27 de septiembre 2011 - 00:00

Cóctel mortal griego: suben impuestos, bajan salarios

Atenas - Los griegos expresaron ayer su tristeza ante el deterioro de su vida cotidiana por las medidas de austeridad exigidas por organismos internacionales a cambio de fondos de rescate, antes de un voto legislativo clave sobre un alza de impuestos a la propiedad. Grecia dijo la semana pasada que incrementaría los recortes de pensiones, aumentaría el impuesto de propiedad y pondría a decenas de miles de funcionarios en preaviso de despido para asegurar más ayuda y salvar al país de la quiebra, causando más dolor a un electorado cada vez más resentido.

«La tortura por goteo no puede continuar», afirmó Dimitris Lintzeris, del gobernante partido socialista PASOL, añadiendo que hoy votará para cambiar el impuesto de propiedades, pero que no está tan seguro sobre más recortes. «Habrá más votaciones y sobre ésas no puedo decirlo», señaló Lintzeris en una entrevista ayer.

Grecia está en la primera línea de la crisis de deuda de la zona euro, y su población soportó varias rondas de duras medidas de austeridad en el último año y medio. «Duele mucho, nuestros bolsillos están vacíos. Estamos recortando en gastos todos los días», dijo el cartero de 50 años Costas Apostolou, tras entregar el correo a la entrada de un edificio en el centro de Atenas. «Han reducido mi salario en torno a un 15%. ¿Nos sacarán estas medidas de la crisis? No lo creo», dijo Apostolou en la plaza Syntagma, núcleo de las protestas contra los recortes y donde se produjeron violentos enfrentamientos en junio.

Los sindicatos de taxis y transporte han convocado más huelgas para esta semana, continuando con paros que han sembrado el caos entre los usuarios, ralentizado el comercio y golpeando a la importante industria turística del país. En octubre hay previstas grandes huelgas nacionales de sindicatos de transporte público y privado. «Estas huelgas son insoportables. Todos tenemos problemas, no deberíamos estar pagándolo unos con otros», dijo María, una profesora de 24 años.

Todos los griegos se quejan por el efecto de los recortes. Algunos dicen que no es justo, otros culpan al sistema bancario mundial y otros hacen planes para sacar su dinero del país o emigrar para iniciar una nueva vida. «Es muy malo. Hemos construido nuestras vidas de forma diferente, con préstamos bancarios y tarjetas. Ahora están recortando nuestros salarios y las empresas están cayendo. ¿Cómo pagaremos?», se preguntaba Kuriaki Alexiou, un médico de 50 años. «Esto no nos lleva a ninguna parte».

Agencia Reuters

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