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Coalición ratificó a Carrió y lanza operativo limpieza
Elisa Carrió no participó el sábado del plenario de la Coalición Cívica, pero llegó para hablar al cierre. Pidió trabajar para sus candidatos, pero no mencionó a Patricia Bullrich.
Carrió no estuvo presente el sábado en ese plenario de la Coalición, sólo concurrió al final para dar su mensaje.
Tras el debate se lanzó allí una convocatoria para el 26 de noviembre, cuando habrá otra cumbre de la fuerza, que muchos consideran más importante que la del sábado en cuanto a definiciones.
Pero hubo tres resoluciones inamovibles que salieron de allí: la permanencia del rol opositor del partido (tanto a nivel nacional como de la ciudad), la líder de la fuerza es Carrió y se debe iniciar una autocrítica.
En ese sentido, dos puntos ocuparon la agenda de autoflagelación: «Hubo un error al elegir la agenda de temas para llevar a la elección», reconoció un dirigente. Pero al mismo tiempo no se escucharon lamentos por no haber cerrado un acuerdo con la UCR.
En el mensaje que dio a su fuerza en el Palais Rouge, Carrió apeló a su estrategia de apoyar las listas de diputados, pero también marcó su límite: «En Capital Federal hay que acompañar a todos los candidatos», dijo. «En esa lista están Fernando Iglesias y Fernanda Gil Lozano».
Doble mensaje
No hizo falta que se recordara que a la cabeza de esa lista está Patricia Bullrich que, obviamente, no fue mencionada ni que cuando la candidata a presidente habló de traiciones y de quienes «sólo están por los cargos», se refería específicamente a los problemas con Bullrich y su desesperado acercamiento al macrismo tras el pobre resultado de la Coalición el 14 de agosto.
Bullrich, mientras tanto, tuvo un doble mensaje durante el fin de semana. Mientras explicó en un primer momento que había tenido una charla con Carrió para definir el futuro de la campaña, tras su regreso de México, luego envió mensajes indubitables a la chaqueña: «Acá no hay ningún niño en la Coalición Cívica, todos tenemos que ser responsables de nuestros actos. Hay que ser capaces de ser más amplios y entender que no somos los únicos», dijo Bullrich como jefa de Unión por Todos. «Siempre después de un resultado electoral magro hay una tendencia a echar responsabilidades».
Antecedentes
En ese proceso de ruptura hay antecedentes inmediatos e históricos que adornan el camino sin retorno que inició Bullrich. Por ejemplo, es sabido que Juan Pablo Arenaza ya definió el futuro de Unión por Todos en el PRO como algo inevitable.
Pero tampoco Bullrich ayuda a la mirada de la Coalición Cívica. Su historia política reciente la ubica como diputada y funcionaria del Gobierno de Carlos Menem y luego, más específicamente, de Domingo Cavallo cuando el ministro comenzó su guerra con el menemismo.
Tras un interregno de independencia, sus servicios fueron requeridos por la Alianza, donde llegó al cenit de su carrera en el Ministerio de Trabajo, donde reemplazó a Alberto Flamarique tras el escándalo de las supuestas coimas en el Senado.
Su paso por ese ministerio le valió un apodo que aún hoy mantiene, «la Piba». Se lo puso Hugo Moyano en medio de las múltiples peleas que mantuvo con el Gobierno de Fernando de la Rúa.
Desde 1997 batalla con su partido Unión por Todos y con esa fuerza apoyó sus candidaturas a diputada hasta llegar a cerrar un acuerdo con Carrió que la llevó hasta estos días, donde otro posible pase la volvió a poner en escena con encuentros junto a dirigentes de la UCR y del PRO, a pesar de que ella lo desmienta.


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