Ciudad de México - Joaquín Archivaldo el Chapo Guzmán Loera, el temido líder que ganó ese apodo por su baja estatura cuando recién daba sus primeros pasos en el mundo del narcotráfico, creció en una familia pobre en un rancho en Sinaloa, uno de los estados que hoy sigue siendo uno de los más pobres del país.
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Por generaciones los agricultores de Sinaloa cultivaron marihuana y opio porque era lo que único que les generaba suficiente ganancias para sobrevivir, y durante generaciones los niños ayudaron en las cosechas después de la escuela. Por eso, El Chapo se inició en estos cultivos casi de manera natural a los 15 años.
Fue recién cuando se convirtió en uno de los hombres de confianza de Miguel Ángel Félix-Gallardo, alias “El Padrino”, el fundador del primer Cártel de Guadalajara, que ingresó a las ligas mayores del mundo criminal mexicano.
El Chapo abandonó la escuela primaria, pero su ambición e inteligencia le permitieron diseñar una exitosa estrategia para transportar cocaína y marihuana desde Colombia a EE.UU. en aviones, que luego volvían a México repletos de dólares.
Creó el Cártel de Sinaloa y a fuerza de asesinatos, masacres, atentados, amenazas y de inventar un sistema de transporte directo de la droga desde México a Estados Unidos se ganó un lugar protagónico en una de las industrias más rentables del país.
A lo largo de su ascenso al poder, el Chapo no solo se convirtió en una figura temida por sus rivales e imposible de arrestar para la Policía, sino también en un protector y benefactor de los sectores más pobres de Sinaloa, un aura que se vio reflejada en decenas de canciones populares.
El Chapo fue detenido por primera vez en 1993 y condenado a 20 años de prisión. En enero de 2001 escapó en un camión de lavandería. Hasta 2014, cuando lo volvieron a detener, se convirtió en un fantasma, una fuente inagotable de rumores que dejaba una y otra vez en ridículo a las fuerzas de seguridad mexicanas y, por extensión, a sus aliados estadounidenses. La situación fue aún peor cuando huyó por segunda vez de la cárcel en 2015, a través de un túnel que conectaba el exterior con su propia celda.
Su imagen de inalcanzable y superpoderoso terminó poco después cuando fue arrestado por tercera vez y extraditado en enero de 2017 a Estados Unidos.
Agencia Télam
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