Clinton con políticos y empresarios

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Se dice que las tradiciones están hechas para ser rotas. Así parece haberlo entendido Gerardo Werthein, quien, tras llevar a almorzar a Bill Clinton varias veces a Cabaña Las Lilas, ayer violó esa premisa gastronómica y le organizó un almuerzo al expresidente en un hotel de Puerto Madero.

Sin embargo, para no romper todas las tradiciones de una sola vez, igual que en todas las ocasiones anteriores en las que Clinton viajó a la Argentina, hubo una conferencia magistral en el hotel Hilton, donde el exinquilino de la Casa Blanca habló de lo que hace la Clinton Climate Initiative,

la fundación que encabeza: procesos que prometen mitigar el efecto invernadero, y que pronto aplicará la Ciudad de Buenos Aires. En 33 mesas se distribuyeron empresarios, políticos y hombres de ciencia; entre otros, estuvieron Sebastián Ezkenazi (YPF), Aldo Donzis (DAIA), Rafael Garfunkel (hoteles Meliá), José Luis Manzano (América TV), Eduardo Elsztain (IRSA), Juan Brouchou (Citi), Adelmo Gabbi (Bolsa porteña), Claudio Cesario (ABA), Osvaldo Cornide (CAME) y Héctor Méndez, expresidente de la UIA. También estuvieron los embajadores de Francia, Israel, Sudáfrica y Australia.

Al mediodía, la convocatoria fue para unas sesenta personas, casi todas ellas políticos y miembros del Poder Judicial. Uno de los convidados le dijo a este diario con no poco humor: «Éramos un puñado de gente del oficialismo nacional, otro puñado del oficialismo de la Ciudad, treinta custodios y treinta miembros de la familia Werthein».

Todos los comensales recibieron el mismo tratamiento: el empresario accionista de Telecom Argentina y del grupo La Caja, y titular del Comité Olímpico Argentino le presentaba a Clinton a cada uno de ellos a con un breve «speech» laudatorio («Es el mejor gobernador del país; es el político joven de más futuro del país; es el mejor juez del país»). Después del apretón de manos y de la foto para el recuerdo o para el muro de Facebook de cada uno, se los invitó a circular por el salón del hotel, donde los aguardaban bandejas con diversos manjares.

No hubo discurso, no hubo mensajes, no hubo promesas de campaña, no hubo referencias a su esposa, la secretaria de Estado; apenas el besamanos de rigor y la «photo op» (ocasión para sacarse una foto) con quien fue durante ocho años el hombre más poderoso del planeta.

Ayer, su aspecto distaba de dar esa imagen: un Clinton muy distendido y ataviado en el más estricto «casual» -vaqueros, camisa cuadriculada en naranja y blanco, blazer sin corbata- contrastaba con el atavío formal de los demás comensales. Rápido de reflejos, Gerardo Werthein -que estaba de traje oscuro- se quitó la corbata francesa que traía y quedó de cuello abierto como su amigo americano.

Quienes más tiempo permanecieron conversando con Clinton fueron los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Juan Manuel Urtubey (Salta). El salteño le regaló un poncho típico de su provincia -rojo punzó con guarda negra- que Clinton se probó sobre su hombro izquierdo.

También compartieron el bandejeo y el almuerzo posterior (risotto con langostinos y salmón; lomo con papas; helado) los gobernadores Sergio Urribarri (Entre Ríos) y José Luis Gioja (San Juan). Otras figuras de la política convidadas por los Werthein (Gerardo, Adrián, Julio, Darío, entre otros miembros de la familia presentes) fueron el cordobés José Manuel de la Sota; el jefe del bloque del PRO en la Legislatura porteña, Cristian Ritondo; Patricia Bullrich, en representación de Elisa Carrió; los presidentes de los bloques K, Miguel Ángel Pichetto (Senado) y Agustín Rossi (Diputados); la diputada por el PRO Gabriela Michetti, el escritor Jorge Asís, el embajador argentino en Francia, Aldo Ferrer, y los jueces María Romilda Servini de Cubría y Jorge Ballesteros.

El expresidente, cabe recordarlo, llegó a la Argentina tras pasar por San Pablo y participar de una cumbre sobre medio ambiente en la que coincidió con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

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