El Pontífice, desde el balcón central de la basílica de San Pedro, donde apareció por primera vez el 13 de marzo después de su elección como papa, condenó además el narcotráfico, la trata de personas y la explotación desleal de los recursos naturales en el mundo.
En una plaza colmada por 250.000 fieles, según la sala de prensa vaticana, Francisco celebró su primera misa de Pascua de Resurrección revestido con una casulla blanca que representó la gloria de la jornada.
Tras la misa pascual y su mensaje a los fieles, recorrió la plaza en su "papamóvil", desde el que bendijo a varios niños y enfermos, mientras era vitoreado por los fieles llegados desde numerosos países del mundo.
En su mensaje Urbi et Orbi ("A la ciudad y el mundo"), pidió por la "paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que se superen las divergencias y madure una renovación del espíritu de la reconciliación". De esa manera, aludió a los vientos de guerra que soplan entre Corea del Sur y Corea del Norte (ver nota aparte).
Francisco pidió "paz para Medio Oriente, en especial entre israelíes y palestinos, que fatigan en encontrar el camino de la concordia, para que reanuden con coraje y disponibilidad las negociaciones para poner fin a una conflicto que dura desde hace demasiado tiempo".
"Paz en Irak -prosiguió- para que cese definitivamente toda violencia y, en especial, para la amada Siria, para su población herida por el conflicto y por los numerosos refugiados que esperan ayuda y consuelo". "¡ánta sangre fue derramada!" indicó el Papa. "¿Cuánto sufrimiento deberá aún ser infligido antes que se logre hallar una solución política a la crisis?", se preguntó.
También pidió paz para África, "aún teatro de sangrientos conflictos" como en Malí, la República Democrática del Congo o la República Centroafricana. Para Nigeria, auspició el fin de los atentados y de los secuestros de personas, incluidos niños.
"Paz para África, aún teatro de sangrientos conflictos. En Mali para que reencuentren unidad y estabilidad; y en Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados, que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde no pocas personas, también niños, son mantenidos como rehenes por grupos terroristas", precisó.
La referencia del Pontífice, aun sin citarlo en forma directa, apuntó al secuestro ocurrido hace un mes, y aún en curso, de una familia francesa con cuatro niños secuestrada en Camerún y llevada luego a Nigeria.
"Paz en el este de la República Democrática del Congo y en la República Centroafricana, donde muchos son obligados a dejar sus casas y viven en el miedo", apuntó. Y agregó: "Paz en todo el mundo, aun dividido por la avidez de quien busca fáciles ganancias, herido del egoísmo que amenaza la vida humana y la familia, egoísmo que continúa la trata de personas, la esclavitud más extendida en este siglo XXI".
"Paz en todo el mundo -prosiguió- desmembrado por la violencia vinculada al narcotráfico y de la explotación desleal de los recursos naturales. Paz en esta nuestra Tierra. Jesús resucitado lleve consuelo a quien es víctima de las calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación", sostuvo.
"Pedimos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, cambiar el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz", dijo Francisco en su mensaje Urbi et Orbi. "Cristo es nuestra paz y a través de Él imploramos paz para el mundo entero", enfatizó.
Hasta ahora, al final del mensaje pascual, sus antecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI felicitaban en 65 idiomas, entre ellos español, portugués y guaraní, con frases cortas, pero en la lengua materna de los miles de fieles presentes, que lo acogían con vivas, aplausos, cánticos y ondear de banderas. El papa Jorge Bergoglio, por el contrario, pronunció ayer una felicitación más larga, aunque en una sola lengua.
Respecto a si Bergoglio sólo hablará en italiano, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, dijo recientemente que "estamos al principio del pontificado y ya se verá la evolución".
En la audiencia del miércoles, el resumen en varios idiomas había sido pronunciado por un monseñor del Vaticano.
Lombardi justificó el que no hablara en español "para no hacer diferencias" respecto de los otros fieles, "y comportarse con todos igual".
| Agencias ANSA, EFE, Reuters y AFP |


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