El fin del rescate, una vez que expire en la medianoche del 28 de febrero, es una línea roja para el Gobierno de Syriza, que demanda un acuerdo "puente" que lo sustituya de manera temporal, hasta que logre cerrar con sus acreedores un compromiso permanente de cara al verano en el Hemisferio Norte. Atenas plantea que este acuerdo "puente" se financie a través del aumento de la subasta de Letras del Tesoro en 8.000 millones de euros -actualmente el límite es de 15.000 millones- y con los 1.900 millones que el Gobierno reclama al BCE, procedentes del rendimiento de los bonos griegos.
El ministro de Finanzas griego, Yaris Varufakis, insistió ayer en que Grecia no tiene ningún Plan B para el caso de un fracaso de las negociaciones y que acude a ellas con la "firme postura" de que se pueda alcanzar un acuerdo, aunque sea en "el último minuto", en una entrevista con el diario griego "Kathimerini". Varufakis se mostró también optimista respecto de que es posible llegar a "un nuevo acuerdo entre Europa y Grecia, que pondrá fin a una crisis que se autoalimenta", aunque reconoció que aún existen grandes diferencias en asuntos clave, como las exigencias de sus acreedores de que continúe con la política de privatizaciones.
El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, consideró ayer que serán difíciles las negociaciones para destrabar los nudos actuales que sufre la economía. En declaraciones que publica en la fecha el semanario ateniense Realnews, Tsipras aseguró que "aún es demasiado pronto para hablar de un acuerdo (con los acreedores), las negociaciones del lunes (por hoy) van a ser difíciles", afirmó. Con la confianza del retador en un combate de boxeo por la corona mundial, el primer ministro griego aseguró que después de la toma de posesión de su gobierno, los socios de la Unión Europea (UE) "se han encontrado con otra Grecia, una Grecia que sabe lo que quiere y que puede reivindicar sus derechos".
Por lo menos 18.000 personas estaban congregadas anoche en Atenas y 8.000 en Tesalónica para apoyar al Gobierno de Alexis Tsipras la víspera de la reunión del eurogrupo en Bruselas. Varios centenares de portugueses se solidarizaron hoy con la intención de Grecia de rebajar las medidas de austeridad y aprovecharon para pedir al Gobierno luso una renegociación de la elevada deuda del país.
| Agencias EFE y Reuters |



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