y acercándolo a su cara se puso a cantarle “Cheek to cheek”, y a bailar, ovacionado de pie por toda la sala. Después, con el tiempo, pasó a ser el último gran director todavía vivo de la Epoca de Oro de Hollywood. El sábado murió, en su casa de Manhattan, cuando estaba próximo a cumplir los 95.

Había nacido en Carolina del Sur en 1924, pero él decía que vio la luz recién en 1933, cuando descubrió a Fred Astaire en “Volando a Rio”. Aquello fue encontrarle un sentido a la vida. A sus estudios de piano y clarinete sumó los de bailarín, y a los 16 años se fue para Broadway. Quiso la suerte que pronto se cruzara con Gene Kelly, que ya era una estrella en el teatro, y que éste lo tomara como su asistente personal en las coreografías. Ya amigos, fueron a Hollywood. Kelly se consagró enseguida como estrella de cine, y Donen, con solo 20 años, como coreógrafo de comedias. Les siguió el paso Arthur Freed, gran productor de la MGM, y los invitó a dirigir algo los dos juntos. Así nacieron “Un día en Nueva York”, con la novedad de estar parcialmente filmada y bailada en escenarios reales, y “Cantando bajo la lluvia”, una de las mayores, sino la mayor, de las películas del género.

“Éramos muy amigos con Gene, de pelearnos horas por cualquier detalle. Pero Dios está en los detalles. Y teníamos mucho en común, tanto que se casó con mi primera ex, Jeanne Coyne”. A señalar, la cuarta, la turbulenta actriz Ivette Mimieux. Y la sexta, la actriz y directora Elaine May, su compañera de la vejez. Ya nonagenario, cada vez que salía se colgaba humorísticamente al cuello una medalla con la indicación “Si se encuentra perdido, devuélvase a Elaine May”.

Fue una linda vida la de Stanley Donen. Revivió el género musical, hizo bailar literalmente hasta por las paredes y el techo a su ídolo de la infancia Fred Astaire (“Boda real”), supo aprovechar el entonces novedoso cinemascope (“Siete novias para siete hermanos” es un prodigio, y un encanto), tuvo tres buenos hijos, se hizo independiente cuando la Meca empezó a decaer, y se retiró a los 60 años de edad. “El secreto para ser un buen director”, dijo en ocasión del Oscar, “es rodearse de los mejores en cada campo y no entrometerse en sus labores”. Y empezó a citar, rapidísimo, los mejores que habían trabajado con él: Frank Sinatra, Liz Taylor, José Ferrer, Merle Oberon, Debbie Reynolds, Donald O’Connor, Cyd Charisse, Ingrid Bergman, Doris Day, Deborah Kerr, Gregory Peck, Sophia Loren, Raquel Welch, Richard Burton, Rex Harrison, Bob Fosse, Gene Wilder, Gene Hackman, Liza Minnelli, Burt Reynolds, Kirk Douglas, George Scott, Eli Wallach, y, por supuesto, Gene Kelly, la dulce Audrey Hepburn, Cary Grant (ambos formidables en la comedia policial “Charada”) y siguen las firmas. “Sinfonía del corazón”, “Siempre hay un día feliz”, “Funny Face”, “La mujer que quiso pecar”, “Un camino para dos”, son solo algunos de sus títulos más prominentes.

Su despedida fue con “Movie Movie”, original y muy cariñoso homenaje al cine de antes, cuando se daban dos cintas en continuado, y “Echale la culpa a Rio”, donde Michael Caine siente debilidad por la hija de su amigo (la entonces jovencita Demi Moore). Después, como para despuntar el vicio, dos videoclips con Lionel Ritchie, un capítulo de “Luz de luna” con Cybill Shepperd y Bruce Willis, y una versión para telefilm de las “Cartas de amor” de Albert R. Gurney, amén de presidir dos veces el jurado de Cannes, recibir premios a la trayectoria en diversas partes del mundo, y sacarle lustre a la estatuilla que la Academia le entregó “en reconocimiento de un cuerpo de trabajo marcado por la gracia, la elegancia, el ingenio y la innovación visual”. Así dicen los considerandos del premio, y se quedan cortos.

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