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Clave: los porqué de la baja de competitividad

Resulta fundamental entender las razones de este deterioro. En este sentido, cabe aclarar que el nivel de competitividad real de un país con respecto a otro queda determinado por la relación entre los precios de uno y otro y por el tipo de cambio nominal entre las monedas de ambos países. En el caso de la Argentina y su relación con Brasil, un análisis sencillo de estos determinantes arroja que el deterioro del 22% en la competitividad observado en este período encuentra su principal explicación en la brecha existente entre la inflación local y la del país vecino. Concretamente, alrededor de un 72% de ese deterioro se explica por la diferencia en la evolución de los precios en ambos países, mientras que el 28% restante encuentra sus bases en la apreciación del peso argentino con respecto a la moneda brasileña.
Resulta interesante hacer un análisis de los efectos que sobre la competitividad argentina tendrían a futuro la cuestión cambiaria y la inflación, de manera aislada. Para ello se establece como referencia el nivel de competitividad que existía con Brasil en 2001, previo a la devaluación del peso argentino.
En este sentido, pueden analizarse las consecuencias que tendría una continuidad de la devaluación de la moneda brasileña sobre la competitividad argentina. Para ello, se toma como referencia el comportamiento que asumieron la inflación en ambos países y el tipo de cambio nominal peso/dólar en 2011. Suponiendo que estas variables se comportan de manera similar de aquí hacia el futuro, se arriba a conclusiones interesantes dependiendo del grado de depreciación futura del real que se considere. Las tasas mensuales de crecimiento del tipo de cambio nominal real/dólar supuestas son del 0,7% (suponiendo un comportamiento similar al registrado durante 2011) y un 1,9% (suponiendo un comportamiento similar al registrado entre julio de 2011 y abril de 2012, cuando la pérdida de valor del real se aceleró).
En la Tabla se muestran los escenarios que se postulan para la depreciación del real con respecto al dólar y la fecha en la que, bajo estos supuestos, se alcanzaría un nivel de competitividad de Argentina respecto de Brasil igual al que existía en 2001. Claramente, mientras más elevado sea el ritmo de devaluación de la moneda brasileña, más rápidamente se arribaría a ese resultado.
Si bien esta es una simplificación extrema, sirve para tener una noción de los efectos que tendría sobre la competitividad argentina una continuidad de la devaluación del real, con el resto de variables comportándose igual que en 2011.
A partir de esta proyección, resulta clara la importancia de las cuestiones internas en el deterioro de la competitividad de nuestro país, más allá de las variaciones en el valor de la moneda brasileña y de las otras monedas de los países con los que comercializamos. Esto sugiere que la solución de fondo al problema de competitividad real no sería simplemente una depreciación del peso en línea con la devaluación nominal de las otras monedas, que podría incluso ampliar la brecha inflacionaria, sino que resulta relevante lograr una baja de la inflación local, que al encarecer nuestros bienes para el resto del mundo deterioran nuestra competitividad. Como se muestra en esta columna, no estamos ante un esquema donde nuestro país controla el tipo de cambio nominal bilateral o multilateral, ya que los otros países también son parte del juego y pueden mover sus piezas. Un dólar que en el mundo se aprecia respecto de otras monedas, ahora nos juega en contra, así como otras veces nos jugaba a favor.


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