15 de agosto 2011 - 00:00

CLAVES DE UN SISTEMA CUESTIONADO

Estudiar una carrera «económica» en la estatal Universidad de Chile (UCh) cuesta unos 5.000 dólares al año.

Con sólo un 0,3% del PBI de aporte del Estado a la educación superior, el país se ubica entre los que menos destina a ese rubro en el mundo.

En EE.UU., mercado que inspiró en parte el modelo de educación superior chileno, el Estado aporta un 50% de la inversión en el sistema universitario. En Chile, sólo un 15%.

La UCh, con 23.000 alumnos, apenas supera en matrícula a la Facultad de Psicología de la UBA. El sistema público chileno o con aportes estatales incluye a 16 universidades y otras 45 privadas.

Las casas de estudio estatales se financian en un 85% con recursos propios (cuotas y aportes de privados).

El grupo Laureate International Universities es dueño de las universidades Andrés Bello, De las Américas y Viña del Mar, y juntas superan los 50.000 alumnos.

El sistema actual fue creado en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet. Antes, las universidades privadas casi no existían. El crecimiento exponencial del modelo se dio durante las dos décadas en que gobernó la centroizquierdista Concertación.

El principal activo del sistema es que multiplicó por 8 la cantidad de alumnos universitarios y terciarios desde 1981.

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