- ámbito
- Edición Impresa
Cobos y su estratégico silencio en el affaire de las escuchas PRO
Las gestiones del jefe de los diputados macristas, Federico Pinedo, sólo lograron un eco solidario en el arco del peronismo disidente. Felipe Solá y Francisco de Narváez fueron, como partes interesadas, los primeros en reaccionar en defensa de Macri. El ex gobernador de Buenos Aires apuntó directamente contra el procesamiento dictado por Oyarbide, mientras el diputado empresario se limitó a confiar en la inocencia del alcalde porteño, sin críticas ni sospechas sobre el proceder del juez federal. Hasta Elisa Carrió, enemiga íntima de Cobos, se pronunció a favor de la inocencia de Macri.
Sin embargo, Cobos no se definirá sobre el caso, mucho menos ahora que ejerce como presidente interino de la Nación en reemplazo de Cristina de Kirchner, de gira en España junto a su marido. El silencio de Cobos tiene una doble lectura. La oficial, difundida anoche desde su despacho en el Senado, señala que el vicepresidente desconoce la causa donde interviene Oyarbide y, por lo tanto, se mantendrá al margen de la polémica.
Pero Cobos, que sufre en carne propia las pinchaduras telefónicas y acostumbra cambiar periódicamente su número de celular, tiene una oportunidad cedida por el kirchnerismo para capitalizar la crisis de Macri. Tanto el vicepresidente como el jefe de PRO aparecen en las encuestas como los potenciales adversarios de Néstor Kirchner en un balotaje en 2011. Por eso, el procesamiento dictado por Oyarbide es pura ganancia para el cobismo, ilusionado con capitalizar una sangría de votos de centroderecha en la carrera presidencial.
El cisma de Macri se suma a otro vacío, también generado desde la Casa Rosada, que tiene en éxtasis a las huestes de Cobos. La ausencia de Carlos Reutemann, otro que prefirió guardar silencio frente a la judicialización de la figura de Macri, también ilusiona a Cobos, quien tiene previsto visitar en los próximos días dos localidades de Santa Fe, Avellaneda y Reconquista. En silencio, el vicepresidente también estrenó local de su Fundación CODA en Rosario, recogiendo las esquirlas de la sorda guerra entre Kirchner y Reutemann en territorio santafesino.
Macri se sumó así al selecto club de candidatos a presidente 2011 con problemas ante los tribunales. Allí aparecen De Narváez con la causa por el presunto tráfico de efedrina, Reutemann con una investigación por presunta destrucción de documentos vinculados a la última dictadura y el vicepresidente salpicado por el escándalo de coimas en los negocios con Venezuela y los presuntos fondos espurios para financiar la campaña presidencial de la fórmula «Cristina, Cobos y vos».
El ex gobernador de Mendoza prepara además una última estocada al electorado conservador atraído por Macri. El vicepresidente se pronunciará en contra de la ley de matrimonio entre homosexuales aprobada por la Cámara de Diputados y se ubicará incluso a la derecha del PRO, bloque donde algunos de sus legisladores, como Laura Alonso, votaron a favor del proyecto. Cobos ya avisó en el bloque de senadores de la UCR que está en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y que lo recomendable sería aprobar la unión civil sin derecho a la adopción. Otro casillero que Cobos avanza sobre Macri, esta vez con la bendición del Episcopado de Jorge Bergoglio, distanciado del jefe de Gobierno porteño por la legalización de las bodas gay.
Cobos parece respetar así la máxima del ex presidente Raúl Alfonsín: «El límite es Macri». Y justifica sus silencios con una metáfora runner: «La política es una carrera de obstáculos; por ahora estoy caminando. A fin de año voy a empezar a trotar y después de la Vendimia del próximo año voy a tener que correr».


Dejá tu comentario