A la medianoche de hoy vencerá el plazo que tienen los partidos políticos porteños para presentar alianzas ante la Justicia electoral, si es que concurrirán asociados al cuarto oscuro del 28 de junio próximo.
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Los principales sellos porteños en esas condiciones han decidido utilizar todo el plazo legal para ese trámite; por eso, hasta ayer ni siquiera el oficialista PRO, que aduce no tener inconvenientes para llevar el papelerío, se había acercado con la carpeta que se exige. El resto de los que traman un frente electoral permanecía anoche en tratativas.
El caso más caótico era el de las tribus kirchneristas, más que divididas y ni siquiera con acuerdo de un candidato (ver nota aparte), al punto que no es seguro que el Frente para la Victoria, marca del oficialismo nacional, exista en las mesas electorales de la Ciudad este año.
Otro en problemas resultaba el legislador porteño Aníbal Ibarra, quien hasta ahora no ha podido conformar un frente como venía propalando (quiere llamarlo Diálogo por la Ciudad), y lejos de eso, algunos que fueron posibles socios ya anunciaban la presentación de sus propios candidatos, como «Pino» Solanas, que irá acompañado de los gremialistas de la CTA. Por eso ayer, Ibarra cerraba la noche con una reunión con su aliado del año pasado, el cooperativista Carlos Heller, a quien ya le han puesto el mote de «el De Narváez del progresismo», en alusión a la inversión publicitaria de ese candidato. Pero es amplia la diferencia de adhesiones que el socio de Mauricio Macri cosecha en la provincia de Buenos Aires, con el poco conocimiento que tiene en la Ciudad el banquero. Pretencioso de ser el postulante a diputado nacional de kirchneristas y afines, Heller venía sosteniendo que «Ibarra se corrió», del oficialismo nacional, pero el ex jefe de Gobierno admitió que buscar una alianza donde estén «todos», dijo «Heller, el socialismo y hasta Alberto Fernández». Anoche aún no lo conseguía. Al menos, el socialismo oficial decidió en su congreso partidario concurrir en soledad a las urnas, mientras que una porción ya integra la bancada de Ibarra y sumaría postulantes en las listas. En el surtido estarían incluidos kirchneristas que dejan la banca y aspiran a renovarla, pero sólo del ala albertista como Cristian Asinelli.
En cambio, la sociedad Coalición Cívica-UCR se tomará todo lo que necesite de hoy para terminar de cerrar ese frente que, casi como único inconveniente, atravesaba por la indefinición del nombre que llevará. Ganaban puntos algunas propuestas, aun sin sobresalir por su creatividad, como Coalición Cívica Radical, contra Poder Cívico o bien Unión Coalición Cívica Radical. Pero el problema de Elisa Carrió excede la moción sobre el nombre. Como se trata de una alianza nueva, de acuerdo con las normas electorales, entre los tres primeros candidatos a diputados nacionales debe ir una mujer para cumplir con el cupo. Hasta ahora, la dirigente anunció que irá tercera, detrás de Alfonso Prat Gay y del radical Ricardo Gil Lavedra, pero si la Justicia lo considerara, Carrió debería ascender un renglón.
Otro en apuros era ayer Jorge Telerman. Ese ex jefe de Gobierno, a quien impulsa un grupo de legisladores porteños, entre ellos el peronista Juan Manuel Olmos, quien aspira a ocupar el primer renglón de los candidatos a legisladores porteños, en una tira en la que Telerman iría de postulante a diputuado nacional. Sin embargo, corría ayer la posibilidad de que Telerman dejara su pretensión electoral para otra oportunidad.
Ayer, la tarea principal en el juzgado de María Servini de Cubría fue la de los trámites para otorgar la personería jurídica a nuevos partidos políticos. Entre ellos, se inscribió Encuentro por la Democracia y la Equidad, sello que utiliza el moronense Martín Sabbatella, quien abrió ya un local en la Capital Federal. Pero el bonaerense no presentaría lista propia, sino que trataría de aliarse con Ibarra para postular a legislador al actual defensor del pueblo adjunto, Gustavo Lesbegueris.
Otra que anotó su propia marca política es la titular del INADI, María José Lubertino, Espacio Abierto por Buenos Aires, quien podría integrarlo al Frente para la Victoria si es que el kirchnerismo consigue candidato para utilizar ese sello.
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